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Vida, Salud Y Gastronomía

No se trata de que “los asiáticos son más obedientes”, sino del efecto individual en la sociedad

El 1 de octubre se celebró el aniversario 71 de la proclamación de la República Popular de China. / KEVIN FRAYER/GETTY IMAGES

“Me sorprende que haya estadounidenses y otras personas que le tengan tanta resistencia a las mascarillas”, le dice a BBC Mundo la doctora Winnie Yip.

La profesora de Práctica de Política de Salud Global y Economía de la Universidad de Harvard reconoce que ponerse mascarillas puede llegar a ser incómodo, particularmente en climas calientes.

Pero insiste en la importancia de usarlas, especialmente en lugares concurridos, no sólo para no contagiarse del nuevo coronavirus, sino para que, en caso de ser una persona asintomática, se evite infectar a los demás.

“No se lo quisiera pasar a un amigo, a nadie. Tengo colegas que son mucho más mayores que yo. ¿Cómo me sentiría sabiendo que se lo transmití a alguien más?”.

Le sorprende que pese a que expertos, entre ellos científicos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, han presentado evidencia sobre el efecto de usar tapabocas contra el SARS Cov-2, haya gente en ese país que “todavía no lo quiera creer”.

Se estima que más de 1 millón de personas han muerto por el nuevo coronavirus y que más de 56 millones en diferentes países se han contagiado.

“Nos hemos quejado sobre tener que quedarnos en casa, sobre las consecuencias (de la pandemia) en la educación y en los negocios. Cuando camino por la calle y veo algunas tiendas que han tenido que cerrar, pienso en cuán duro trabajaron esas personas por abrir esos locales”.

Y esta situación con la covid-19 está “arruinando todo ese esfuerzo”.

Hay medidas que se pueden implementar a nivel personal para ayudar a reducir la propagación.

Y reflexiona: “¿Cuáles son las implicaciones de ‘mi acción’ en la sociedad?”.

“¿Por qué a algunas personas les cuesta tanto ponerse una mascarilla?”.

Una visión estereotipada
“Recientemente tuve una conversación con mi hermano menor”, cuenta Yip, quien creció en Hong Kong.

“Le conté que quería hacer planes para ir a casa y me dijo algo que me hizo reflexionar: ‘No planifiques demasiado porque la mayoría de personas en Hong Kong hemos anticipado que los próximos seis a nueve meses serán: guantes, mascarillas, desinfectante de manos, y cuando viajemos, hacer cuarentena. Hay que aceptarlo y continuar viviendo’.

Y aunque la situación pueda mejorar, la doctora advierte, no se puede bajar la guardia porque el virus sigue circulando.

“En China, usar mascarillas no se trata de obediencia”, señaló en una entrevista que le hizo la publicación de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Hacía referencia a información que ha leído en algunos medios de comunicación occidentales.

“Algunas personas hacen estas declaraciones de que los asiáticos son más dóciles, más obedientes. ‘El gobierno les dice que hagan eso y lo hacen’. A eso me refiero cuando digo que no se trata de obediencia”, le explicó a BBC Mundo.

La experta considera que varios de esos comentarios presentan una visión estereotipada y tienen una idea subyacente que gira en torno a: “Los occidentales tomamos decisiones de forma autónoma, somos más independientes”.

En el caso del uso de las mascarillas en China, indica, se trata de “cómo ‘mi acción’ afecta a la sociedad”.

Y en ese aspecto, “creo que los asiáticos tienen un valor social comunitario más fuerte”.

De hecho, antes de que se desatara la pandemia, ciudadanos de algunos países asiáticos como Japón y Corea del Sur ya usaban mascarillas. Algunos en caso de estar enfermos y otros por la contaminación, entre otras razones.

Difícil de entender
En una serie de entrevistas que condujo junto a otros investigadores con un grupo de jóvenes en Estados Unidos percibió en algunos de ellos la creencia de que no iban a contraer el virus por ser jóvenes y que, de hacerlo, se recuperarían.

“El cálculo que hacían en sus cabezas sobre si usar mascarilla o no giraba en torno a ellos mismos y no al hecho de que podían ser asintomáticos y pasarle el virus a alguien más”.

