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Vida, Salud Y Gastronomía

Así es como terminan las pandemias

Un fresco siciliano de 1445. En el siglo anterior, la peste negra mató por lo menos un tercio de la población de Europa.Credit...Werner Forman/Universal Images Group/Getty Images

Por Gina Kolata

¿Cuándo y cómo terminará la pandemia de la COVID-19?

Según los historiadores, las pandemias tienen dos tipos de final: el médico, que ocurre cuando las tasas de incidencia y muerte caen en picada, y el social, cuando disminuye la epidemia de miedo a la enfermedad.

“Cuando las personas preguntan: ‘¿Cuándo se acabará esto?’, preguntan sobre el final social”, dice Jeremy Greene, historiador de medicina en Johns Hopkins.

En otras palabras, un final puede ocurrir no porque la enfermedad ha sido vencida sino porque las personas se cansan de estar en modo pánico y aprender a vivir con ella. Allan Brandt, historiador de Harvard, dijo que algo similar está ocurriendo con la COVID-19: “Como hemos visto en el debate sobre la apertura de la economía, muchas preguntas sobre lo que se llama el final están determinadas no por los datos médicos y de salud pública, sino por procesos sociopolíticos”.

Los finales “son muy, muy desordenados”, dice Dora Vargha, historiadora de la Universidad de Exeter. “Mirando hacia atrás, tenemos una narrativa débil. ¿Para quién termina la epidemia y quién lo puede decidir?”

En el camino del miedo
Una epidemia de miedo puede ocurrir aún sin una epidemia de enfermedad. La doctora Susan Murray, del Royal College of Surgeons en Dublín, lo vio de primera mano en 2014, cuando era miembro de un hospital rural en Irlanda.

En los meses anteriores, más de 11.000 personas en África occidental habían muerto de ébola, una enfermedad viral aterradora que es altamente infecciosa y a menudo mortal. La epidemia parecía estar disminuyendo, y ningún caso había ocurrido en Irlanda, pero el miedo público era palpable.

“En las calles y en las salas, la gente está ansiosa”, recordó recientemente Murray en un artículo en el The New England Journal of Medicine. “Tener el color de piel errado es suficiente para ganarte una mirada reprobatoria de tus compañeros de viaje en el bus o en el tren. Tose una vez, y los verás alejándose de ti”.

Se advirtió a los trabajadores de los hospitales de Dublín que se preparasen para lo peor. Estaban aterrorizados y preocupados por la falta de equipos de protección. Cuando un hombre joven llegó a la sala de emergencias desde un país con pacientes de ébola, nadie se le quería acercar; los enfermeros se escondieron, y los médicos amenazaron con dejar el hospital.

Solo Murray se atrevió a tratarlo, escribió, pero su cáncer estaba tan avanzado que todo lo que pudo hacer fue ofrecerle cuidados paliativos. Unos días después, las pruebas confirmaron que el hombre no tenía ébola; murió una hora después. Tres días después, la Organización Mundial de la Salud declaró que la epidemia de ébola había terminado.

Murray escribió: “Si no estamos preparados para luchar contra el miedo y la ignorancia de manera tan activa y reflexiva del modo en que luchamos contra cualquier otro virus, es posible que el miedo pueda causar un daño terrible a la gente vulnerable, incluso en lugares que nunca ven un solo caso de infección durante un brote. Y una epidemia de miedo puede tener consecuencias mucho peores cuando se complica por cuestiones de raza, privilegio e idioma”.

La peste negra y recuerdos oscuros
La peste bubónica ha golpeado varias veces en los últimos 2000 años, matando a millones de personas y alterando el curso de la historia. Cada epidemia amplificó el miedo que vino con el siguiente brote.

La enfermedad es causada por una cepa de bacteria, Yersinia pestis, que vive en las pulgas de las ratas. Pero la peste bubónica, que se conoció como la peste negra, también puede transmitirse de una persona infectada a otra persona infectada a través de gotitas respiratorias, por lo que no puede ser erradicada simplemente matando a las ratas.

