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Joe Biden puede inspirar a Latinoamérica

Manifestantes en Caracas, Venezuela, salieron a las calles en enero de 2019.Credit...Reuters

CIUDAD DE MÉXICO — La elección de Joe Biden impactará a Latinoamérica de varias maneras. Una de ellas será un cambio de tono. Otra será la política exterior per se, la cual, dada la asimetría entre Estados Unidos y el resto del hemisferio, siempre es significativa. Y mucho más hoy en día, en vista de la creciente necesidad de una estrategia multilateral para afrontar la pandemia de coronavirus.

Pero quizá lo más importante será la inspiración, o la transmisión de ideas. Esto tiene precedentes históricos.

A principio de los años treinta, después de la elección de Franklin Delano Roosevelt y el Nuevo Acuerdo, América Latina comenzó a tomar en cuenta los acontecimientos en Estados Unidos. Todo el mundo estaba sufriendo los efectos devastadores de la Gran Depresión: el desempleo galopante, el colapso de los precios de las materias primas y la crisis institucional.

Golpes de Estado habían derribado gobiernos en Brasil y Argentina; después, cayeron regímenes autoritarios en Cuba y Chile. La región encontró inspiración en Washington. Políticos como Lázaro Cárdenas en México, Getúlio Vargas en Brasil, Ramón Grau San Martín en Cuba, El Frente Popular y Pedro Aguirre Cerda en Chile, junto a otros, impulsaron estrategias similares al Nuevo Acuerdo, algunas más radicales que la propuesta de Franklin Delano Roosevelt y otras más moderadas. Ese “poder blando” estadounidense complementó la política del buen vecino.

Pero en los años ochenta, la influencia de Estados Unidos se movió en la dirección contraria. En varios países de Latinoamérica, las crisis por la deuda externa y la elección de Ronald Reagan dieron paso a una “Reaganomía tropical”, o lo que vino a definirse como el Consenso de Washington o neoliberalismo. Carlos Salinas en México, Carlos Menem en Argentina, la dictadura de Pinochet en Chile; todos siguieron el ejemplo de Estados Unidos, la mayoría de las veces de manera más radical.

Con Biden, una nueva respuesta a la pandemia y la subsecuente contracción económica, junto con un mayor impulso para reparar y ampliar la maltrecha red de seguridad social estadounidense, podrían provocar un cambio correspondiente en Latinoamérica.

El acceso universal a la atención médica y el cuidado infantil, impuestos más altos a los ricos, aumentos del salario mínimo, las pensiones y las prestaciones por desempleo, educación superior pública y gratuita y reducir o mitigar el cambio climático son temas que ya se encuentran en la agenda latinoamericana.

Las diferentes naciones seguirán cada una esta ruta a su manera: Chile con una nueva Constitución. Argentina mientras sale de otra crisis de deuda. Brasil con sus aumentos de las ayudas en efectivo, pero haciendo lo contrario en cuanto al cambio climático. México y Venezuela con respuestas todavía impredecibles. Pero si Biden logra implementar una transformación interna de Estados Unidos, esta tendrá un impacto enorme en América Latina.

La falta de un mandato contundente de Biden y los probables resultados en el Senado estadounidense podrían frustrar la materialización de este escenario. Un sustituto mediocre sería el llamado “cambio de tono”. En vez de la “intimidación” de Trump, Biden restauraría una era de “respeto mutuo”, “responsabilidad compartida” y “voluntad de escuchar”.

La región necesita inspiración y una política exterior de Washington, no lugares comunes ni eslóganes vacíos. Trump apaciguó a presidentes como Jair Bolsonaro de Brasil, Andrés Manuel López Obrador de México y Nayib Bukele de El Salvador, quienes lo consideraban un aliado. Biden debería —y seguramente lo hará— cambiar significativamente la política exterior estadounidense de cara a la región a pesar de lo que posiblemente será un Senado con mayoría republicana.