De hecho, señala que la idea de que mucha gente en Estados Unidos sienta la necesidad de debatir si usar mascarilla llama la atención de algunos asiáticos.

“No he hecho una encuesta sobre eso. Pero entre la gente que conozco, que va más allá de mi familia” e incluyendo colegas chinos y algunos estudiantes que ya regresaron a Asia, “les cuesta entenderlo”.

Reconoce que “por supuesto, la gente tiene diferentes razones” para mostrarse en desacuerdo con la medida. Pero, añade: “Es sólo usar una mascarilla. Por qué hay estadounidenses que lo tienen que llevar al nivel de que es un símbolo de libertad”.

“Algunos de ellos sienten: ‘Soy libre de escoger lo que quiero hacer'”.

“Muchas personas no sólo en Asia, sino en Estados Unidos, encuentran ese planteamiento difícil de comprender: que haya gente que lleve el tema de usar la mascarilla al punto de discutir la libertad y la elección individual”.

Estados Unidos no ha sido el único país en que se han visto manifestaciones contra el uso de las mascarillas. Varios países europeos han sido escenario de movilizaciones que se oponen a esa medida y a los confinamientos, como Alemania, España, Reino Unido.

Aunque Yip no cuenta con una investigación sobre ese tema en particular, se anima a responder desde sus propias observaciones:

“Creo que muchas de esas personas quieren hacer una declaración, impulsados por un elemento ideológico: ‘Puedo hacer lo que quiero. Los científicos dicen eso, puede ser verdad, pero yo tengo el derecho de hacer lo que quiero, lo que creo que es lo mejor para mí'”.

“Desgraciadamente en este caso, de hecho, no es lo mejor para ti”, explica la especialista.

“Ojalá que no sea otro SARS”
Yip se encontraba en Estados Unidos cuando, a finales de diciembre, supo de unos casos que se estaban dando en China de una neumonía de causa desconocida.

“En ese momento, nadie sabía cuán grave era (el virus). Pero recuerdo que pensé y se lo comenté a una amiga: ‘Ojalá que no sea otro SARS'”.

A inicios de enero, la profesora había viajado a Hong Kong a visitar a su familia y a colaboradores en China para planificar el trabajo del resto del año.

Ya la prensa había asomado la posibilidad de que se trataba de algo similar al SARS de 2003.

“Tenías la sensación de que la gente le estaba prestando atención, pero, por supuesto, no con una intensidad muy alta porque nadie había declarado cuán grande era el problema”.

Sin embargo, ya se veían personas con mascarillas.

Estos peatones cruzaban una calle en Hong Kong en septiembre. / ZHANG WEI/CHINA NEWS SERVICE VIA GETTY IMAGES

Los recuerdos de 2003
Hubo gente que pensó que era demasiado prematuro. “Todavía no tienes que preocuparte por eso”, decían.

Sin embargo, algunos individuos asumieron una actitud más precavida: “Por si acaso, vamos a comprar una caja de mascarillas, un par de botellitas de desinfectante de manos y dos paquetes de toallitas antisépticas”.

Y es que Asia ya había enfrentado al predecesor del nuevo coronavirus.

Aunque la investigadora dice que no tiene evidencia científica para afirmarlo, cree que ese recuerdo influyó en la forma en que muchas personas en Hong Kong y en otras partes de Asia asumieron la nueva situación, especialmente aquellos que experimentaron el brote de hace 17 años.

“Mi madre tiene 85 años y ella dijo: ‘Esto fue lo que hice durante el SARS’. Fue como algo subconsciente (…), como un círculo de expectativa psicológica de que si se trataba de otro SARS o algo parecido, esto fue lo que hicimos”.

Así que su mamá le hizo una sugerencia: “¿Por qué no simplemente compramos mascarillas?”

Fueron a un almacén, pero no había. Les recomendaron volver al siguiente día. En un farmacia les dijeron que las que tenían se las estaban guardando a una cliente regular que tiene cáncer, que volvieran en otro momento.