Los historiadores describen tres grandes olas de plaga, dice Mary Fissell, historiadora en Johns Hopkins: la Plaga de Justiniano, en el siglo VI; la epidemia medieval, en el siglo XIV; y una pandemia que golpeó a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.

La pandemia medieval comenzó en 1331 en China. La enfermedad, junto con una guerra civil que estaba en su apogeo en ese momento, mató a la mitad de la población de China. A partir de ahí, la plaga se trasladó a lo largo de las rutas comerciales a Europa, África del Norte y el Oriente Medio. Entre 1347 y 1351, mató al menos a un tercio de la población europea. Murió la mitad de la población de Siena, Italia.

“Es imposible para la lengua humana contar la horrible verdad”, escribió el cronista del siglo XIV Agnolo di Tura. “De hecho, alguien que no vio tal horror puede ser llamado bendito”. Los infectados, escribió, “se hinchan debajo de las axilas y en las ingles, y se caen mientras hablan”. Los muertos fueron enterrados en fosas, en pilas.

En Florencia, escribió Giovanni Boccaccio, “No se le dio más respeto a la gente muerta que el que hoy en día se les daría a las cabras muertas”. Algunos se escondieron en sus casas. Otros se rehusaron a aceptar la amenaza. Boccaccio escribió que su forma de afrontarlo era “beber mucho, disfrutar la vida al máximo, cantar y divertirse, y satisfacer todos los antojos cuando surgiera la oportunidad, y descartar todo como si fuera una gran broma”.

Esa pandemia terminó, pero la plaga volvió. Uno de los peores brotes comenzó en China en 1855 y se extendió por todo el mundo, matando a más de 12 millones de personas solo en India. Las autoridades de salud de Bombay incendiaron barrios enteros intentando librarlos de la peste. “Nadie sabía si servía de algo”, dijo Frank Snowden, historiador de Yale.

No está claro qué hizo que la peste bubónica desapareciera. Algunos estudiosos han argumentado que el clima frío mató a las pulgas portadoras de enfermedades, pero eso no habría interrumpido la transmisión por las vías respiratorias, señaló Snowden.

O tal vez fue un cambio en las ratas. En el siglo XIX, la plaga no era llevada por ratas negras sino por ratas marrones, que son más fuertes y agresivas y tienen más probabilidades de vivir alejadas de los humanos.

“Ciertamente no querrías una de mascota”, dijo Snowden.

Otra hipótesis es que la bacteria evolucionó para ser menos mortal. O tal vez las acciones de los humanos, como incendiar las aldeas, ayudaron a calmar la epidemia.

La peste nunca se fue realmente. En Estados Unidos, las infecciones son endémicas entre los perros de las praderas en el suroeste y pueden transmitirse a las personas. Snowden dijo que uno de sus amigos se infectó después de una estadía en un hotel en Nuevo México. El anterior ocupante de la habitación tenía un perro, que tenía pulgas que transportaban el microbio.

Tales casos son raros, y ahora se pueden tratar con éxito con antibióticos, pero cualquier informe sobre un caso de peste despierta el miedo.

Una enfermedad que realmente terminó
Entre las enfermedades que han llegado a un fin médico está la viruela. Pero es excepcional por varias razones: hay una vacuna efectiva, que protege de por vida; el virus, Variola major, no tiene huésped animal, por lo que eliminar la enfermedad en humanos significó la eliminación total; y sus síntomas son tan inusuales que la infección es obvia, permitiendo cuarentenas eficaces y rastreo de contactos.

Pero mientras todavía arrasaba, la viruela era horrible. Epidemia tras epidemia barrió el mundo, por al menos 3000 años. Las personas infectadas por el virus tenían fiebre, después una erupción que se convertía en manchas llenas de pus, que se incrustaban y se caían, dejando cicatrices. La enfermedad mató a tres de cada 10 víctimas, a menudo después de un inmenso sufrimiento.

