El Gobierno de Justin Trudeau ha anunciado nuevas restricciones en la contratación de trabajadores extranjeros en Canadá. A partir de ahora, las empresas no podrán cubrir más del 10% de su plantilla con personal extranjero, y la duración de los contratos para estos trabajadores se reducirá de dos a un año. Además, Trudeau ha señalado que revisará las tasas de desempleo para considerar ajustes adicionales en los niveles de migración durante el otoño.
Esta medida llega en un contexto de creciente preocupación por la alta inflación, el aumento del costo de vida y la crisis de falta de vivienda asequible en el país, que han afectado negativamente al Partido Liberal en las encuestas. Recientemente, tanto el Banco de Canadá como el organismo público Estadísticas Canadá advirtieron sobre las elevadas tasas de desempleo entre inmigrantes y jóvenes. En julio de este año, la tasa de desempleo entre inmigrantes aumentó a 12.6%, un incremento de 3.1 puntos respecto al mismo mes de 2023, mientras que el desempleo juvenil alcanzó el 22.8%, un aumento de 8.6 puntos en comparación con el año pasado. En contraste, la tasa de desempleo general en el país fue del 6.4% en julio.
La decisión de Trudeau ha sido influenciada por las críticas a las políticas de migración, que algunos canadienses atribuyen a la falta de vivienda y al alto costo de vida. Canadá ha experimentado el mayor crecimiento demográfico del G7, en gran parte debido al elevado número de inmigrantes que recibe cada año. En 2022, el país autorizó la llegada de 431,645 inmigrantes, cifra que se incrementará a 485,000 en 2024 y alcanzará los 500,000 en 2025. En 2015, cuando Trudeau asumió el poder, Canadá recibió menos de 300,000 inmigrantes anualmente.
A estas cifras de inmigrantes permanentes se suman los trabajadores temporales extranjeros. Entre 2018 y 2023, Canadá duplicó los permisos para trabajadores temporales, alcanzando un total de 239,646 personas el año pasado. Este sistema de contratación ha sido objeto de críticas tanto a nivel nacional como internacional. A mediados de agosto, el relator de la ONU sobre las formas contemporáneas de esclavitud, Tomoya Obokata, denunció que algunos trabajadores temporales extranjeros en Canadá, muchos de ellos procedentes de Latinoamérica, enfrentan condiciones que pueden considerarse “esclavitud contemporánea”.