Los temas más importantes para México, Centroamérica y el Caribe serán la inmigración y las políticas de asilo. El presidente de México aceptó cumplir de manera expedita las instrucciones de Trump de detener el flujo de migrantes provenientes de Centroamérica. Albergó a casi 80.000 solicitantes de asilo o inmigrantes de Centroamérica, Cuba, Haití y otras naciones en campamentos en condiciones miserables a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Sin embargo, su país sentirá un alivio cuando se elimine el Protocolo de Protección al Migrante o “Quédate en México”, como también se le conoce.

Se espera que se deje de enviar a los menores no acompañados que cruzan la frontera a México o a sus países de origen sin antes tener una audiencia en Estados Unidos. Los solicitantes de asilo legítimos serán escuchados y sus casos serán procesados. Estados Unidos aceptará el creciente consenso internacional sobre la violencia criminal, la violencia interna en el país de origen y el cambio climático como motivos legítimos para solicitar asilo.

Lo más importante es que Biden ha prometido enviar un proyecto de ley al Congreso con una “ruta hacia la ciudadanía” para los 11 millones de extranjeros indocumentados en Estados Unidos, gran parte de los cuales provienen de México, Centroamérica y el Caribe. También ha dicho que insistirá en la aprobación definitiva del proyecto de ley de los dreamers, impulsado por el gobierno de Barack Obama, que beneficiará a más de 700.000 jóvenes principalmente provenientes de México y Centroamérica con una ruta hacia la ciudadanía.

Si Biden cumple otra de sus promesas, una buena cantidad de recursos serán transferidos al Triángulo Norte de Centroamérica, conformado por las naciones de Guatemala, Honduras y El Salvador. Los 4000 millones de dólares que se destinarían a esos países superan los fondos que él mismo distribuyó durante el gobierno de Obama como director del plan Alianza para la Prosperidad. Estos recursos no detendrán la migración, mucho menos la violencia, pero la diferencia en el enfoque será evidente de manera inmediata.

Del mismo modo, en la lucha antidrogas, incluso si Biden continúa la tradicional guerra contra el narcotráfico lejos de las fronteras de Estados Unidos, el anuncio de la legalización de la marihuana enviará un mensaje drásticamente distinto a todos los países productores o de tránsito de las drogas en América Latina. Un cambio tan radical a nivel federal en la política antidrogas estadounidense y en la actitud en torno al asunto generará inevitablemente discusiones y reformas en muchos lugares. La región continúa plagada de altos índices de violencia y corrupción relacionados directamente con la guerra que libra contra el narcotráfico a petición del gobierno estadounidense.

En temas que también interesan a los países sudamericanos, y por supuesto al Caribe, todo parece indicar que Biden, si creemos en sus voceros de política exterior, buscará regresar a la normalización de las relaciones con Cuba del gobierno de Obama. Podría insistir un poco más que Obama en asuntos como los derechos humanos y la democracia, pero su principal objetivo será restaurar el turismo entre ambos países y los lazos políticos y financieros con La Habana. Sin embargo, también podría insistir en que Raúl Castro coopere con Washington y el resto de América Latina, particularmente con Colombia, para encontrar una solución a la dramática crisis en Venezuela.

Esto último tal vez sea el asunto más delicado para Biden en Latinoamérica. Por un lado, todos los intentos de terminar con la dictadura de Nicolás Maduro han fallado. Por otro lado, la situación económica, social, política y humanitaria en Venezuela se deteriora día con día. Claramente, la única salida es la celebración de unas elecciones presidenciales libres, justas y supervisadas por el mundo entero, sin Maduro y con garantías para el chavismo y los cubanos beneficiados desde mucho tiempo atrás por la generosidad petrolera de Venezuela. Cada intento de sugerir esto en la mesa de negociaciones ha fracasado. Biden podría lograrlo. Tratar de incorporar a China, además de a Cuba, en las negociaciones y neutralizar el apoyo en declive por parte de Rusia, así como conseguir el apoyo de México y Argentina para una solución similar a la antes mencionada, podría funcionar. Una apuesta arriesgada, pero la única posible.