En 1633, una epidemia entre los nativos americanos “irrumpió en todas las comunidades nativas en el noreste y, ciertamente, facilitó el asentamiento de los ingleses en Massachusetts”, dijo David S. Jones, historiador de Harvard. William Bradford, líder de la colonia Plymouth, escribió un relato sobre la enfermedad en nativos americanos, diciendo que las pústulas rotas pegaban la piel de un paciente a la estera en la que yacía, solo para ser arrancada. Bradford escribió: “Cuando los giran, todo un lado se desollará, por así decir, y quedarán ensangrentados, muy temibles para ser contemplados”.

La última persona en contraer la viruela de forma natural fue Ali Maow Maalin, un cocinero de hospital en Somalia, en 1997. Se recuperó, solo para morir de malaria en 2013.

Influenzas olvidadas
La gripe de 1918 se presenta hoy como el ejemplo de los estragos de una pandemia y el valor de las cuarentenas y la distancia social. Antes de que acabase, la gripe mató entre 50 y 100 millones de personas alrededor del mundo. Fueron presa de ella jóvenes y adultos de mediana edad, dejó niños huérfanos, privó a las familias de quienes ganaban el sustento, y mató tropas en medio de la Primera Guerra Mundial.

En el otoño de 1918, William Vaughan, un prominente médico, fue enviado a Camp Devens cerca de Boston para informar sobre una gripe que estaba arrasando allá. Él vio “cientos de jóvenes robustos con el uniforme de su país, que ingresaban a las salas del hospital en grupos de diez o más”, escribió. “Los colocan en los catres hasta que cada cama está llena, pero otros se apiñan. Sus rostros pronto cambian a un tono azulado, una tos angustiosa produce expectoración manchada de sangre. En la mañana los cadáveres se apilan en la morgue como tablones de madera”.

El virus, escribió, “demostró la inferioridad de los inventos humanos para la destrucción de la vida humana”.

Después de arrasar en el mundo, esa gripe se desvaneció, evolucionando hacia una variante de la gripe más benigna que llega cada año.

“Quizás fue como un fuego que, tras quemar la leña disponible y de fácil acceso, se consume”, dijo Snowden.

También terminó socialmente. La Primera Guerra Mundial había acabado; la gente estaba lista para un nuevo comienzo, una nueva era, y deseosa de dejar atrás la pesadilla de la enfermedad y la guerra. Hasta hace poco, la gripe de 1918 había sido en gran medida olvidada.

Otras pandemias de gripe siguieron, ninguna tan grave pero todas, sin embargo, fueron aleccionadoras. En la gripe de Hong Kong de 1968, murió un millón de personas en todo el mundo, incluyendo 100.000 en Estados Unidos, en su mayoría personas mayores de 65 años. Ese virus aún circula como gripe estacional, y su camino inicial de destrucción, y el miedo que la acompañaba, rara vez se recuerda.

¿Cómo terminará la COVID-19?
¿Eso pasará con la COVID-19?

Una posibilidad, dicen los historiadores, es que la pandemia del coronavirus pueda terminar socialmente antes de que termine médicamente. Las personas pueden cansarse tanto de las restricciones y declarar que la pandemia terminó, aunque el virus continúe ardiendo entre la población y no se haya encontrado una vacuna o tratamiento efectivo.

“Creo que existe este tipo de problema psicológico social de agotamiento y frustración”, dijo Naomi Rogers, historiadora de Yale. “Podemos estar en un momento en que la gente solo dice: ‘Suficiente. Merezco poder volver a mi vida normal’”.

Ya está sucediendo; en algunos estados, los gobernadores han levantado las restricciones, al permitir la reapertura de salones de belleza, salones de uñas y gimnasios, desafiando las advertencias de los funcionarios de salud pública de que tales pasos son prematuros. A medida que crece la catástrofe económica causada por los confinamientos, más y más personas pueden estar listas para decir “basta”.

“Hay este tipo de conflicto ahora”, dijo Rogers. Los funcionarios de salud pública tienen un final médico a la vista, pero algunos miembros del público ven un final social.

“¿Quién puede reclamar el final?”, dijo Rogers. “Si te resistes a la noción de su final, ¿contra qué lo haces? ¿Qué alegas cuando dices ‘No, no está terminando’?”.

El desafío, dijo Brandt, es que no habrá una victoria repentina. Tratar de definir el final de la epidemia “será un proceso largo y difícil”.