Finalmente consiguieron en un establecimiento donde les dijeron que sólo les podían vender dos cajas. “No era que estuviésemos en una cacería vigorosa, pero si pasábamos por una tienda, preguntábamos: ‘¿Tiene mascarillas? ¿Y desinfectante?’ (…) Eso nos dio una señal de cómo las otras personas se estaban sintiendo”.

Explica que evidentemente no todos asumieron la misma actitud, pero lo que es claro es que el punto de partida de varios países en Asia frente a la crisis fue muy diferente al de Estados Unidos o al de América Latina.

“Espíritu de comunidad”
La reunión que Yip tenía con la Comisión Nacional de Salud y la oficina de la Organización Mundial de la Salud en China se tuvo que cancelar porque le informaron que estaban ocupados con la situación en Wuhan, donde comenzó el brote.

El 23 de enero se anunció el confinamiento de esa ciudad, lo cual desató la preocupación en otras partes del país.

Poco tiempo después, Yip regresó a Estados Unidos y desde allí siguió de cerca lo que sucedía.

A través de familiares, amigos y las redes sociales conoció de expresiones de solidaridad en plena crisis.

“Al principio la gente en Wuhan no sabía realmente lo que estaba pasando. Se vino el confinamiento y todo pasó muy rápido”.

“No todos tenían claro dónde conseguir alimentos o, si alguien se enfermaba, cómo llevarlo al hospital”.

En ese contexto -la profesora reflexiona- surgió un “espíritu de comunidad” muy importante: el hombre que voluntariamente se ofreció a transportar a la gente “exponiéndose a sí mismo”, los jóvenes que se encargaron de comprar comida y llevársela a los vecinos que podían ser vulnerables a la infección, entre muchos ejemplos.

“Era como decir: ‘Vamos a hacer algo juntos’ (…) Y para mí esa fue la parte conmovedora porque no era el gobierno diciéndoles que tenían que hacerlo. Nació espontáneamente de la gente”.

Aunque en China tradicionalmente han existido comités vecinales, explica la experta, lo que se vio en plena crisis del nuevo coronavirus fue el resultado de un valor profundamente arraigado que muestra cómo los chinos han sido educados: “Eres parte de una comunidad y, por lo tanto, no se trata sólo de ti”.

Es la idea de que “nuestro comportamiento, nuestras decisiones” tienen implicaciones más allá de lo individual.

Yip cree que hay algo del Confucionismo en esa actitud porque se trata de que te importe la gente que te rodea y de que haya solidaridad.

“Era un valor muy fuerte en la China antigua, para la generación de mis padres, incluso para mí, cuando crecí en Hong Kong”, reflexiona. Y aunque para los más jóvenes quizás no lo era tanto, esta crisis lo hizo reemerger.

De acuerdo con la doctora, las organizaciones vecinales en China hacen que la gente se conozca muy bien. “Algunas personas en la sociedad occidental pueden decir que se trata de un vecino espiando al otro. Pero no lo veo así (…) Si crees que la gente que te rodea te está espiando, nunca confiarás en nadie”.

Con el paso de los días, destaca la doctora, esos comités fueron un mecanismo eficaz para detectar casos y rastrear contactos, lo cual resultó ser importante para enfrentar el brote y controlarlo.

Por: Margarita Rodríguez
BBC News Mundo

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Secretaría de Salud anuncia los horarios de vacunación para Cortés del 5 – 9 de julio

La regional de salud del departamento de Cortés informó este domingo la programación para la vacunación en los 12 municipios.

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Desde hoy los niños de 12 a 15 años pueden recibir vacuna Pfizer contra el coronavirus en Nueva York

FOTO: WIN MCNAMEE / GETTY IMAGES

NYC está preparada para comenzar a administrar la vacuna Pfizer contra el coronavirus en niños de 12 a 15 años desde hoy, pues ya tenía un plan listo a la espera de que los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) dieran luz verde, algo que finalmente sucedió ayer, como confirmó vía Twitter el presidente Joe Biden.

“Estamos completamente convencidos de que apoyarán este esfuerzo y aprobarán la posibilidad de seguir adelante con las vacunas de Pfizer para los jóvenes”, había dicho horas antes el alcalde Bill de Blasio durante una conferencia de prensa en el Ayuntamiento.

