Por Elvis Sosa
En otra serie llena de tensión y dramatismo, Cruz Azul logró avanzar a la siguiente ronda tras empatar 1-1 ante Monterreyen el partido de vuelta, asegurando su clasificación con un global de 4-3 en los octavos de final de la CONCACAF Liga de Campeones 2026.
El encuentro comenzó con intensidad desde los primeros minutos. Monterrey golpeó primero al minuto 8 gracias a Jorge Rodríguez, quien aprovechó una jugada bien elaborada para adelantar a los Rayados y meter presión total en la serie.
Con ese gol, Monterrey igualaba el global momentáneamente, obligando a Cruz Azul a reaccionar rápidamente para evitar una eliminación dolorosa en casa.
Durante el resto del primer tiempo, Cruz Azul intentó recuperar el control del partido, pero se encontró con un rival sólido defensivamente y peligroso al contragolpe. La tensión aumentaba con cada minuto, reflejando lo mucho que estaba en juego.
El segundo tiempo trajo consigo la respuesta esperada por la afición celeste. Apenas iniciado el complemento, al minuto 46, José Paradela apareció con un gol determinante que devolvía la ventaja global a Cruz Azul. Este tanto fue clave para cambiar la dinámica emocional del partido.
A partir de ese momento, Cruz Azul mostró mayor solidez, manejando los tiempos del partido y neutralizando los intentos ofensivos de Monterrey, que luchó hasta el final en busca del gol que forzara la prórroga.
Sin embargo, la defensa celeste resistió con firmeza y logró mantener el empate 1-1 hasta el pitazo final, asegurando así su clasificación con marcador global de 4-3 en una serie que exigió carácter, concentración y temple competitivo.