Otra apuesta sería involucrar al presidente de Brasil, Bolsonaro, y convencerlo de modificar su postura respecto al cambio climático. Mientras que la Amazonía siga considerándose un asunto interno de Brasil y las compañías madereras y ganaderas sigan teniendo autorización para destruir la vegetación en la medida de sus necesidades, cualquier gestión estadounidense con una “mente conservacionista” estará enfrentada a Brasil. Esto requerirá de un gran esfuerzo diplomático. Biden probablemente termine con el amorío entre Trump y Bolsonaro, que no ha traído beneficio alguno a Brasil, a Estados Unidos ni a un mundo que necesita desesperadamente la protección de la Amazonía, su pulmón vegetal.

Un tema igual de complejo que Biden tendrá que abordar, y con el que podría mejorar la calidad de vida de millones de latinoamericanos, es el de asegurar el cumplimiento de las disposiciones ambientales y laborales en los tratados de libre comercio con los países del hemisferio. El tratado con México es el más reciente y estricto, pero todos incluyen referencias a los derechos laborales y la protección del medioambiente. La cuestión siempre ha sido el cumplimiento. Biden tiene tanto el interés como la capacidad de seguir adelante con eso, en especial si los demócratas progresistas en el Congreso lo empujan en esa dirección.

Biden inspira a América Latina porque defiende los valores que Estados Unidos debería representar: los derechos humanos, la democracia, la lucha contra la corrupción, la voluntad de mitigar el cambio climático. Además, porque es un presidente fundacional que pretende reconstruir un estado de bienestar estadounidense digno de ese nombre, otorgar a los millones de votantes de Biden y Trump socialmente marginados la red de seguridad social que se merecen. Y, finalmente, porque puede inspirar a los latinoamericanos que siempre han estado a favor del multilateralismo volviendo al multilateralismo, ya sea en las instituciones o en los valores. ¿Una transformación muy ambiciosa? Sí, pero América Latina no debería esperar menos.

Por Jorge G. Castañeda – NYTimes

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Arrestan al séptimo precandidato presidencial en Nicaragua antes de las elecciones

GETTY IMAGES / El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta fuertes críticas internacionales por la oleada de arrestos de opositores antes de las elecciones.

Noel Vidaurre se convirtió este sábado en el séptimo precandidato a la presidencia de Nicaragua arrestado por el gobierno de Daniel Ortega antes de las elecciones del 7 de noviembre.

La Policía Nacional nicaragüense informó que Vidaurre, de 66 años, fue puesto bajo custodia policial en su domicilio para investigarlo por presunta traición a la patria.

Se trata de una acusación similar a la que han recibido varios de los otros seis aspirantes a la presidencia de Nicaragua detenidos en los últimos dos meses junto con más políticos, activistas y periodistas.

La policía informó este sábado que también pusieron bajo arresto domiciliario a Jaime Arellano, un comentarista político crítico de Ortega.

Estados Unidos atribuyó las detenciones de este sábado directamente a Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

“El candidato presidencial Noel Vidaurre y el periodista Jaime Arellano son apenas las últimas víctimas de una despreciable campaña para criminalizar a la oposición pacífica”, tuiteó la subsecretaria de Estado interina para asuntos del Hemisferio Occidental de EE.UU., Julie Chung.

“El día que los votantes nicaragüenses están confirmando su registro (en el padrón electoral) Ortega y Murillo arrestan a dos opositores políticos más”, sostuvo la funcionaria.

Una lista creciente

Vidaurre es precandidato presidencial por la Alianza Ciudadanos por la Libertad (CxL), un grupo político opositor en el país centroamericano.

Al igual que otros políticos nicaragüenses, su arresto se produjo por una ley aprobada en diciembre de forma urgente por la Asamblea Nacional que controla el sandinismo.

