Redacción LVDH
Honduras se llenó de ritmo, color y memoria histórica este fin de semana. En el marco del Mes de la Herencia Africana 2026, las comunidades garífunas de Cortés conmemoraron 229 años de presencia en territorio nacional, recreando con orgullo el desembarco de sus ancestros en las costas hondureñas.
Las celebraciones tuvieron como epicentro las comunidades de Bajamar (Puerto Cortés) y Masca (Omoa), donde la música de tambores y los cantos tradicionales recordaron aquel 12 de abril de 1797, cuando este pueblo llegó a Punta Gorda, Roatán, procedente de la isla de San Vicente.
Bajamar: Un desembarco lleno de orgullo
En la playa de Bajamar, los habitantes coordinaron un programa cultural que incluyó:
- Simulacro de llegada: Una dramatización del arribo de los ancestros en canoas, simbolizando el esfuerzo y la resiliencia.
- Gastronomía y arte: Exposiciones de emprendedores locales con comidas típicas y artesanías.
- Música en vivo: La jornada fue acompañada por los vibrantes ritmos de la punta y la parranda, que movilizaron a vecinos e invitados especiales hasta el parque comunitario.
En la pintoresca comunidad de Masca, las actividades iniciaron desde tempranas horas con un desfile encabezado por líderes comunitarios, autoridades municipales y centros educativos.
Más allá de la fiesta, los líderes garífunas aprovecharon el espacio para enviar un mensaje de reflexión: recordaron que, aunque sus ancestros llegaron remando con esfuerzo, en pleno siglo XXI la etnia continúa “canaleteando” (remando) frente a desafíos como la incomprensión y el olvido estatal.
Un legado que trasciende el tiempo
La conmemoración de estos 229 años no solo celebra la convivencia en tierras hondureñas, sino que reafirma la identidad de un pueblo que ha logrado preservar su lengua, su música y su cosmovisión a pesar de los siglos.
Las festividades del Mes de los Afrodescendientes continuarán durante todo abril, posicionando a la cultura garífuna como un pilar fundamental del patrimonio vivo de Honduras.

