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Evo Morales busca la reelección: en qué se diferencian los modelos económicos de Bolivia y Venezuela

Entre los países que se llaman a sí mismos socialistas, es tan difícil encontrar un caso de éxito económico comparable al de Bolivia como un fracaso de la magnitud de Venezuela.

En los cerca de 14 años de gobierno de Evo Morales, Bolivia ha crecido una media del 4,8% al año, con una inflación que el Fondo Monetario Internacional proyecta en un 2% para 2019 y cortando la pobreza extrema a la mitad hasta el 17%.

La hiperinflacionaria Venezuela de Nicolás Maduro (con sus políticas económicas fundamentalmente heredadas de Hugo Chávez) ha destruido la mitad de su economía en seis años.

Del país que presume de las mayores reservas probadas de petróleo, han huido más de cuatro millones de personas.

Casi como en un país en guerra, escasean bienes de primera necesidad y es virtualmente imposible conseguir algunos medicamentos.

Las situaciones de las economías de Bolivia y Venezuela parece diametralmente opuestas.

Pero si ambos líderes se dicen socialistas ¿cómo es posible que tengan resultados tan diferentes?

“Evonomics”
Para responder, hay que explicar el éxito de la políticas de Morales y el punto de partida debe ser recordar los persistentes traumas entre los bolivianos por la hiperinflación que padecieron en los 80.

Por eso, al llegar al poder en 2006, en una época de mucha convulsión política, la izquierda boliviana tiene muy presente que de la estabilidad macroeconómica depende su permanencia.

Así es como, con el ministro Luis Arce Catacora como la principal cabeza pensante, idean un modelo mixto basado en dos pilares.

El primero y fundamental es el sector estatal, que se hace con el control de los hidrocarburos y la electricidad, estratégicos generadores de recursos económicos que luego son destinados a políticas sociales.

Y la otra pieza es el sector privado, donde destacan la agroindustria de Santa Cruz (este) y el sector informal: artesanos y pequeño comercio responsables de más del 60% del empleo.

Con las nacionalizaciones de los hidrocarburos que decretó Morales hace más de una década, se multiplicaron los recursos que se quedan dentro del país y creció el poder del Estado que los redistribuye.

“Eso ha generado dos cosas, un mercado interno mucho más grande, con lo que actividades como la construcción o el entretenimiento se han vuelto más rentables”, le explica Molina a BBC Mundo.

“Y la otra consecuencia está en que el sector informal, que no ha dejado de ser pobre, ha mejorado en actividad, crea más empleo”.

Es precisamente ese segundo pilar, el sector privado generador de empleo, del que carece Venezuela, país cuya crisis es tan profunda que millones de personas han tenido que huir.

Muchos se fueron a España, otros a Miami y más tarde vimos los grupos de los que se han ido incluso a pie, atravesando los Andes.

Y, algo impensable hace diez años, también ha habido venezolanos que emigraron a Bolivia.

En los últimos meses, muchos bolivianos se mostraron sorprendidos ante la llegada de migrantes venezolanos.

Varios de ellos trabajan como meseros o vendedores ambulantes.

También hacen malabares a cambio de alguna moneda en las principales calles de La Paz.

Al igual que en Colombia, Chile o Perú, se ve a madres cargando hijos pequeños pidiendo ayuda económica mientras otros portan carteles con los colores de la bandera venezolana.

“¡Exprópiese!”
Y es que, a diferencia de Venezuela, las nacionalizaciones bolivianas se circunscribieron a sectores estratégicos.

Esa idea traza una frontera clara entre el modelo mixto boliviano y el expansionismo estatal que impuso Chávez en Venezuela y que Maduro no hizo más que profundizar.

Los “traumas colectivos” venezolanos estaban más marcados por el Caracazo, la ola de violencia desatada por un paquete de ajuste de corte neoliberal, y no tanto por la falta de disciplina fiscal.

Así, con los precios del petróleo por las nubes, vimos a Chávez ordenando expropiar los locales de los alrededores de la plaza Bolívar, en el centro de Caracas, durante un “Aló, presidente”, su programa de televisión.

“¿Y este edificio?”, pregunta Chávez mientras señala. “Eso es un edificio que tiene comercio privado de joyería”, responde el entonces alcalde de Caracas y actual ministro, Jorge Rodríguez.

“¡Exprópiese!”, dictamina el mandatario mientras habla de convertir la zona en un “centro histórico”.

