La organización del Mundial 2026 comienza a generar fuertes controversias en el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey, luego de que surgieran reportes sobre un plan que afectaría directamente a miles de pasajeros diarios del sistema ferroviario.
Por Elvis Sosa
De acuerdo con información difundida por medios locales, NJ Transit estaría considerando cerrar partes de Penn Station, la estación de tren más concurrida del mundo, a los pasajeros regulares durante los días de partido en el MetLife Stadium. La medida aplicaría en ocho fechas entre junio y julio, permitiendo el acceso únicamente a los aficionados que cuenten con boletos para los encuentros.
Este plan ampliaría una decisión previamente anunciada, en la que se establecía que solo los poseedores de entradas para el Mundial podrían utilizar los trenes hacia la estación del estadio. Ahora, la restricción también alcanzaría a Penn Station, un punto clave para miles de trabajadores y viajeros diarios.
Mientras tanto, los usuarios de Amtrak y Long Island Rail Road no se verían afectados, lo que ha generado aún más debate entre los pasajeros habituales de NJ Transit, quienes consideran la medida como discriminatoria e injusta.
El plan logístico contempla que los aficionados viajen hasta Secaucus Junction, donde deberán hacer transbordo hacia trenes adicionales o al sistema de autobuses rápidos Transitway, actualmente en construcción, que los trasladará hasta el MetLife Stadium.
Las autoridades aseguran que el objetivo es movilizar de forma segura a unos 40,000 aficionados por partido, minimizando el impacto en los usuarios regulares. Sin embargo, la falta de detalles concretos y soluciones claras ha generado incertidumbre.
Las críticas no se hicieron esperar. Representantes de asociaciones de pasajeros calificaron la medida como “inaceptable”, señalando que los usuarios habituales no deben verse perjudicados por un evento deportivo, por más importante que sea.
A esto se suma otro punto polémico: los aficionados que planeen asistir en automóvil no podrán estacionar en el estadio. En su lugar, deberán utilizar estacionamientos remotos y servicios de transporte, lo que aumenta aún más la presión sobre el sistema de movilidad.
Este escenario plantea un desafío logístico sin precedentes, en el que las autoridades deberán equilibrar la experiencia de los fanáticos del fútbol con las necesidades diarias de miles de trabajadores.