La policía indicó que Vidaurre y Arellano son investigados por presuntos “actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, y pedir intervenciones militares”.

Esto confirma que en el país continúa la serie de detenciones de aspirantes presidenciales que ha sido criticada por varios países y grupos defensores de derechos humanos.

Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y Medardo Mairena son otros precandidatos arrestados en las últimas semanas.

Varios están incomunicados en lugares que las autoridades mantienen en reserva.

Entre los detenidos también hay desde excompañeros de lucha de Ortega en la revolución sandinista de 1979 hasta líderes estudiantiles.

Ortega, quien a los 75 años busca permanecer en el poder que ejerce desde 2007, justificó el mes pasado la detención de opositores afirmando sin presentar pruebas que son “criminales” que quieren “derribar al gobierno”.

Las candidaturas en Nicaragua deben registrarse entre el 28 de julio y el 2 de agosto, pero la ley impide hacerlo a quienes enfrentan procesos en su contra.

Por: BBC News Mundo

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Las protestas sociales marcan atípico Día de la Independencia en Colombia

ntegrantes de la primera línea marchan hoy por las calles de Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas

Bogotá, 20 jul (EFE).- Las protestas contra el Gobierno colombiano volvieron este martes a la calle con motivo del Día de la Independencia y de la instalación del Congreso Nacional, al que oficialismo y oposición presentaron proyectos de ley relacionados con las demandas sociales que impulsaron las movilizaciones.

La jornada de manifestaciones transcurrió festiva en las principales ciudades del país donde miles de personas plantaron sus demandas de justicia, empleo, salud y educación, así como exigieron al Estado respetar la vida y los derechos humanos.

Sin embargo, hubo disturbios en Medellín y en Manizales, donde manifestantes se enfrentaron a la Policía.

‘Que pare la violencia policial excesiva contra los manifestantes y en particular contra los jóvenes’, dijo el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Francisco Maltés, al comenzar un concierto en Bogotá de la banda de rock Aterciopelados.

El presidente colombiano, Iván Duque, respondió de manera anticipada a esos reclamos durante el discurso con el que abrió el nuevo periodo de sesiones del Congreso, en el que reconoció que el país tiene una ‘deuda histórica’ con los más pobres.

‘Sabemos y entendemos que hay deudas históricas que saldar, que son muchas las frustraciones que como sociedad sentimos, pero la solución la encontramos trabajando en equipo’, manifestó Duque ante el Congreso en pleno, que este año, por las protestas convocadas, fue instalado a las 9 de la mañana y no a las 3 de la tarde como es tradición.

Duque también rindió un homenaje en la celebración del Día de la Independencia a las Fuerzas Militares y de Policía, a las familias de todas las víctimas de la pandemia y de la violencia del país, al tiempo que pidió a los colombianos ‘encontrar soluciones que nos engrandezcan como sociedad’.

RECHAZO A LA VIOLENCIA POLICIAL
Duque enfrenta desde el pasado 28 de abril una crisis social sin precedentes en la historia reciente del país que estalló por el rechazo de buena parte de la sociedad, principalmente de la población joven, a la política fiscal de su Gobierno.

Aquellas multitudinarias movilizaciones de mayo y junio transcurrieron generalmente de forma pacífica, pero en ciudades como Cali y Bogotá estuvieron marcadas por la violencia.

La Fiscalía colombiana ha documentado más de una veintena de muertes en los 50 días de protestas pero diversas organizaciones de derechos humanos elevan esa cifra a 84, al menos 20 por disparos de la Policía, y así se lo manifestaron a la misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que visitó el país en junio.

Por esa razón, el presidente presentó este martes ante el Congreso el Proyecto de Transformación Integral de la Policía Nacional, que promueve un espíritu de proximidad a los ciudadanos, transparencia en los procedimientos de la institución y fortalecimiento en la protección de los derechos humanos.