El abogado Carlos García Soto, coautor del libro “Exprópiese, la política expropiatoria del ‘Socialismo del siglo XXI'”, describe las expropiaciones de Chávez como “una política desordenada”.

“No fue producto de un plan estratégico de estatización de sectores económicos”, le dice García Soto a BBC Mundo.

No en vano, en muchos casos las expropiaciones se produjeron por circunstancias de índole social o de retaliación política.

Por ejemplo, en julio de 2015, en la primera expropiación ordenada por Maduro se confiscaron unos terrenos para beneficiar a unas familias que allí estaban asentadas.

En 2017, el presidente del Instituto Nacional de Tierras (INTI), Carlos Albornoz, denunció la confiscación de una finca por participar en protestas opositoras.

El gobierno también ha expropiado empresas de construcción por conflictos con los promotores y más recientemente tenemos el caso de los cereales Kellogg’s.

Control de cambios y otros “pecados” de Venezuela

Pero ese expansionismo estatal, de por sí solo, no es la única explicación del nivel de desmembramiento del tejido empresarial privado que padece Venezuela.

El control de cambios y de precios es otro “pecado capital” que los críticos achacan a los regidores de la economía venezolana.

Establecidos por Chávez ante las huelgas generales y paros patronales de 2002 y 2003, pronto se convirtieron en un lastre para el desarrollo económico y en una fuente de corrupción.

Para frenar la inflación, el gobierno estableció el precio máximo para determinados productos básicos que no tardaron en desaparecer de las tiendas.

Lo que se idea para defender a los consumidores frente a los excesos de los “avariciosos empresarios”, en medio procesos inflacionarios, pronto obliga a producir a pérdidas.

Eso es inevitablemente también la semilla de la escasez, nadie quiere trabajar si le cuesta dinero, nadie produce si el precio impuesto por el Estado está por debajo del coste.

Por otra parte, el control de cambios, por el que el Estado monopoliza el acceso a la moneda extranjera, también se convirtió en factor de escasez y corrupción.

Por ejemplo, si para producir papel higiénico se requiere importar el pegamento con el que lo adhieres al tubo de cartón en el centro y no consigues los dólares porque no te los da el gobierno, la producción se hace imposible y los rollos de papel se convierten en un bien escasísimo.

Además, se creó el perfecto incentivo para la aparición de un mercado negro (el dólar paralelo) por las restricciones cada vez mayores al acceso a divisas extranjeras según iba cayendo el precio del petróleo.

“El gobierno decide vender los dólares por debajo del mercado con la idea de garantizar que los precios se mantengan bajos. ¿Qué ocurrió? Hay un gran incentivo para que cualquiera que reciba un dólar del Estado lo puede vender en el mercado paralelo”, le dice a BBC Mundo el analista Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis.

En ese contexto, según León, el gobierno decide quién se hace millonario y quién se arruina, y esto es lo que destruye la economía.

“La discrecionalidad en la formación de los precios lo corrompe todo. Todo termina en lo mismo, un chiquero de corrupción que destruye la capacidad económica del país”, afirma León.

La guerra económica
Otro contraste está en que mientras en Bolivia el gobierno se esforzaba en desdolarizar la economía y fomentar la confianza de los consumidores en su moneda, en Venezuela se pretendía solucionar los problemas de flujo de caja imprimiendo dinero.

El dinero en circulación en Venezuela pasó de los 127 billones a final de 2017 a 8.000 billardos (miles de billones).

Y eso en un contexto de contracción económica.

Esta impresión de moneda sin respaldo en la economía real, dinero inorgánico, hunde el valor de la moneda, es inevitable que provoque inflación.

Y aunque en el papel en Venezuela confluyen muchos ingredientes que un economista calificaría de inflacionarios, el gobierno defiende que la hiperinflación que padece el país es “inducida y criminal”.

Guerra económica
Lo dijo Maduro en 2014 y lo ha seguido repitiendo a lo largo de los años, según él, la inflación venezolana “no responde a las reglas de la economía”.

De hecho, el gobierno venezolano tiene una explicación para todos los problemas que padece el país: la guerra económica.

Desde que llegó al poder tras el fallecimiento de Chávez en 2013, Maduro no ha parado de denunciar que es víctima de una “guerra económica” y del sabotaje orquestado por empresarios de derecha en connivencia con EE.UU.

Más recientemente ha pasado a culpar a las sanciones decretadas por el gobierno de Donald Trump contra altos jerarcas y el sector petrolero.

