Por Elvis Sosa
El partido de Serie A entre Cremonese e Inter, disputado en el Stadio Giovanni Zini, se vio empañado por un grave incidente de seguridad que obligó a interrumpir temporalmente el encuentro durante la segunda mitad.
A los pocos minutos de iniciado el complemento, un petardo lanzado desde el sector ocupado por la afición visitante, correspondiente a hinchas del Inter, explotó en las inmediaciones del área defendida por Emil Audero, guardameta de Cremonese. La detonación ocurrió a escasa distancia del arquero, quien cayó al suelo visiblemente afectado por el impacto sonoro.
De inmediato, el árbitro decidió detener el partido para permitir la intervención del cuerpo médico. Audero fue atendido sobre el terreno de juego, donde se le realizaron controles para descartar lesiones de mayor gravedad. Según los reportes posteriores, el portero sufrió molestias leves, principalmente relacionadas con el fuerte estruendo, aunque no presentó heridas serias.
Tras varios minutos de evaluación y una vez que el futbolista manifestó encontrarse en condiciones, el encuentro se reanudó con normalidad, luego de aproximadamente tres minutos de pausa. El episodio generó tensión tanto en el campo como en las gradas, mientras las autoridades reforzaban los controles de seguridad.
El hecho provocó una rápida reacción de repudio por parte de dirigentes del Inter y de representantes del fútbol italiano, quienes calificaron la acción como irresponsable y peligrosa. Desde el club visitante se insistió en que este tipo de comportamientos no representan los valores de la institución.
Aunque el partido pudo completarse sin mayores contratiempos, el incidente quedó bajo análisis de la Liga Serie A y los organismos disciplinarios, que evaluaron posibles sanciones conforme al reglamento vigente en casos de conductas violentas o peligrosas por parte de los aficionados.