“Así que los Zoomers serán elegibles y ahora estamos acercándonos a la acción”, bromeó De Blasio, agregando que “Tenemos un plan completo para llegar a los jóvenes neoyorquinos y vacunarlos”.

Pero debido a que sólo la vacuna de Pfizer -y aún no las de Moderna o Johnson & Johnson- ha sido aprobada hasta el momento para niños y adolescentes, sólo podrán acudir a sitios específicos para recibir las dos dosis y deberán tener la autorización de sus padres o tutores, destacó New York Post.

Hay 250 sitios de vacunación con la dosis Pfizer en NYC, que deben ser ubicados a través del portal Vaccine Finder, aseguró el comisionado de salud de la ciudad, Dr. Dave Chokshi.

La lista incluye algunos de los ya lugares “más emblemáticos”de vacunación de la ciudad, como el Museo de Historia Natural en el UWS de Manhattan, el estadio Citi Field de los Mets en Queens y el centro comercial Empire Outlets de Staten Island, señaló.

“Haremos citas disponibles lo antes posible después de la decisión de los CDC”, prometió Chokshi horas antes de la confirmación federal. Los niños de ese grupo de edad también necesitarán tener el consentimiento para recibir la vacuna “de un padre o tutor, ya sea en persona, por teléfono o por escrito”, dijo.

Aunque es muy recomendable hacerlo, ni los alumnos ni los maestros de la escuelas públicas de NYC tendrán que colocarse la inyección como requisito para regresar a las aulas cuando inicie el nuevo año escolar, anunció el martes la Alcaldía.

Fuente: ElDiarioNY

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OMS aprueba uso de emergencia de la vacuna china Sinopharm contra el covid-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) autorizó este viernes el uso por emergencia de una vacuna contra el covid-19 producida por la empresa china Sinopharm, lo cual podría significar que millones de dosis lleguen a países necesitados a través de un programa de la Organización de Naciones Unidas para distribuir vacunas contra el coronavirus.

La decisión adoptada por un grupo técnico que asesora a la OMS, la primera otorgada a una vacuna china, abre la posibilidad de que el producto de Sinopharm quede incluido durante las próximas semanas en COVAX, un programa de la ONU, y sea distribuido por UNICEF o la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Además de las estadísticas sobre eficacia, la empresa china ha difundido muy escasa información sobre sus dos vacunas, una desarrollada por el Instituto de Beijing para Productos Biológicos y otra por el Instituto Wuhan de Productos Biológicos.

La vacuna de Beijing fue la examinada por el comité asesor de la OMS.

“Esta tarde, la OMS autorizó el uso por emergencia de la vacuna contra el covid-19 de Beijing, la sexta vacuna en recibir la validación de la OMS por seguridad, eficacia y calidad”, dijo a reporteros el director general de la OMS, Tedros Adhahom Ghebreysus.

La vacuna de Sinopharm se une a las fabricadas por Pfizer-BioNTech, Johnson & Johnson, Moderna, AstraZeneca, y una versión de la de AstraZeneca producida por el Instituto Serum de India, al recibir la preciada validación de la agencia sanitaria de la ONU.

El anuncio crea la posibilidad de que la vacuna china, que ya ha sido exportada en millones de dosis a algunos países, pudiera sumarse al arsenal de la ONU contra el covid-19 cuando escasean los suministros de otras vacunas producidas en Occidente.

“La adición de la vacuna (de Sinopharm) tiene el potencial de acelerar rápidamente el acceso a la vacuna contra el covid-19 para paísesque buscan proteger a sus trabajadores sanitarios y poblaciones de riesgo”, dijo la doctora Mariangela Simao, subdirectora de OMS para acceso a productos médicos.

FUENTE: UNIVISION Y AP

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Escándalos de vacunación en América Latina

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna para la COVID-19 desarrollada por Sinopharm de China durante la campaña de inmunización a trabajadores sanitarios en Lima la semana pasada.Credit...Ernesto Benavides/Agence France-Presse — Getty Images

LIMA, Perú — La esperanza que llegó con las primeras vacunas a América del Sur se ha convertido en enojo cuando las campañas de inmunización se han visto envueltas en el escándalo el amiguismo y la corrupción, remeciendo a los gobiernos nacionales y minando la confianza en la clase política.