“Por supuesto que no es verdad que la crisis es culpa de las sanciones. La crisis es culpa del modelo productivo”, opina León quien sin embargo reconoce que “las sanciones es imposible que afecten solo al gobierno”.

“La sanción amplifica el problema, algo que se ve como un sacrificio que hay que hacer para intentar sacar a Maduro del poder”, señala el analista.

El problema para Washington y los sectores de la oposición que apoyan las sanciones surge, como señala León, cuando no bastan para sacar Maduro del poder “como no ocurrió con Cuba, ni Irán, ni Siria, ni Zimbabue…”.

“Entonces alargas el proceso de deterioro interno y destruyes la capacidad infraestructura, de producción, la industria… Y el más afectado es ya el pueblo porque incluso el gobierno se convierte en el big brother que algo tiene para repartir”.

El socialismo evista
En contraste, el “socialismo boliviano” nacionalizó los sectores estratégicos para más que nada renegociar los contratos con las petroleras internacionales y así multiplicar las regalías con las que se quedaba el Estado.

Esa renegociación puso ingentes recursos a disposición del gobierno que activó una política de redistribución de la riqueza a través de tres bonos: a la vejez, a los escolares y a las mujeres embarazadas.

De hecho, con esa decisión de limitar las nacionalizaciones a sectores estratégicos se explica también cómo, a diferencia de Venezuela, el gobierno de Morales operó para garantizar el abastecimiento interno de alimentos.

Y es que más allá de la agricultura de supervivencia que se puede encontrar a lo largo y ancho del país, la sede del sector agroindustrial está en Santa Cruz, cuna de los movimientos opositores a Morales.

La agroindustria es el segundo rubro de exportación, alrededor de un 10%, pero el sector crece a un ritmo de más de un 8%, por lo que su aporte en el Producto Interno Bruto (PIB) es cada vez mayor.

Convivencia pacífica
Durante los primeros y turbulentos años del presidente Morales en el poder, el sector agroindustrial se alía con la oposición y sus aspiraciones autonomistas y hasta separatistas.

El gobierno decretó entonces el control de las exportaciones de alimentos y exigió un “certificado de abastecimiento interno” para garantizar la disponibilidad de los productos en el mercado interno.

Pero a diferencia del enconado enfrentamiento entre gobierno y clase empresarial que nunca vio la paz en Venezuela, en 2011 Morales logró convencer a los agroindustriales de la conveniencia de una convivencia pacífica.

“Se dieron cuenta los agroindustriales de que la oposición y la conflictividad los iba a llevar al descalabro, así que empezaron a trabajar con el gobierno”, recuerda Molina.

El analista señala que el gobierno “también hizo una concesión” al pasar de su discurso contra los transgénicos y demás a “un discurso desarrollista agropecuario”.

“Con ese acuerdo, tienes resuelto el problema de la alimentación y provisión básica”, afirma Molina.

Bolivia, también en problemas
Pero no todo son buenas noticias en la economía boliviana.

De hecho, hay motivos para la preocupación.

La prometida industrialización de los recursos naturales no llegó durante los años de boom petrolero y los críticos acusan al gobierno de haber profundizado el modelo rentista extractivista.

Molina habla de signos de una “enfermedad holandesa” que aunque no ha llegado al punto de destruir la economía sí que ha impedido la diversificación y la industrialización, y ha hecho que siga fuertemente dependiente de la exportación de recursos naturales.

Además, la situación cambia radicalmente en 2014 con la caída de los precios de los hidrocarburos.

Bolivia comienza a registrar déficit fiscal, el gobierno gasta más de lo que ingresa, y al mismo tiempo se registra déficit comercial, se importa más de lo que se exporta.

Ambos déficits, de en torno al 6 y 8%, no han llevado al gobierno a hacer ningún tipo de ajuste, se han pagado accediendo a deuda externa y acudiendo a las reservas internacionales.

Cifras saludables pero degradadas
Y aunque tanto la deuda externa (alrededor del 25% del PIB) y las reservas internacionales (20% del PIB) siguen en cifras que se pueden considerar saludables, no lo es la velocidad a la que se han degenerado.

En cinco años, las reservas internacionales pasaron del 50% del PIB al 20%.

Muchos ven inevitable una próxima devaluación del boliviano, pero eso se plasmaría en inflación y tampoco parece una receta mágica que vaya a servir para arreglar la situación.

