“Ya no se come lo que uno quiere, sino lo que uno puede”, dijo un residente de Choluteca al describir la crisis alimentaria que enfrenta esa región del sur de Honduras.
Un estudio realizado por CARE Honduras expone las profundas desigualdades entre hombres y mujeres afectadas por la inseguridad alimentaria en tres departamentos del Corredor Seco hondureño: Francisco Morazán, Choluteca y El Paraíso.
Los municipios evaluados en Francisco Morazán incluyen Alubarén, La Libertad, Reitoca y San Miguelito; en Choluteca: Pespire, San Antonio de Flores, San Isidro y San José; y en El Paraíso: Liure, Soledad, Texiguat y Vado Ancho.
Las encuestas revelan que, en promedio, las mujeres en estas zonas experimentan niveles de hambre mucho más altos que los hombres, con una mayor proporción de ellas clasificadas en las fases más graves de inseguridad alimentaria.
Impacto
El impacto del mal invierno de 2023 se siente en todas las comunidades, exacerbando problemas como la proliferación de plagas, la migración, la violencia de género y la precariedad laboral.
“Nos angustiábamos sin saber cómo alimentar a nuestros hijos. El estrés y las dolencias físicas se han multiplicado”, expresaron las mujeres encuestadas en Choluteca.
Los datos destacan que los hogares encabezados por mujeres son especialmente vulnerables, enfrentando mayores dificultades para acceder a nutrientes esenciales y sufriendo desnutrición y escasez de alimentos.
En comparación, mientras un 54 % de los hogares liderados por hombres no pueden satisfacer sus necesidades alimentarias, esta cifra se eleva al 68 % en el caso de los hogares liderados por mujeres.

Sin oportunidades
Además, estas mujeres enfrentan una falta de acceso a oportunidades y recursos vitales, como créditos, debido a restricciones como la falta de títulos de propiedad.
Esta exclusión económica y social agrava la situación de inseguridad alimentaria, y las mujeres informan que carecen de ahorros o activos que podrían utilizar en caso de emergencia.
Alrededor del 92 % de ellas dijeron no tener ahorros, en comparación con el 62 % de los hombres.
Las adolescentes
La situación también está afectando a las adolescentes, quienes en algunos casos recurren al sexo transaccional o a la venta de contenido sexual para ayudar económicamente a sus familias.
En lugares como la comunidad de El Hato, en el municipio de Soledad, se observa un aumento en los embarazos adolescentes, a menudo cuando los padres se ven obligados a ausentarse para trabajar durante las temporadas de cosecha.
«En las zonas rurales, el hombre decide incluso si la mujer puede llevar a los hijos al centro de salud. En las comunidades remotas, las mujeres desconocen sus derechos, mientras que los hombres están criados con la idea de que la mujer debe servirles. Las mujeres, por su parte, han sido educadas para aceptar que su rol es servir al hombre», relató una de las encuestadas en Soledad, El Paraíso.

