Por Elvis Sosa
A poco más de cuatro meses del inicio del Mundial FIFA 2026, una decisión del gobierno de Estados Unidos ha encendido las alarmas en el ámbito deportivo, diplomático y social. El Departamento de Estado estadounidense confirmó la suspensión temporal del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, una medida que forma parte de un endurecimiento general de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
La decisión, que entra en vigor a partir del 21 de enero de 2026, afecta exclusivamente a visas de inmigrante, es decir, aquellas destinadas a personas que buscan residir de manera permanente en territorio estadounidense. Sin embargo, la noticia ha sido recibida con preocupación debido a que varios de los países incluidos en la lista cuentan con selecciones clasificadas o en proceso de clasificación al Mundial, así como millones de aficionados que planeaban asistir al torneo.
Entre las naciones afectadas se encuentran países de América Latina, África, Asia y Europa del Este, como Brasil, Colombia, Uruguay, Nigeria, Egipto, Marruecos, Irán, Cuba y Rusia, entre otros. La amplitud geográfica de la lista ha generado críticas de organizaciones civiles y analistas internacionales, quienes advierten que la medida podría tener un impacto indirecto en el ambiente multicultural que caracteriza a una Copa del Mundo.
Desde el gobierno estadounidense se ha aclarado que la suspensión no equivale a un veto total de ingreso al país. Las visas de turismo y negocios (B1/B2), utilizadas comúnmente por los aficionados para asistir a eventos deportivos, siguen vigentes. Asimismo, jugadores, cuerpos técnicos, árbitros y delegaciones oficiales cuentan con mecanismos especiales de ingreso, por lo que la participación deportiva no está en riesgo.
No obstante, expertos señalan que el contexto político podría generar retrasos, mayor escrutinio consular y un clima de incertidumbre, especialmente para familias y migrantes que tenían trámites avanzados. Además, el anuncio ha provocado confusión mediática, con titulares que sugieren erróneamente una prohibición directa para viajar al Mundial.
La FIFA, por ahora, no ha emitido una postura oficial, aunque fuentes cercanas al organismo confían en que Estados Unidos cumplirá con las garantías ofrecidas al momento de recibir la sede, las cuales incluyen facilitar el ingreso de aficionados y delegaciones internacionales.
Mientras el reloj avanza hacia la Copa del Mundo más grande de la historia, con sedes compartidas entre Estados Unidos, México y Canadá, la medida migratoria añade un elemento de tensión a la organización del torneo, recordando que el fútbol, aunque global, no está ajeno a las decisiones políticas.