“En el caso boliviano, dado que el 70-80% de las exportaciones son minerales e hidrocarburos, difícilmente una devaluación llevaría al incremento de las exportaciones”, apunta José Pérez-Cajías, historiador de la economía boliviano de la Universidad de Barcelona (España).

El vicepresidente, Álvaro García Linera, dice que la clave para salir del atolladero pasa por diversificar las exportaciones con la industrialización del litio, la “economía del conocimiento” y hasta el turismo.

Y eso es algo que tienen en común los gestores de Bolivia y Venezuela: más de una década hablando de diversificar la economía sin que ocurra.

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Arrestan al séptimo precandidato presidencial en Nicaragua antes de las elecciones

GETTY IMAGES / El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta fuertes críticas internacionales por la oleada de arrestos de opositores antes de las elecciones.

Noel Vidaurre se convirtió este sábado en el séptimo precandidato a la presidencia de Nicaragua arrestado por el gobierno de Daniel Ortega antes de las elecciones del 7 de noviembre.

La Policía Nacional nicaragüense informó que Vidaurre, de 66 años, fue puesto bajo custodia policial en su domicilio para investigarlo por presunta traición a la patria.

Se trata de una acusación similar a la que han recibido varios de los otros seis aspirantes a la presidencia de Nicaragua detenidos en los últimos dos meses junto con más políticos, activistas y periodistas.

La policía informó este sábado que también pusieron bajo arresto domiciliario a Jaime Arellano, un comentarista político crítico de Ortega.

Estados Unidos atribuyó las detenciones de este sábado directamente a Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

“El candidato presidencial Noel Vidaurre y el periodista Jaime Arellano son apenas las últimas víctimas de una despreciable campaña para criminalizar a la oposición pacífica”, tuiteó la subsecretaria de Estado interina para asuntos del Hemisferio Occidental de EE.UU., Julie Chung.

“El día que los votantes nicaragüenses están confirmando su registro (en el padrón electoral) Ortega y Murillo arrestan a dos opositores políticos más”, sostuvo la funcionaria.

Una lista creciente

Vidaurre es precandidato presidencial por la Alianza Ciudadanos por la Libertad (CxL), un grupo político opositor en el país centroamericano.

Al igual que otros políticos nicaragüenses, su arresto se produjo por una ley aprobada en diciembre de forma urgente por la Asamblea Nacional que controla el sandinismo.

La policía indicó que Vidaurre y Arellano son investigados por presuntos “actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, y pedir intervenciones militares”.

Esto confirma que en el país continúa la serie de detenciones de aspirantes presidenciales que ha sido criticada por varios países y grupos defensores de derechos humanos.

Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y Medardo Mairena son otros precandidatos arrestados en las últimas semanas.

Varios están incomunicados en lugares que las autoridades mantienen en reserva.

Entre los detenidos también hay desde excompañeros de lucha de Ortega en la revolución sandinista de 1979 hasta líderes estudiantiles.

Ortega, quien a los 75 años busca permanecer en el poder que ejerce desde 2007, justificó el mes pasado la detención de opositores afirmando sin presentar pruebas que son “criminales” que quieren “derribar al gobierno”.

Las candidaturas en Nicaragua deben registrarse entre el 28 de julio y el 2 de agosto, pero la ley impide hacerlo a quienes enfrentan procesos en su contra.

Por: BBC News Mundo

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Las protestas sociales marcan atípico Día de la Independencia en Colombia

ntegrantes de la primera línea marchan hoy por las calles de Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas

Bogotá, 20 jul (EFE).- Las protestas contra el Gobierno colombiano volvieron este martes a la calle con motivo del Día de la Independencia y de la instalación del Congreso Nacional, al que oficialismo y oposición presentaron proyectos de ley relacionados con las demandas sociales que impulsaron las movilizaciones.

La jornada de manifestaciones transcurrió festiva en las principales ciudades del país donde miles de personas plantaron sus demandas de justicia, empleo, salud y educación, así como exigieron al Estado respetar la vida y los derechos humanos.

Sin embargo, hubo disturbios en Medellín y en Manizales, donde manifestantes se enfrentaron a la Policía.

‘Que pare la violencia policial excesiva contra los manifestantes y en particular contra los jóvenes’, dijo el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Francisco Maltés, al comenzar un concierto en Bogotá de la banda de rock Aterciopelados.