También dio inicio al trámite legislativo de un proyecto de ley para el nuevo estatuto de carrera para la profesionalización del servicio en la Policía, con el que espera impulsar el ‘respeto, las garantías y la protección de la protesta pacífica’.

COMITÉ DE PARO PRESENTA PROYECTOS DE LEY
En esta jornada, el Comité Nacional de Paro (CNP), convocante de las manifestaciones, presentó también 10 proyectos de ley en los que recogen las demandas que llevaron a las mesas de diálogos con el Gobierno, que terminaron hace más de un mes sin ningún acuerdo.

Los sindicatos esperan que el Congreso dé trámite a sus propuestas que incluyen una renta básica de un salario mínimo mensual por un año para 7,5 millones de hogares, gratuidad universal de la educación superior pública, fortalecimiento de la red pública de salud, apoyo para la reactivación económica de las mipymes y el sector agropecuario y acciones contra las violencias de género, entre otras propuestas.

Maltés agradeció a los manifestantes por apoyar de forma pacífica los proyectos del CNP y dijo que las movilizaciones artísticas y culturales, con las que rechazaron hoy ‘las políticas del Gobierno’, son una forma legítima de ‘expresar la indignación’.

RECLAMOS DE LA OPOSICIÓN
Por su parte, la oposición legislativa de izquierdas, cuestionó a Duque por abandonar el recinto del Congreso sin escuchar la réplica a su discurso, intervención a la que tienen derecho por ley.

‘Hemos retrocedido en materia de derechos humanos a las oscuras épocas del Estatuto de Seguridad (de la década de 1980). El incumplimiento y los ataques al acuerdo de paz, nos conducen al recrudecimiento de la violencia, las masacres y el asesinato sistemático de líderes sociales y ambientales’, dijo el senador Antonio Sanguino, del partido Alianza Verde.

El congresista también criticó al oficialismo por, según manifestó, no haber brindado garantías suficientes para el legítimo ejercicio de la protesta social, estigmatizar a la oposición y acusarla de ser cómplice de una estrategia de desprestigio internacional.

‘Escuchamos a Iván Duque y millones pensamos que vive en un país que definitivamente no es Colombia. Se va (del Congreso) justo cuando iba a hablar la oposición, entonces hemos tomado la decisión de no hablarle a un presidente que delega su oreja, sino de hablarle a Colombia’, dijo en su discurso la representante María José Pizarro, del movimiento de izquierdas Lista de la Decencia.

La representante aseguró que Colombia está viviendo una de las épocas más dolorosas de su historia y añadió que ‘ese es el legado del Gobierno de Iván Duque’, quien será recordado por ‘dolor, por pobreza, por indiferencia, por mezquindad’. EFE

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Cafeteando por Jesús Vélez Banegas | 13-7-2021

LA NOTICIA ME agarró de sorpresa, de un paró cardíaco falleció Allard Plummer me dijo mi amigo Omar Murcia. El otrora delantero de Marathon era el padre de Carlos Alberto, goleador de Real España y de la Selección Nacional.

LLEGARON A MI mente los recuerdos de Plummer en Honduras traído por el entonces entrenador Héctor “Mico” Mejía, en 1972, a las filas de Marathon. Antes habían estado los también ticos Luis y Fernando Aguilar y el medio campista Gonzales.

LA HISTORIA De Allard Plummer tiene muchos pasajes futbolísticos y personales que valen la pena registrarlos para que no se pierdan porque, al fin y al cabo son parte del fútbol hondureño.

EL ESPIGADO JUGADOR tico procedente de Puerto Limón llegó como centro delantero y rindió pues con su físico se imponía, a las defensas contraías, era bueno para cabecear y le pegaba potente de derecha e izquierda.

SU RENDIMIENTO como goleador en el Marathon fue noticia que rebotó en Costa Rica y entonces el Cartagines mandó a buscar al jugador con un dirigente de apellido Volio. Era una violación porque el futbolista tenía contrato vigente.