Cuatro ministros en Perú, Argentina y Ecuador han renunciado este mes o están siendo investigados bajo sospecha de haber recibido u otorgado acceso preferente a las escasas inyecciones contra la COVID-19. Los fiscales en dichos países, y en Brasil, examinan miles de otras acusaciones de irregularidades en las campañas de inoculación, la mayoría involucran a políticos locales y familiares que se han saltado la fila.

Al involucrar a más dignatarios, las acusaciones de crímenes crean tensión en una región donde la indignación popular ante la corrupción y la desigualdad ya se ha desbordado a las calles en protestas estrepitosas contra el statu quo político. La frustración podría volver a desfogarse otra vez en las calles o en las urnas, y decidir las preferencias de voto en las elecciones por venir este año, entre ellas las elecciones de abril en Perú.

“Todos ellos sabían que estaban muriendo los pacientes”, dijo sobre los políticos de su país Robert Campos, un médico en Lima, “y ellos han vacunado hasta la última chusma de su gente”.

La molestia ante los poderosos que se saltaron la fila se ha multiplicado debido a la escasez de vacunas. América del Sur, como otras regiones del mundo en desarrollo, ha batallado para procurar suficientes dosis puesto que los países ricos han comprado los suministros disponibles.

Campos dijo que no estuvo en la lista de vacunación la semana pasada, cuando llegaron dosis limitadas para el personal hospitalario.

Sudamérica ha sido destrozada por el virus al registrar casi una quinta parte de todas las muertes pandémicas en el mundo —450.000, según el conteo oficial— a pesar de que su población representa el 5 por ciento del total mundial. Los datos de mortalidad sugieren que en realidad las cifras de víctimas en la región son del doble de las oficiales.

El virus también ha sobrepasado los sistemas de salud nacionales, empujado a millones a la pobreza y sumido a la región en su peor crisis económica de la historia moderna.

A pesar de ello, la pandemia ha logrado fortalecer el apoyo público de la mayoría de los gobiernos, varios de los cuales han ofrecido ayudas financieras a sus poblaciones y llamado a la unidad.

Los escándalos de las vacunas podrían acabar con este alivio temporal e inaugurar una nueva ola de inestabilidad, advierten los analistas.

“Es mucho más difícil para la gente tolerar la corrupción cuando la salud está en juego”, dijo Mariel Fornoni, de una encuestadora en Buenos Aires.

El descaro de algunos de estos escándalos —que se asemejan a casos en Líbano, España y Filipinas— ha indignado a la región.

En Perú, un viceministro fue inoculado con dosis adicionales de un ensayo clínico junto con su esposa, hermana, dos hijos, un sobrino y una sobrina. El ministro de Ecuador envió dosis del primer lote que llegó al país, destinado al sector público, al asilo de lujo privado donde vive su madre.

Un destacado periodista argentino dio a conocer la semana pasada en una entrevista de radio que fue vacunado en el Ministerio de Salud luego de una llamada a un amigo, que por entonces era el ministro, exhibiendo lo que la gente ha llamado un “vacunatorio VIP” para los aliados del gobierno. En Brasil, los fiscales han pedido la detención del alcalde de Manaos, una ciudad del norte amazónico devastada por dos olas de coronavirus, bajo sospecha de que le dio acceso preferente a la vacuna a sus aliados.

Y en Surinam, el ministro de salud de 38 años dispuso que se le pusiera a él la primera vacuna del país para “dar el ejemplo”.

Al acumularse los destapes, ciudadanos en toda América del Sur acudieron a las redes sociales a denunciar los abusos e identificar a los sospechosos de saltarse la fila. Médicos y enfermeras en Perú protestaron afuera de los hospitales para exigir vacunas al crecer el escándalo de la vacunación irregular.

Han dimitido los ministros de salud de Perú y Argentina, donde el exfuncionario fue acusado de abuso de poder; en Ecuador, el ministro de Salud enfrenta un juicio de destitución y una investigación penal.