El presidente colombiano, Iván Duque, respondió de manera anticipada a esos reclamos durante el discurso con el que abrió el nuevo periodo de sesiones del Congreso, en el que reconoció que el país tiene una ‘deuda histórica’ con los más pobres.

‘Sabemos y entendemos que hay deudas históricas que saldar, que son muchas las frustraciones que como sociedad sentimos, pero la solución la encontramos trabajando en equipo’, manifestó Duque ante el Congreso en pleno, que este año, por las protestas convocadas, fue instalado a las 9 de la mañana y no a las 3 de la tarde como es tradición.

Duque también rindió un homenaje en la celebración del Día de la Independencia a las Fuerzas Militares y de Policía, a las familias de todas las víctimas de la pandemia y de la violencia del país, al tiempo que pidió a los colombianos ‘encontrar soluciones que nos engrandezcan como sociedad’.

RECHAZO A LA VIOLENCIA POLICIAL
Duque enfrenta desde el pasado 28 de abril una crisis social sin precedentes en la historia reciente del país que estalló por el rechazo de buena parte de la sociedad, principalmente de la población joven, a la política fiscal de su Gobierno.

Aquellas multitudinarias movilizaciones de mayo y junio transcurrieron generalmente de forma pacífica, pero en ciudades como Cali y Bogotá estuvieron marcadas por la violencia.

La Fiscalía colombiana ha documentado más de una veintena de muertes en los 50 días de protestas pero diversas organizaciones de derechos humanos elevan esa cifra a 84, al menos 20 por disparos de la Policía, y así se lo manifestaron a la misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que visitó el país en junio.

Por esa razón, el presidente presentó este martes ante el Congreso el Proyecto de Transformación Integral de la Policía Nacional, que promueve un espíritu de proximidad a los ciudadanos, transparencia en los procedimientos de la institución y fortalecimiento en la protección de los derechos humanos.

También dio inicio al trámite legislativo de un proyecto de ley para el nuevo estatuto de carrera para la profesionalización del servicio en la Policía, con el que espera impulsar el ‘respeto, las garantías y la protección de la protesta pacífica’.

COMITÉ DE PARO PRESENTA PROYECTOS DE LEY
En esta jornada, el Comité Nacional de Paro (CNP), convocante de las manifestaciones, presentó también 10 proyectos de ley en los que recogen las demandas que llevaron a las mesas de diálogos con el Gobierno, que terminaron hace más de un mes sin ningún acuerdo.

Los sindicatos esperan que el Congreso dé trámite a sus propuestas que incluyen una renta básica de un salario mínimo mensual por un año para 7,5 millones de hogares, gratuidad universal de la educación superior pública, fortalecimiento de la red pública de salud, apoyo para la reactivación económica de las mipymes y el sector agropecuario y acciones contra las violencias de género, entre otras propuestas.

Maltés agradeció a los manifestantes por apoyar de forma pacífica los proyectos del CNP y dijo que las movilizaciones artísticas y culturales, con las que rechazaron hoy ‘las políticas del Gobierno’, son una forma legítima de ‘expresar la indignación’.

RECLAMOS DE LA OPOSICIÓN
Por su parte, la oposición legislativa de izquierdas, cuestionó a Duque por abandonar el recinto del Congreso sin escuchar la réplica a su discurso, intervención a la que tienen derecho por ley.

‘Hemos retrocedido en materia de derechos humanos a las oscuras épocas del Estatuto de Seguridad (de la década de 1980). El incumplimiento y los ataques al acuerdo de paz, nos conducen al recrudecimiento de la violencia, las masacres y el asesinato sistemático de líderes sociales y ambientales’, dijo el senador Antonio Sanguino, del partido Alianza Verde.

El congresista también criticó al oficialismo por, según manifestó, no haber brindado garantías suficientes para el legítimo ejercicio de la protesta social, estigmatizar a la oposición y acusarla de ser cómplice de una estrategia de desprestigio internacional.

‘Escuchamos a Iván Duque y millones pensamos que vive en un país que definitivamente no es Colombia. Se va (del Congreso) justo cuando iba a hablar la oposición, entonces hemos tomado la decisión de no hablarle a un presidente que delega su oreja, sino de hablarle a Colombia’, dijo en su discurso la representante María José Pizarro, del movimiento de izquierdas Lista de la Decencia.