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Vida, Salud Y Gastronomía

Escándalos de vacunación en América Latina

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna para la COVID-19 desarrollada por Sinopharm de China durante la campaña de inmunización a trabajadores sanitarios en Lima la semana pasada.Credit...Ernesto Benavides/Agence France-Presse — Getty Images

LIMA, Perú — La esperanza que llegó con las primeras vacunas a América del Sur se ha convertido en enojo cuando las campañas de inmunización se han visto envueltas en el escándalo el amiguismo y la corrupción, remeciendo a los gobiernos nacionales y minando la confianza en la clase política.

Cuatro ministros en Perú, Argentina y Ecuador han renunciado este mes o están siendo investigados bajo sospecha de haber recibido u otorgado acceso preferente a las escasas inyecciones contra la COVID-19. Los fiscales en dichos países, y en Brasil, examinan miles de otras acusaciones de irregularidades en las campañas de inoculación, la mayoría involucran a políticos locales y familiares que se han saltado la fila.

Al involucrar a más dignatarios, las acusaciones de crímenes crean tensión en una región donde la indignación popular ante la corrupción y la desigualdad ya se ha desbordado a las calles en protestas estrepitosas contra el statu quo político. La frustración podría volver a desfogarse otra vez en las calles o en las urnas, y decidir las preferencias de voto en las elecciones por venir este año, entre ellas las elecciones de abril en Perú.

“Todos ellos sabían que estaban muriendo los pacientes”, dijo sobre los políticos de su país Robert Campos, un médico en Lima, “y ellos han vacunado hasta la última chusma de su gente”.

La molestia ante los poderosos que se saltaron la fila se ha multiplicado debido a la escasez de vacunas. América del Sur, como otras regiones del mundo en desarrollo, ha batallado para procurar suficientes dosis puesto que los países ricos han comprado los suministros disponibles.

Campos dijo que no estuvo en la lista de vacunación la semana pasada, cuando llegaron dosis limitadas para el personal hospitalario.

Sudamérica ha sido destrozada por el virus al registrar casi una quinta parte de todas las muertes pandémicas en el mundo —450.000, según el conteo oficial— a pesar de que su población representa el 5 por ciento del total mundial. Los datos de mortalidad sugieren que en realidad las cifras de víctimas en la región son del doble de las oficiales.

El virus también ha sobrepasado los sistemas de salud nacionales, empujado a millones a la pobreza y sumido a la región en su peor crisis económica de la historia moderna.

A pesar de ello, la pandemia ha logrado fortalecer el apoyo público de la mayoría de los gobiernos, varios de los cuales han ofrecido ayudas financieras a sus poblaciones y llamado a la unidad.

Los escándalos de las vacunas podrían acabar con este alivio temporal e inaugurar una nueva ola de inestabilidad, advierten los analistas.

“Es mucho más difícil para la gente tolerar la corrupción cuando la salud está en juego”, dijo Mariel Fornoni, de una encuestadora en Buenos Aires.

El descaro de algunos de estos escándalos —que se asemejan a casos en Líbano, España y Filipinas— ha indignado a la región.

En Perú, un viceministro fue inoculado con dosis adicionales de un ensayo clínico junto con su esposa, hermana, dos hijos, un sobrino y una sobrina. El ministro de Ecuador envió dosis del primer lote que llegó al país, destinado al sector público, al asilo de lujo privado donde vive su madre.

Un destacado periodista argentino dio a conocer la semana pasada en una entrevista de radio que fue vacunado en el Ministerio de Salud luego de una llamada a un amigo, que por entonces era el ministro, exhibiendo lo que la gente ha llamado un “vacunatorio VIP” para los aliados del gobierno. En Brasil, los fiscales han pedido la detención del alcalde de Manaos, una ciudad del norte amazónico devastada por dos olas de coronavirus, bajo sospecha de que le dio acceso preferente a la vacuna a sus aliados.

Y en Surinam, el ministro de salud de 38 años dispuso que se le pusiera a él la primera vacuna del país para “dar el ejemplo”.