El escándalo de las vacunas ha tenido especial eco en Perú, donde la pandemia ha matado más de 45.000 personas, según el registro oficial, aunque los datos de exceso de muertes sugieren que la cifra real podría ser de más del doble.

Este mes, el médico a cargo del primer ensayo clínico de vacunas en Perú reconoció haber inoculado a casi 250 políticos, figuras prominentes y allegados empleando dosis adicionales no declaradas. Algunos recibieron tres dosis, según el director del ensayo, Germán Málaga, en un intento por aumentar su inmunidad.

El escándalo estremeció a un país ya envuelto en una serie de investigaciones de corrupción que han erosionado la confianza en las instituciones democráticas y atrapado a los seis expresidentes más recientes del país.

Solo uno de los expresidentes, Martín Vizcarra, abandonó el poder con altas tasas de aprobación, gracias a su postura frente a la corrupción. Ahora Vizcarra está inmiscuido en el escándalo del ensayo de vacunas luego de que se dio a conocer que se le vacunó cuando estaba en el cargo e intentó ocultarlo.

“Teníamos la esperanza de que él fuera una persona correcta”, dijo Ana Merino, vendedora de periódicos en Lima que perdió a su marido a causa de la covid el año pasado. “¿Entonces a quién nos arrimamos? ¿Quién queda?”.

La lista de beneficiados ilícitamente por el ensayo en Perú incluye a la ministra de salud, reguladores médicos, los anfitriones académicos del ensayo e incluso al enviado del Vaticano al país. El nuncio, Nicola Girasoli, le dijo a la prensa local que le otorgaron la vacuna por actuar como “consultor de ética” para la universidad que realizaba el ensayo.

Luego de su renuncia, la ministra de Salud de Perú, Pilar Mazzetti, dijo que recibir la inyección había sido “el peor error de mi vida”. Otra funcionaria que fue beneficiada por el ensayo, la ministra de Exteriores, Elizabeth Astete, también renunció después de haberse defendido diciendo que “no podía darse el lujo” de enfermarse mientras trabajaba.

El escándalo de las vacunas podría agitar las elecciones generales de Perú, que se celebrarán en abril, al beneficiar a candidatos que prometan un quiebre radical con el sistema político actual, dijo Alfredo Torres, jefe de la encuestadora Ipsos en Lima.

Entre ellos están Keiko Fujimori, hija de un expresidente encarcelado, quien ha prometido convertir al país en un una “demodura” —una palabra que mezcla democracia y dictadura— y Rafael López Aliaga, quien ha propuesto sentencias de muerte para los políticos corruptos.

Debido a que la mayoría de países en la región hasta ahora solo han recibido una mínima fracción de las vacunas que necesitan, varios grupos han estado compitiendo por tener prioridad.

En Perú y Venezuela, los gobiernos han dicho que las fuerzas de seguridad tendrían prioridad junto con los trabajadores de la salud, lo que ha suscitado reclamos en la comunidad médica.

En Brasil, que solo ha vacunado al 3 por ciento de su población, una tercera parte de los 210 millones de habitantes del país ahora son parte de la lista prioritaria de vacunación, una cifra que sobrepasa por mucho a la cantidad de dosis disponibles. El grupo incluye veterinarios, que argumentan que trabajan en el rubro de salud, camioneros, que han amenazado con irse a la huelga si no se les vacunaba, y psicólogos, bomberos y trabajadores de la construcción.

La decisión del gobierno brasileño de delegar parcialmente el orden de vacunación a las autoridades locales empeoró la confusión y creó un caleidoscopio de regulaciones contradictorias. Algunos fiscales que investigan el escándalo de las vacunas dijeron que el caos burocrático tal vez se haya amplificado deliberadamente para esconder el favoritismo y la corrupción.

“Los médicos me llaman todo el tiempo diciendo que tienen miedo de morir”, porque no pueden acceder a las vacunas, dijo Edmar Fernandes, presidente del gremio médico del estado brasileño de Ceará. “Este tipo de corrupción mata”.

Por Mitra Taj, Anatoly Kurmanaev, Manuela Andreoni y Daniel Politi – TheNYTimes

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