La representante aseguró que Colombia está viviendo una de las épocas más dolorosas de su historia y añadió que ‘ese es el legado del Gobierno de Iván Duque’, quien será recordado por ‘dolor, por pobreza, por indiferencia, por mezquindad’. EFE

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Cafeteando por Jesús Vélez Banegas | 13-7-2021

LA NOTICIA ME agarró de sorpresa, de un paró cardíaco falleció Allard Plummer me dijo mi amigo Omar Murcia. El otrora delantero de Marathon era el padre de Carlos Alberto, goleador de Real España y de la Selección Nacional.

LLEGARON A MI mente los recuerdos de Plummer en Honduras traído por el entonces entrenador Héctor “Mico” Mejía, en 1972, a las filas de Marathon. Antes habían estado los también ticos Luis y Fernando Aguilar y el medio campista Gonzales.

LA HISTORIA De Allard Plummer tiene muchos pasajes futbolísticos y personales que valen la pena registrarlos para que no se pierdan porque, al fin y al cabo son parte del fútbol hondureño.

EL ESPIGADO JUGADOR tico procedente de Puerto Limón llegó como centro delantero y rindió pues con su físico se imponía, a las defensas contraías, era bueno para cabecear y le pegaba potente de derecha e izquierda.

SU RENDIMIENTO como goleador en el Marathon fue noticia que rebotó en Costa Rica y entonces el Cartagines mandó a buscar al jugador con un dirigente de apellido Volio. Era una violación porque el futbolista tenía contrato vigente.

ME ACUERDO QUE el finado Andrés Torres h, redactor deportivo por ese entonces escribió al respecto sobre lo que decía FIFA. Andrés, en su momento había sido secretario del Directorio de la Federación Deportiva Extraescolar de Honduras y sabía del tema.

AL ENTERARSE la directiva de Marathon de la presencia de Volio en el Hotel Sula se movilizó y encomendó al ingeniero Jerónimo Sandoval (QDDG) investigar.

AL FINAL DEL día el enviado de Cartagines, con varios “tapis entre pecho y espalda” informó que Allard Plummer, salía para Costa Rica desde el aeropuerto Toncontín.

ENTONCES JUNTO a Mario Escobar Ferman salimos a media noche hacia Tegucigalpa, para amanecer en la terminal aérea a la espera de la llegada del jugador.

NO TARDO EN LLEGAR con su maleta y le salimos al paso lo que le sorprendió. Le hicimos saber que por su actuación podría ser suspendido del fútbol por lo que retornó a San Pedro Sula, con nosotros.

EN ESE PUNTO se da inicio a otra historia y es que conoce a una joven femenina, limeña, con quien mantiene relaciones amorosas y sale embarazada. Nace un niño al que bautizan con el nombre de Carlos Alberto.

ESE NIÑO CRECE en La Lima y da muestras de tener cualidades futbolísticas y es federado en un equipo que en ese tiempo era reserva de Olimpia.

CONOCIDAS SUS facultades es llevado a Tegucigalpa, pero el jovencito no se encuentra cómodo. Entonces lo ve en su paso por el barrio donde vivía, Sergio Amaya (QEPD) y lo invita a retornar a San Pedro Sula, lo que Carlos Alberto acepta de inmediato. El caso del pase deportivo fue motivo de una discusión legal que llegó a un Congreso del Fútbol en donde se resuelve el futbolista puede jugar, en propiedad, con Real España.

LA FAMA DE goleador de Carlos Alberto Pavón, crece, se le conocía como “Plummer” pues se sabía era hijo, no reconocido, de Allard, ya dije en su momento goleador de Marathon.

SE ME OCURRIO entonces provocar un encuentro entre Carlos Alberto Pavón y su padre Allard Plummer y para ello cuento con el apoyo del entonces dirigente de Real España Roberto Reyes Silva y de Ricardo Hidalgo gerente del medio de comunicación del cual, yo era, jefe de redacción de la sección deportiva.

COMO ERA UNA nota exclusiva, se manejó en reserva. El encuentro, entre padre e hijo se dá en el Hotel San Anthonny. La cámara de Gerardo Mazariegos dejó constancia para la historia del momento de ese primer encuentro. El, exitoso, joven futbolista no superaba los veinte años.

NO FUE FACIL, limar las asperezas de los años pasados con muchas dificultades por quien se convirtió en el histórico goleador de Real España y de la Selección Nacional. Con el paso de los años padre e hijo superaron todo y Carlos Alberto tuvo el reconocimiento de su progenitor y su primer apellido pasó de ser Pavón a Plummer, se supo.