Al acumularse los destapes, ciudadanos en toda América del Sur acudieron a las redes sociales a denunciar los abusos e identificar a los sospechosos de saltarse la fila. Médicos y enfermeras en Perú protestaron afuera de los hospitales para exigir vacunas al crecer el escándalo de la vacunación irregular.

Han dimitido los ministros de salud de Perú y Argentina, donde el exfuncionario fue acusado de abuso de poder; en Ecuador, el ministro de Salud enfrenta un juicio de destitución y una investigación penal.

El escándalo de las vacunas ha tenido especial eco en Perú, donde la pandemia ha matado más de 45.000 personas, según el registro oficial, aunque los datos de exceso de muertes sugieren que la cifra real podría ser de más del doble.

Este mes, el médico a cargo del primer ensayo clínico de vacunas en Perú reconoció haber inoculado a casi 250 políticos, figuras prominentes y allegados empleando dosis adicionales no declaradas. Algunos recibieron tres dosis, según el director del ensayo, Germán Málaga, en un intento por aumentar su inmunidad.

El escándalo estremeció a un país ya envuelto en una serie de investigaciones de corrupción que han erosionado la confianza en las instituciones democráticas y atrapado a los seis expresidentes más recientes del país.

Solo uno de los expresidentes, Martín Vizcarra, abandonó el poder con altas tasas de aprobación, gracias a su postura frente a la corrupción. Ahora Vizcarra está inmiscuido en el escándalo del ensayo de vacunas luego de que se dio a conocer que se le vacunó cuando estaba en el cargo e intentó ocultarlo.

“Teníamos la esperanza de que él fuera una persona correcta”, dijo Ana Merino, vendedora de periódicos en Lima que perdió a su marido a causa de la covid el año pasado. “¿Entonces a quién nos arrimamos? ¿Quién queda?”.

La lista de beneficiados ilícitamente por el ensayo en Perú incluye a la ministra de salud, reguladores médicos, los anfitriones académicos del ensayo e incluso al enviado del Vaticano al país. El nuncio, Nicola Girasoli, le dijo a la prensa local que le otorgaron la vacuna por actuar como “consultor de ética” para la universidad que realizaba el ensayo.

Luego de su renuncia, la ministra de Salud de Perú, Pilar Mazzetti, dijo que recibir la inyección había sido “el peor error de mi vida”. Otra funcionaria que fue beneficiada por el ensayo, la ministra de Exteriores, Elizabeth Astete, también renunció después de haberse defendido diciendo que “no podía darse el lujo” de enfermarse mientras trabajaba.

El escándalo de las vacunas podría agitar las elecciones generales de Perú, que se celebrarán en abril, al beneficiar a candidatos que prometan un quiebre radical con el sistema político actual, dijo Alfredo Torres, jefe de la encuestadora Ipsos en Lima.

Entre ellos están Keiko Fujimori, hija de un expresidente encarcelado, quien ha prometido convertir al país en un una “demodura” —una palabra que mezcla democracia y dictadura— y Rafael López Aliaga, quien ha propuesto sentencias de muerte para los políticos corruptos.

Debido a que la mayoría de países en la región hasta ahora solo han recibido una mínima fracción de las vacunas que necesitan, varios grupos han estado compitiendo por tener prioridad.

En Perú y Venezuela, los gobiernos han dicho que las fuerzas de seguridad tendrían prioridad junto con los trabajadores de la salud, lo que ha suscitado reclamos en la comunidad médica.

En Brasil, que solo ha vacunado al 3 por ciento de su población, una tercera parte de los 210 millones de habitantes del país ahora son parte de la lista prioritaria de vacunación, una cifra que sobrepasa por mucho a la cantidad de dosis disponibles. El grupo incluye veterinarios, que argumentan que trabajan en el rubro de salud, camioneros, que han amenazado con irse a la huelga si no se les vacunaba, y psicólogos, bomberos y trabajadores de la construcción.

La decisión del gobierno brasileño de delegar parcialmente el orden de vacunación a las autoridades locales empeoró la confusión y creó un caleidoscopio de regulaciones contradictorias. Algunos fiscales que investigan el escándalo de las vacunas dijeron que el caos burocrático tal vez se haya amplificado deliberadamente para esconder el favoritismo y la corrupción.