ME ACUERDO QUE el finado Andrés Torres h, redactor deportivo por ese entonces escribió al respecto sobre lo que decía FIFA. Andrés, en su momento había sido secretario del Directorio de la Federación Deportiva Extraescolar de Honduras y sabía del tema.

AL ENTERARSE la directiva de Marathon de la presencia de Volio en el Hotel Sula se movilizó y encomendó al ingeniero Jerónimo Sandoval (QDDG) investigar.

AL FINAL DEL día el enviado de Cartagines, con varios “tapis entre pecho y espalda” informó que Allard Plummer, salía para Costa Rica desde el aeropuerto Toncontín.

ENTONCES JUNTO a Mario Escobar Ferman salimos a media noche hacia Tegucigalpa, para amanecer en la terminal aérea a la espera de la llegada del jugador.

NO TARDO EN LLEGAR con su maleta y le salimos al paso lo que le sorprendió. Le hicimos saber que por su actuación podría ser suspendido del fútbol por lo que retornó a San Pedro Sula, con nosotros.

EN ESE PUNTO se da inicio a otra historia y es que conoce a una joven femenina, limeña, con quien mantiene relaciones amorosas y sale embarazada. Nace un niño al que bautizan con el nombre de Carlos Alberto.

ESE NIÑO CRECE en La Lima y da muestras de tener cualidades futbolísticas y es federado en un equipo que en ese tiempo era reserva de Olimpia.

CONOCIDAS SUS facultades es llevado a Tegucigalpa, pero el jovencito no se encuentra cómodo. Entonces lo ve en su paso por el barrio donde vivía, Sergio Amaya (QEPD) y lo invita a retornar a San Pedro Sula, lo que Carlos Alberto acepta de inmediato. El caso del pase deportivo fue motivo de una discusión legal que llegó a un Congreso del Fútbol en donde se resuelve el futbolista puede jugar, en propiedad, con Real España.

LA FAMA DE goleador de Carlos Alberto Pavón, crece, se le conocía como “Plummer” pues se sabía era hijo, no reconocido, de Allard, ya dije en su momento goleador de Marathon.

SE ME OCURRIO entonces provocar un encuentro entre Carlos Alberto Pavón y su padre Allard Plummer y para ello cuento con el apoyo del entonces dirigente de Real España Roberto Reyes Silva y de Ricardo Hidalgo gerente del medio de comunicación del cual, yo era, jefe de redacción de la sección deportiva.

COMO ERA UNA nota exclusiva, se manejó en reserva. El encuentro, entre padre e hijo se dá en el Hotel San Anthonny. La cámara de Gerardo Mazariegos dejó constancia para la historia del momento de ese primer encuentro. El, exitoso, joven futbolista no superaba los veinte años.

NO FUE FACIL, limar las asperezas de los años pasados con muchas dificultades por quien se convirtió en el histórico goleador de Real España y de la Selección Nacional. Con el paso de los años padre e hijo superaron todo y Carlos Alberto tuvo el reconocimiento de su progenitor y su primer apellido pasó de ser Pavón a Plummer, se supo.

HOY CARLOS Alberto Plummer Pavón es un reconocido analista del fútbol en una cadena de televisión de Estados Unidos. Antes fue entrenador del equipo donde jugó su padre, Marathon. Tambien estuvo por La Ceiba con El Vida.

QUE DESCANSE EN Paz Allard Francisco Plummer Miller, quien en su paso por Honduras se convirtió en protagonista de la historia de nuestro fútbol.

CAFÉ CALIENTE. ¿ Como cree, usted, nos irá en Los Juegos Olímpicos y en la Copa Oro? Jesus29646@yahoo.com

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Daniel Ortega está destrozando el sueño nicaragüense

La palabra “asesino” está sobrepuesta al rostro del presidente Daniel Ortega en un mural de 2018 en Managua, Nicaragua.Credit...Esteban Felix/Associated Press

¿Vendrán por mí? ¿Qué se sentirá ser encarcelada por la misma gente con la que peleé hombro a hombro para derrocar la dictadura de 45 años de los Somoza en Nicaragua, mi país?

