Exmilitar bosnio confirma que hubo cacerías humanas en el asedio a Sarajevo en 1992-1996 protagonizadas por ultranacionalistas italianos
Arturo Alejandro Muñoz
Mucha gente no estaba enterada (¿lo estará hoy?) que durante la Segunda Guerra Mundial (GMII) hubo significativos sectores poblacionales de países de Europa Oriental alineados junto a los nazis y a los fascistas. Se trataba principalmente de los más duros opositores al comunismo soviético, aunque también hubo quienes decididamente se ubicaron de lleno en las filas del nacional-socialismo alemán.
Tan fuerte y sólida resultó la postura pro nazi de aquellos europeos orientales que, pasadas las décadas y avanzada la Historia, ya en tiempos de la disgregación de países de la órbita soviética -resultante de la caída del socialismo real y de los muros ideológicos en 1988-89, revivió con cierta fuerza la presencia y acción de elementos nazis en países como Serbia, Croacia, Montenegro… e incluso Ucrania.
Durante la feroz guerra croata-bosnia (1992-1994) producto de la división de Yugoslavia –que involucró también a Serbia-, hubo hechos deleznables y criminales de “limpieza étnica”. En este punto, exactamente, se ubica la presente nota.
La Fiscalía de Milán (Italia, hoy, año 2025) ha abierto una investigación sobre presuntos «turistas de guerra» italianos que habrían participado en el asedio de Sarajevo en los años 90 como francotiradores, pagando altas sumas de dinero para disparar y asesinar civiles.
Esta investigación se origina a partir de la declaración de un exgeneral bosnio, y exagente de inteligencia, Edin Subasic, confirmando que, durante el asedio a la ciudad de Sarajevo efectuado por tropas serbobosnias entre 1992 y 1996, hubo verdaderos ‘safaris’ –varios de ellos conformados por millonarios ciudadanos italianos- que pagaban una onerosa tarifa a los miembros del Ejército de la República Srpska (serbobosnia) para actuar como cazadores de seres humanos durante un fin de semana. Ello ocurría en Grbavica (un barrio de Sarajevo) donde esos ‘cazadores’ disparaban a civiles, ya fuesen adultos, mujeres, niños, embarazadas, etc.).
La tarifa por un ‘safari de cacería humana’ de fin de semana, oscilaba entre lo que hoy serían 80.000 y 120.000 euros.
Subasic ha recordado que la existencia de esos viajes para disparar a civiles ya se trató públicamente en ‘Sarajevo Safari’, un documental del director esloveno Miran Zupancic estrenado en 2022, y que ofrecía tantos interrogantes como respuestas sobre esa supuesta práctica.
El exmilitar afirmó que la Justicia bosnia abrió un expediente sobre este tema tras la denuncia formulada por Benjamina Karic, que fue alcaldesa de Sarajevo entre 2021 y 2024, y sostiene que algunos de quienes participaron en esos supuestos safaris ya han muerto, pero que quienes eran más jóvenes «aún están al alcance de la justicia».
El delito barajado por la Fiscalía de Milán es el de homicidio múltiple con los agravantes de ‘motivos abyectos’ y ‘crueldad’, lo que hace que estos hechos sean imprescriptibles.
Según una investigación del periodista Ezio Gavazzeni, especialista en temas de mafia y terrorismo, habría existido una supuesta red de «falsos soldados», entre ellos varios ciudadanos italianos de clara tendencia ultranacionalista, que pagaban para participar en el conflicto como francotiradores en las colinas que rodeaban Sarajevo. Desde allí, estos hombres habrían disparado contra civiles, soldados e incluso niños.
Según el diario italiano ‘East Journal’, los viajes de estos «safaristas» se realizaban a cara descubierta y se presentaban como misiones humanitarias. En Italia, los supuestos francotiradores se reunían una vez al mes en Magenta, al oeste de Milán, antes de partir en autobús hacia Sarajevo, con una parada intermedia en Trieste.
Una vez analizado el caso por las autoridades judiciales italianas, será remitido a la Justicia bosnia, en un procedimiento que se prevé largo y complejo.
- Al terminar esta nota, es recomendable transcribir lo que la IA entiende por ultranacionalismo y por fascismo:
<<El ultranacionalismo es una ideología que enfatiza la supremacía de una nación específica, mientras que el fascismo es un sistema de gobierno totalitario, antidemocrático y ultranacionalista. El ultranacionalismo es un componente central del fascismo, utilizando la idea de una superioridad nacional para justificar políticas expansionistas, control autoritario y represión de la disidencia, a menudo con fines de «renacimiento nacional»>>
A los chilenos, ello nos suena muy conocido.