“Los médicos me llaman todo el tiempo diciendo que tienen miedo de morir”, porque no pueden acceder a las vacunas, dijo Edmar Fernandes, presidente del gremio médico del estado brasileño de Ceará. “Este tipo de corrupción mata”.

Por Mitra Taj, Anatoly Kurmanaev, Manuela Andreoni y Daniel Politi – TheNYTimes

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Vida, Salud Y Gastronomía

El problema del acné y las mascarillas contra el Covid-19

Consejos del cosmetólogo y experto en cuidados de la piel, Carlos Valbuena, sobre el uso del cubrebocas y la salud del rostro.

La presión, fricción y el roce de forma mantenida en un área determinada en nuestra piel, conlleva a la aparición de lesiones conocidas como acné mecánico, donde se generan depósitos de grasa, considera el cosmetólogo Carlos Valbuena.

Generalmente, las zonas con mayor glándulas sebáceas como la barbilla y las mejillas son las mas vulnerables a presentar estos depósitos de grasa.

“Muchos de los casos han sido personas que no han presentado brotes de acné anteriormente, pero el uso de la mascarilla genera la ruptura de los micro comedones que no son visibles a simple vista, creando lesiones inflamatorias que depositan grasa y provocan el acné”, apunta el experto.

Carlos Valbuena estudió cosmética y tratamientos laser, con especialización en tratamientos para el cuidado de la piel, acné y cicatrices.

Además de los tratamientos faciales, también desarrolló una técnica no invasiva para ayudar a las personas con acné (y secuelas) a recuperar la salud del rostro. Después de diversos estudios e investigaciones, creó La Renovación Facial, un blend de procedimientos personalizados enfocados en tratar cada tipo de acné, de acuerdo con las características del paciente, adaptándose a sus necesidades y evitando el riesgo de cicatrices.

De acuerdo con Carlos Valbuena, el uso frecuente de mascarillas, desde la aparición del COVID-19, ha generado el desarrollo del acné mecánico, con brotes en los rostros de las personas, sin distinción de tipo de piel.

Su solución en estos casos es:

  • Reemplazar la mascarilla diariamente. Las reusables deben lavarse constantemente. Si caen al piso, debes utilizar una nueva.
  • Lavarse las manos antes de tocarse el área del rostro donde estaba la mascarilla, para evitar que los gérmenes no se trasladen a la zona sensible.
  • Si la zona comienza a enrojecerse, no utilizar maquillaje en esa área.
  • Evitar el uso de productos que contengan alcohol, sulfato, parabeno y aceites.
  • Utilizar aloe vera para refrescar la zona. Es importante aplicarlo después de lavarse la cara.
  • Es importante mantener una rutina para el cuidado de la piel, que incluya exfoliar nuestro rostro una vez por semana para pieles normales y cada dos semanas para pieles sensibles. La exfoliación nos ayuda a eliminar las células que obstruyen los poros, siempre y cuando no haya acné activo. Además de hidratar la piel con serums a base de agua y utilizar protector solar.
Tras más de cinco mil casos exitosos de acné y cicatrices de personas provenientes de México, Venezuela y Estados Unidos, Carlos Valbuena creó la línea de productos para el cuidado de la piel Carlos Valbuena Skin Care Products. A través de cinco productos veganos, libres de crueldad y sulfato, brinda la posibilidad mantener las pieles en un estado saludable y recuperar la salud de aquellas que la han perdido.
Fuente: MS Agency
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Vida, Salud Y Gastronomía

¿Es posible contraer el coronavirus y contagiar a otros después de vacunarse?

Aun después de vacunarse hay que seguir teniendo precauciones. - GETTY

El mensaje de las autoridades y los especialistas es claro: vacunarse es una manera efectiva de combatir la pandemia de covid-19.

Pero, ¿qué significa exactamente estar vacunado?, ¿qué tipo de protección tienen quienes ya recibieron su dosis completa?