En 1970, me uní a la resistencia urbana clandestina del Frente Sandinista de Liberación Nacional, conocido como FSLN. Tenía 20 años. La larga y sangrienta lucha para librarnos de Anastasio Somoza Debayle ahora es un recuerdo que produce un orgullo agridulce. Alguna vez fui parte de una generación joven y valiente dispuesta a morir por la libertad. De los diez compañeros que estaban en mi célula clandestina, tan solo sobrevivimos dos. El 20 de julio de 1979, tres días después de que Somoza fue expulsado gracias a una insurrección popular, entré caminando a su búnker en una colina desde donde se veía Managua, llena del sentimiento de haber logrado lo imposible.

Ninguna de esas ilusiones sobrevive el día de hoy. En retrospectiva, para mí está claro que Nicaragua también pagó un costo demasiado alto por esa revolución. Sus jóvenes líderes se enamoraron demasiado de sí mismos; pensaron que podíamos superar todos los obstáculos y crear una utopía socialista.

Miles murieron para derrocar a Anastasio Somoza y muchos más perdieron la vida en la guerra de los contras que le siguió. Ahora, el hombre que alguna vez fue elegido para representar nuestra esperanza de cambio, Daniel Ortega, se ha convertido en otro tirano. Junto con su excéntrica esposa, Rosario Murillo, gobiernan Nicaragua con puño de hierro.

Ahora que las elecciones de noviembre se acercan cada vez más, la pareja parece poseída por el miedo de perder el poder. Atacan y encarcelan a quien consideren un obstáculo para ellos. En las últimas semanas, encarcelaron a seis candidatos presidenciales y arrestaron a muchas personas más, entre ellas a figuras revolucionarias prominentes que alguna vez fueron sus aliadas. El mes pasado, incluso fueron tras mi hermano. Para evitar ser capturado, huyó de Nicaragua. No estaba paranoico: tan solo unos días más tarde, el 17 de junio, más de una veintena de policías armados hicieron una redada en su casa; lo estaban buscando. Su esposa estaba sola. Buscaron en cada rincón y se fueron después de cinco horas.

La noche siguiente varios hombres enmascarados y armados con cuchillos y un rifle entraron a robar a su casa. Se escuchó a uno de ellos decir que era un “segundo operativo”. Otro amenazó con matar a su esposa y violar a mi sobrina, que había llegado para pasar la noche con su madre. Ortega y Murillo parecen estar usando la forma más cruda de terror para intimidar a sus opositores políticos.

En lo personal, nunca admiré a Ortega. A mí siempre me pareció un hombre mediocre e hipócrita, pero su experiencia en la calle le permitió aventajar a muchos de sus compañeros.

En 1979, fue la cabeza del primer gobierno sandinista y el presidente de 1984 a 1990. La derrota frente a Violeta Chamorro en las elecciones de 1990 dejó una cicatriz en la psique de Ortega. Regresar al poder se volvió su única ambición. Después del fracaso electoral, muchos de nosotros quisimos modernizar el movimiento sandinista. Ortega no aceptó nada de eso. Consideró nuestros intentos de democratizar el partido como una amenaza a su control. A quienes no estuvimos de acuerdo con él nos acusó de venderle el alma a Estados Unidos, y se rodeó de aduladores. Su esposa se puso de su lado aun después de que su hija acusó a Ortega, su padrastro, de haber abusado sexualmente de ella a la edad de 11 años, un escándalo que habría sido el fin de la carrera de otro político.