HOY CARLOS Alberto Plummer Pavón es un reconocido analista del fútbol en una cadena de televisión de Estados Unidos. Antes fue entrenador del equipo donde jugó su padre, Marathon. Tambien estuvo por La Ceiba con El Vida.

QUE DESCANSE EN Paz Allard Francisco Plummer Miller, quien en su paso por Honduras se convirtió en protagonista de la historia de nuestro fútbol.

CAFÉ CALIENTE. ¿ Como cree, usted, nos irá en Los Juegos Olímpicos y en la Copa Oro? Jesus29646@yahoo.com

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Daniel Ortega está destrozando el sueño nicaragüense

La palabra “asesino” está sobrepuesta al rostro del presidente Daniel Ortega en un mural de 2018 en Managua, Nicaragua.Credit...Esteban Felix/Associated Press

¿Vendrán por mí? ¿Qué se sentirá ser encarcelada por la misma gente con la que peleé hombro a hombro para derrocar la dictadura de 45 años de los Somoza en Nicaragua, mi país?

En 1970, me uní a la resistencia urbana clandestina del Frente Sandinista de Liberación Nacional, conocido como FSLN. Tenía 20 años. La larga y sangrienta lucha para librarnos de Anastasio Somoza Debayle ahora es un recuerdo que produce un orgullo agridulce. Alguna vez fui parte de una generación joven y valiente dispuesta a morir por la libertad. De los diez compañeros que estaban en mi célula clandestina, tan solo sobrevivimos dos. El 20 de julio de 1979, tres días después de que Somoza fue expulsado gracias a una insurrección popular, entré caminando a su búnker en una colina desde donde se veía Managua, llena del sentimiento de haber logrado lo imposible.

Ninguna de esas ilusiones sobrevive el día de hoy. En retrospectiva, para mí está claro que Nicaragua también pagó un costo demasiado alto por esa revolución. Sus jóvenes líderes se enamoraron demasiado de sí mismos; pensaron que podíamos superar todos los obstáculos y crear una utopía socialista.

Miles murieron para derrocar a Anastasio Somoza y muchos más perdieron la vida en la guerra de los contras que le siguió. Ahora, el hombre que alguna vez fue elegido para representar nuestra esperanza de cambio, Daniel Ortega, se ha convertido en otro tirano. Junto con su excéntrica esposa, Rosario Murillo, gobiernan Nicaragua con puño de hierro.

Ahora que las elecciones de noviembre se acercan cada vez más, la pareja parece poseída por el miedo de perder el poder. Atacan y encarcelan a quien consideren un obstáculo para ellos. En las últimas semanas, encarcelaron a seis candidatos presidenciales y arrestaron a muchas personas más, entre ellas a figuras revolucionarias prominentes que alguna vez fueron sus aliadas. El mes pasado, incluso fueron tras mi hermano. Para evitar ser capturado, huyó de Nicaragua. No estaba paranoico: tan solo unos días más tarde, el 17 de junio, más de una veintena de policías armados hicieron una redada en su casa; lo estaban buscando. Su esposa estaba sola. Buscaron en cada rincón y se fueron después de cinco horas.

La noche siguiente varios hombres enmascarados y armados con cuchillos y un rifle entraron a robar a su casa. Se escuchó a uno de ellos decir que era un “segundo operativo”. Otro amenazó con matar a su esposa y violar a mi sobrina, que había llegado para pasar la noche con su madre. Ortega y Murillo parecen estar usando la forma más cruda de terror para intimidar a sus opositores políticos.

En lo personal, nunca admiré a Ortega. A mí siempre me pareció un hombre mediocre e hipócrita, pero su experiencia en la calle le permitió aventajar a muchos de sus compañeros.

En 1979, fue la cabeza del primer gobierno sandinista y el presidente de 1984 a 1990. La derrota frente a Violeta Chamorro en las elecciones de 1990 dejó una cicatriz en la psique de Ortega. Regresar al poder se volvió su única ambición. Después del fracaso electoral, muchos de nosotros quisimos modernizar el movimiento sandinista. Ortega no aceptó nada de eso. Consideró nuestros intentos de democratizar el partido como una amenaza a su control. A quienes no estuvimos de acuerdo con él nos acusó de venderle el alma a Estados Unidos, y se rodeó de aduladores. Su esposa se puso de su lado aun después de que su hija acusó a Ortega, su padrastro, de haber abusado sexualmente de ella a la edad de 11 años, un escándalo que habría sido el fin de la carrera de otro político.