En este momento en el mundo hay al menos 9 vacunas que han demostrado que son altamente eficaces a la hora prevenir la enfermedad que causa el virus SARS-CoV-2.

Eso quiere decir que si una persona vacunada se contagia del virus, tendrá menos probabilidades de desarrollar síntomas o enfermarse gravemente.

Lo que aún no está claro, sin embargo, es si la vacuna logra evitar el contagio.

En resumen: aún no se sabe si la vacuna evita que te contagies, lo que sí se sabe es que si te vacunas y luego te contagias, probablemente no te vas a enfermar.

Por: BBC News Mundo

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Vida, Salud Y Gastronomía

La deforestación está llevando a los animales al límite del estrés, revela un estudio

Foto: Getty Images

La deforestación está generando un estrés sin precedentes a las especies animales que habitan en el Bosque Atlántico de América del Sur.
La destrucción de los ecosistemas no sólo angustia a niveles considerables a los seres humanos. Los mismos habitantes de estos espacios naturales están padeciendo las consecuencias de esta devastación. Un estudio reciente revela que, en particular, la deforestación de las parcelas más pequeñas del Bosque Atlántico de América del Sur sufren más estrés que los que viven en bosques más vírgenes.

A menos árboles, más estrés
Noé de la Sacha es un investigador asociado al Field Museum y profesor de biología en la Universidad Estatal de Chicago. Preocupado por la devastación de los bosques en el Cono Sur, decidió emprender un proyecto de investigación para develar las consecuencias reales en el bienestar de la fauna ante la pérdida de los árboles y la vegetación en general.

Con respecto al estudio, publicado originalmente en Scientific Reports, de la Sacha señala lo siguiente:

“SOSPECHAMOS QUE LOS ORGANISMOS EN ÁREAS DEFORESTADAS MOSTRARÍAN NIVELES MÁS ALTOS DE ESTRÉS QUE LOS ANIMALES EN BOSQUES MÁS VÍRGENES, Y ENCONTRAMOS EVIDENCIA DE QUE ESO ES CIERTO. LOS PEQUEÑOS MAMÍFEROS, PRINCIPALMENTE ROEDORES Y PEQUEÑOS MARSUPIALES, TIENDEN A ESTAR MÁS ESTRESADOS, O MUESTRAN MAYOR EVIDENCIA DE QUE TIENEN NIVELES MÁS ALTOS DE HORMONAS DEL ESTRÉS, EN PARCHES DE BOSQUE MÁS PEQUEÑOS QUE EN PARCHES DE BOSQUE MÁS GRANDES”.

A partir de la evidencia recolectada en el pelaje de ciertas especies, fue que Noé pudo encontrar hormonas desprendidas en momentos de peligro y angustia por parte de estos organismos. El estudio se enfocó en la deforestación de los trópicos, y en la respuesta de las especies animales que sobreviven a la situación adversa.

No todo es el Amazonas
Es una realidad que, en América Latina, el bosque húmedo del Amazonas se lleva el protagonismo. Sin embargo, no es el único importante en la región. El Bosque Atlántico podría ser el segundo más grande de Latinoamérica: se extiende desde el noreste de Brasil hasta el noroeste de Argentina y el este de Paraguay.

Desde las campañas colonizadoras de Portugal, regiones importantes del bosque han sido destruidas en favor de la ganadería, la agricultura y la urbanización indiscriminadas. 500 años más tarde, queda menos de un tercio del bosque original.

La destrucción de este espacio incide directamente en la calidad de vida de las especies que tienen un hogar ahí. Además de exponer más a las más pequeñas a sus depredadores naturales, la pérdida de recursos limita mucho su campo de acción. De ahí el estrés elevado en las especies tropicales.

Observando las hormonas presentes en el pelaje de los animales analizados, el equipo de investigación se percató de que los animales de parcelas más pequeñas de bosque tenían niveles más altos de glucocorticoide que los animales de zonas de bosque más grandes. Esto es importante, porque los bosques húmedos latinoamericanos guardan la mayor diversidad de fauna y flora en el planeta. Si se devastan sus espacios, la pérdida se extiende por esa rama también.

Por: ANDREA FISCHER – National Geographic

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