De hecho, Murillo, a quien se le ha caracterizado como una Lady Macbeth tropical, renovó la imagen de Ortega con astucia luego de que este perdió dos elecciones más. Sus ideas New Age aparecieron en símbolos de amor y paz y pancartas pintadas con colores psicodélicos. De manera muy conveniente, Ortega y su esposa se metamorfosearon en católicos devotos tras décadas de ateísmo revolucionario. Para tener a la Iglesia católica más de su lado, su némesis en la década de 1980, Ortega accedió a respaldar una prohibición total al aborto. También firmó en 1999 un pacto con el presidente Arnoldo Alemán, quien luego fue declarado culpable de corrupción, para llenar puestos de gobierno con cantidades iguales de partidarios. A cambio, el Partido Liberal Constitucionalista de Alemán accedió a reducir el porcentaje de votos necesarios para ganar la presidencia.

Funcionó. En 2006, Ortega ganó con tan solo el 38 por ciento de los votos. En cuanto asumió el cargo, comenzó a desmantelar instituciones estatales ya de por sí debilitadas. Obtuvo el apoyo del sector privado al permitirle tener voz y voto en las decisiones económicas a cambio de que aceptara sus políticas. Modificó la Constitución, la cual prohibía expresamente la reelección, para que se permitiera una cantidad indefinida de reelecciones. Luego, en 2016, en la campaña para su tercer periodo, Ortega eligió a su esposa para la vicepresidencia.

Ortega y Murillo parecían haber asegurado su poder hasta abril de 2018, cuando un grupo de esbirros sandinistas reprimió con violencia una pequeña manifestación en contra de una reforma que iba a reducir las pensiones de seguridad social. Varias protestas pacíficas arrasaron todo el país. Ortega y Murillo reaccionaron con furia y combatieron la revuelta con balas: 328 personas fueron asesinadas, 2000 lesionadas y 100.000 exiliadas, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Paramilitares armados deambularon por las calles matando a diestra y siniestra, y los hospitales tenían la orden de negar la asistencia médica a los manifestantes heridos. Los doctores que desobedecieron fueron despedidos. El régimen impuso un estado de emergencia de facto y suspendió los derechos constitucionales. Se prohibieron las manifestaciones públicas de cualquier índole. Nuestras ciudades fueron militarizadas. Ortega y Murillo justificaron estas acciones con una gran mentira: el levantamiento era un golpe de Estado planeado y financiado por Estados Unidos.

Las siguientes elecciones de Nicaragua están programadas para el 7 de noviembre. A finales de la primavera, los dos principales grupos de oposición acordaron elegir a un candidato bajo el cobijo de Alianza Ciudadana. Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Chamorro, tuvo un sólido respaldo en las encuestas. Poco después de que anunció su intención de contender por la presidencia, le impusieron un arresto domiciliario. El gobierno parece haber fabricado un caso de lavado de dinero con la noción equivocada de que eso iba a legitimar su arresto. Le siguieron más detenciones: otros cinco candidatos a la presidencia, periodistas, un banquero, un representante del sector privado, dos contadores que trabajaban para la fundación de Cristiana Chamorro y hasta su hermano, todos ellos acusados bajo leyes nuevas y de una ambigüedad conveniente que en esencia hacen que cualquier tipo de oposición a la pareja en el poder sea un delito de traición. Ortega insistió en que todos los detenidos eran parte de una inmensa conspiración apoyada por Estados Unidos para derrocarlo.

Ahora, los nicaragüenses nos encontramos sin ningún recurso, ninguna ley, ninguna policía que nos proteja. Una ley que le permite al Estado encarcelar hasta por 90 días a las personas que estén bajo investigación ha remplazado el habeas corpus. La mayoría de los presos no ha podido ver a sus abogados ni a sus familiares. Ni siquiera estamos seguros de dónde los tienen detenidos. Por las noches, muchos nicaragüenses se van a la cama con el temor de que su puerta sea la siguiente que derribe la policía.

Soy poeta, soy escritora. Soy una crítica manifiesta de Ortega. Tuiteo, doy entrevistas. Con Somoza, me juzgaron por traición. Tuve que exiliarme. ¿Ahora enfrentaré la cárcel o de nuevo el exilio?

¿Por quién irán después?

Por Gioconda Belli
NYTimes

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