La rivalidad entre el New York City F.C y el New York Red Bulls, ha vivido otra fecha memorable este viernes por la noche en Harrison, New Jersey, ambas franquicias brindaron un gran espectáculo en el terreno de las acciones y fuera de ella los aficionados rojos disfrutaron a expensas de la situación residencial de NYCFC en el Yankee Stadium, para agregar más sal a la herida la dirigencia también se mofó de la situación de los “ciudadanos” al recibir un invitado especial a la velada futbolística.

El derbi y el contraste de colores de una lucha, que busca el control absoluto de la gran manzana, tenía como ingrediente especial la necesidad de Red Bulls de evitar que su vecino barriera la serie, después de dos reverses consecutivos, otro elemento que sin duda le agregó morbo fue la convocatoria de David Villa, el némesis de los locales a la selección española.

Los toros salieron desde el primer minuto a definir el asunto, lo buscaron por los costados, por el centro, por la vía terrestre, en el juego aéreo intentaron hacer daño; sin embargo NYCFC capeaba el temporal, con mucho sacrificio y personalidad se mantuvieron compactos y buscaron en alguna ocasión a la contra hacer daño a su rival que con la dupla Long-Escobar mostró mucha solidez defensiva.

Los New York Red Bulls eran mejores y merecían más, su rival distaba mucho de la versión que ganó los dos últimos clásicos y pese a verse sometido, el tener jugadores de calidad siempre trae sus dividendos y así quedó claro, cuando David Villa recibió un balón al borde del área y haciendo uso de su grandeza sirvió La Pelota a la altura del punto penal a un desmarcado Maximiliano Moralez, quien sin muchas complicaciones venció a Luis Robles (56’), hasta ese momento un observador más del partido.

Luego del gol de NYCFC se pensó lo peor, Red Bull Arena enmudeció y el fantasma de las dolorosas derrotas anteriores empezó su ronda por los graderíos, en la cancha el ímpetu de los futbolistas no varió y con determinación se fueron encima de su rival, decisiones arbitrales de Jair Marrufo al no señalar dos claras faltas penales una contra Alex Muyl y otra infracción en la línea de gol a BWP, llenaban de angustia y frustración a los rojos.

Dicen que donde menos uno lo espera salta la liebre, al minuto 70′, el mediocampista Sacha Kljestan cayó dentro del área producto de un contacto con R.J Allen, el central sin titubear indicó el lanzamiento penal, el balón ante la ausencia del lesionado Danny Royer lo tomó el argentino Gonzalo Verón y en el enfrentamiento hombre a hombre con Sean Johnson, envió el balón al centro de la portería para decretar la paridad.

El tiempo restante observó a un equipo visitante conformista y que se atrinchero en su campo y defendió ante un rival que mostró en los últimos 15 minutos no tener las piernas ni el arresto necesario para continuar el acoso a la portería enemiga. Al llegar le pitazo final NYCFC tomó con satisfacción este resultado de visitante; mientras que en el otro bando pese a rescatar un punto prevaleció un sabor amargo y de inconformidad por el desenlace del derbi.