De hecho, Murillo, a quien se le ha caracterizado como una Lady Macbeth tropical, renovó la imagen de Ortega con astucia luego de que este perdió dos elecciones más. Sus ideas New Age aparecieron en símbolos de amor y paz y pancartas pintadas con colores psicodélicos. De manera muy conveniente, Ortega y su esposa se metamorfosearon en católicos devotos tras décadas de ateísmo revolucionario. Para tener a la Iglesia católica más de su lado, su némesis en la década de 1980, Ortega accedió a respaldar una prohibición total al aborto. También firmó en 1999 un pacto con el presidente Arnoldo Alemán, quien luego fue declarado culpable de corrupción, para llenar puestos de gobierno con cantidades iguales de partidarios. A cambio, el Partido Liberal Constitucionalista de Alemán accedió a reducir el porcentaje de votos necesarios para ganar la presidencia.

Funcionó. En 2006, Ortega ganó con tan solo el 38 por ciento de los votos. En cuanto asumió el cargo, comenzó a desmantelar instituciones estatales ya de por sí debilitadas. Obtuvo el apoyo del sector privado al permitirle tener voz y voto en las decisiones económicas a cambio de que aceptara sus políticas. Modificó la Constitución, la cual prohibía expresamente la reelección, para que se permitiera una cantidad indefinida de reelecciones. Luego, en 2016, en la campaña para su tercer periodo, Ortega eligió a su esposa para la vicepresidencia.

Ortega y Murillo parecían haber asegurado su poder hasta abril de 2018, cuando un grupo de esbirros sandinistas reprimió con violencia una pequeña manifestación en contra de una reforma que iba a reducir las pensiones de seguridad social. Varias protestas pacíficas arrasaron todo el país. Ortega y Murillo reaccionaron con furia y combatieron la revuelta con balas: 328 personas fueron asesinadas, 2000 lesionadas y 100.000 exiliadas, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Paramilitares armados deambularon por las calles matando a diestra y siniestra, y los hospitales tenían la orden de negar la asistencia médica a los manifestantes heridos. Los doctores que desobedecieron fueron despedidos. El régimen impuso un estado de emergencia de facto y suspendió los derechos constitucionales. Se prohibieron las manifestaciones públicas de cualquier índole. Nuestras ciudades fueron militarizadas. Ortega y Murillo justificaron estas acciones con una gran mentira: el levantamiento era un golpe de Estado planeado y financiado por Estados Unidos.

Las siguientes elecciones de Nicaragua están programadas para el 7 de noviembre. A finales de la primavera, los dos principales grupos de oposición acordaron elegir a un candidato bajo el cobijo de Alianza Ciudadana. Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Chamorro, tuvo un sólido respaldo en las encuestas. Poco después de que anunció su intención de contender por la presidencia, le impusieron un arresto domiciliario. El gobierno parece haber fabricado un caso de lavado de dinero con la noción equivocada de que eso iba a legitimar su arresto. Le siguieron más detenciones: otros cinco candidatos a la presidencia, periodistas, un banquero, un representante del sector privado, dos contadores que trabajaban para la fundación de Cristiana Chamorro y hasta su hermano, todos ellos acusados bajo leyes nuevas y de una ambigüedad conveniente que en esencia hacen que cualquier tipo de oposición a la pareja en el poder sea un delito de traición. Ortega insistió en que todos los detenidos eran parte de una inmensa conspiración apoyada por Estados Unidos para derrocarlo.

Ahora, los nicaragüenses nos encontramos sin ningún recurso, ninguna ley, ninguna policía que nos proteja. Una ley que le permite al Estado encarcelar hasta por 90 días a las personas que estén bajo investigación ha remplazado el habeas corpus. La mayoría de los presos no ha podido ver a sus abogados ni a sus familiares. Ni siquiera estamos seguros de dónde los tienen detenidos. Por las noches, muchos nicaragüenses se van a la cama con el temor de que su puerta sea la siguiente que derribe la policía.

Soy poeta, soy escritora. Soy una crítica manifiesta de Ortega. Tuiteo, doy entrevistas. Con Somoza, me juzgaron por traición. Tuve que exiliarme. ¿Ahora enfrentaré la cárcel o de nuevo el exilio?

¿Por quién irán después?

Por Gioconda Belli
NYTimes

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