Las calles de Monterrey, México, antes un punto de paso para los migrantes centroamericanos rumbo a Estados Unidos, se convierten ahora en una frontera improvisada.
Con la cancelación de la plataforma CBP One y las crecientes restricciones en la frontera norte, miles de hondureños se encuentran varados en la ciudad regiomontana sin acceso a derechos básicos ni oportunidades laborales.
Ante esta situación, el Cónsul General de Honduras en Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, Juan Manuel Cáceres, sostuvo una reunión con el alcalde Adrián de la Garza, en la que planteó la necesidad urgente de implementar una política de regularización temporal para los migrantes.
Monterrey, epicentro de la crisis migratoria
Durante la reunión, el Secretario del Ayuntamiento de Monterrey, César Garza, presentó cifras alarmantes sobre el fenómeno migratorio en la ciudad.
“El 60 por ciento del flujo migratorio en el norte de México está concentrado en Monterrey, y Honduras es uno de los principales países de origen”, detalló.
Los migrantes hondureños, que inicialmente veían a Monterrey como una escala temporal, comenzaron a establecerse de manera indefinida debido a las dificultades para continuar su trayecto.
Sin documentos y sin acceso a servicios, la comunidad migrante enfrenta un día a día marcado por la incertidumbre.
Propuesta de regularización
El Cónsul Juan Manuel Cáceres explicó que su propuesta de regularización temporal busca que los hondureños accedan a servicios médicos y oportunidades laborales, además de una simplificación de los trámites administrativos para ellos y sus familias, que es vital en su proceso.
“No podemos ignorar la realidad que enfrentan nuestros connacionales en Monterrey. Necesitan acceso a atención médica, oportunidades de empleo y estabilidad legal, aunque sea de manera temporal”, enfatizó Cáceres.
Por su parte, el alcalde de la Garza reconoció la urgencia de atender la crisis migratoria y consideró viable la creación de una oficina especializada en atención a migrantes para agilizar los procesos de regularización.
“Lo que podamos hacer desde la ciudad, como facilitar la documentación y la incorporación de migrantes a la fuerza laboral, sería un gran avance”, indicó.
Monterrey, un refugio ante el cierre de la frontera norte
La cancelación de la plataforma CBP One y el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos hacen que Monterrey pase de ser un punto de tránsito a un destino forzado para miles de migrantes.
Sin la posibilidad de continuar su camino, muchos ven en esta ciudad la única alternativa de estabilidad.
El Cónsul Cáceres insiste en que la comunidad hondureña necesita opciones claras y seguras para evitar caer en situaciones de vulnerabilidad extrema.
“No podemos permitir que nuestra gente quede a la deriva. Debemos trabajar en conjunto con las autoridades locales para brindarles oportunidades”, concluyó.
El fenómeno migratorio en Monterrey no solo es un desafío logístico, sino también humano. Cada hondureño varado en la ciudad tiene una historia de lucha, de sueños y de sacrificios.
La propuesta de regularización temporal es apenas el primer paso en una crisis que exige respuestas integrales y urgentes.
Mientras las fronteras se endurecen, Monterrey se convierte en la encrucijada del destino de miles de migrantes que buscan una oportunidad para seguir adelante.

