Por: Arturo Alejandro Muñoz
La fiscalía chilena confirmó el viernes 01/3/2024 haber encontrado el cadáver del exmilitar venezolano disidente Ronald Ojeda, secuestrado hace diez días en su domicilio, en la comuna de Independencia (Santiago), por cuatro personas que simularon ser miembros de la policía civil de Chile, en un caso que ha conmocionado al país.
El momento aproximado de la muerte ocurrió hace aproximadamente “siete o diez días, por lo tanto, es coincidente además con la fecha en que se produjo el secuestro”, confirmó a la prensa el fiscal a cargo del caso, Héctor Barros.
El gobierno chileno atendió el caso con gran urgencia por la forma profesional en que se llevó a cabo el secuestro el 21 de febrero en la madrugada, supuestamente ejecutado por venezolanos ataviados con uniformes de la policía de investigaciones (PDI), en un operativo que fue impecablemente grabado por las cámaras de seguridad.
La fiscalía también confirmó el viernes 1 de marzo la detención de una persona por los hechos, un venezolano de 17 años que se encuentra en Chile en situación irregular, y confirmó la existencia de otras tres órdenes de detención pendientes de ejecutar respecto a participantes en los hechos.
El cadáver del exmilitar, de 32 años, fue encontrado dentro de una maleta enterrada bajo cemento a 1,40 metros de profundidad, en un barrio de viviendas irregulares (algunas de ellas ocupadas por inmigrantes), según indicó la PDI. El crimen, relacionado con bandas internacionales, como el ‘Tren de Aragua’, se produjo en medio de una severa crisis de seguridad donde se registra un explosivo incremento de secuestros en los últimos tres años.
No obstante, el secuestro del exmilitar Ojeda se ha diferenciado de otros ocurridos en esta nación, porque sus captores nunca pidieron dinero ni se comunicaron con la familia. De ahí que hasta ahora se desconozcan específicamente las causas de este delito.
Ha trascendido (porque el proceso está caratulado como “secreto” por la justicia chilena) que las autoridades manejan las siguientes hipótesis principales respecto de las causas que originaron el secuestro y asesinato de Ojeda. Ellas son, a saber:
- Una posible operación de ‘inteligencia’ del gobierno venezolano infiltrando en Chile a ciertos elementos militares del país llanero para ‘ejecutar’ a disidentes del régimen socialista bolivariano. Esta hipótesis se sustenta en que el exmilitar asesinado había huido de Venezuela tras fugarse en noviembre de 2017 de la cárcel militar Ramo Verde, en la ciudad de Los Teques, a 29 kilómetros de Caracas, donde permanecía acusado de rebelión, motín y traición a la patria, entre otros cargos. Tras escapar de la prisión, donde habría sido torturado, según denunció en su perfil de X (exTwitter), huyó a Perú y posteriormente a Chile. En este último país residía desde 2018 como refugiado político, junto a su esposa e hijo.
- Una ‘ejecución’ del narco tráfico y sus bandas delictuales operando en Chile. Al respecto, esta hipótesis se abre en dos variantes:
2.a) Secuestro y asesinato por encargo o contrato contraído con alguna de las ramas del gobierno venezolano, o con residentes venezolanos en Chile, adictos al régimen del presidente Maduro, y con posible participación de ultra izquierdistas locales
2.b) Ajuste de cuentas ejecutado por el narcotráfico y/o por las poderosas mafias de contrabandistas internacionales de armas, cuyas fuerzas principales se hallan en el centro y sur de Perú, país en el cual el exmilitar Ojeda vivió un tiempo antes de refugiarse en Chile.
Como es posible de observar, las hipótesis son variadas y sólo se conocerá la verdad una vez que el proceso incoado por la justicia chilena llegue a feliz término.
Este lunes 4 de marzo, el hasta ahora único detenido, un joven venezolano de 17 años de edad que se encuentra en Chile en situación irregular, será formalizado en los tribunales, a la vez que las dos policías chilenas (Investigaciones y Carabineros) están abocadas a dar con el paradero de otros tres sujetos identificados ya por la Fiscalía.


