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Vida, Salud Y Gastronomía

¿Quieres mejorar tu sueño? Cuida lo que comes

Alex Green

Como la pandemia del coronavirus, las alteraciones escolares y laborales y una contenciosa temporada electoral contribuyeron a incontables noches en vela, los expertos en sueño han motivado a la gente para que adopte una variedad de medidas con el fin de superar el insomnio derivado del estrés. Algunas de sus recomendaciones son hacer ejercicio regularmente, establecer una rutina nocturna para dormir y reducir el tiempo que se pasa frente a las pantallas y en redes sociales.

Sin embargo, es posible que muchas personas estén ignorando otro factor importante en la falta de sueño: la alimentación. Un creciente número de investigaciones sugiere que los alimentos que comemos pueden afectar cuán bien dormimos y, a su vez, los patrones de sueño pueden afectar las decisiones que tomas sobre tu dieta.

Los investigadores han descubierto que una alimentación con altos contenidos de azúcar, grasas saturadas y carbohidratos procesados puede perturbar tus horas de sueño, mientras que comer más vegetales, fibra y alimentos ricos en grasas no saturadas —como nueces, aceite de oliva, pescado y aguacates— parece tener el efecto opuesto, pues ayuda a conciliar un sueño profundo.

Mucho de lo que sabemos sobre los patrones de sueño y la alimentación proviene de estudios epidemiológicos extensos que, con el paso de los años, han descubierto que las personas que tienen dificultades constantes para dormir suelen llevar una dieta de menor calidad con menos proteína, menos frutas y vegetales, y un mayor consumo de azúcar añadida de alimentos como bebidas azucaradas, postres y alimentos ultraprocesados. Sin embargo, por naturaleza, los estudios epidemiológicos solo pueden mostrar correlaciones, no la relación causa-efecto. Por ejemplo, no pueden explicar si la mala alimentación precede y conduce a malos hábitos del sueño, o viceversa.

Para comprender mejor la relación entre la alimentación y el sueño, algunos investigadores han recurrido a ensayos controlados aleatorios en los que les dicen a los participantes qué comer y luego observan los cambios en sus patrones de sueño. Varios estudios han notado el impacto de distintos alimentos, desde la leche tibia hasta el jugo de fruta. No obstante, esos estudios a menudo son pequeños y poco rigurosos.

Algunos de estos ensayos también han sido financiados por la industria alimentaria, lo cual puede derivar en conclusiones sesgadas. Por ejemplo, un estudio financiado por Zespri International, una de las comercializadoras más grandes de kiwi en el mundo, reveló que la gente a la que se le indicó comer dos kiwis una hora antes de dormir todas las noches durante cuatro semanas vio mejoras en el inicio, la duración y la eficacia de sus horas de sueño. Los autores del estudio le atribuyeron sus hallazgos en parte a una “abundancia” de antioxidantes en los kiwis. Pero algo importante es que al estudio le hacía falta un grupo de control, así que es posible que cualquier beneficio se haya debido al efecto placebo.

Otros estudios financiados por la industria de las cerezas han concluido que beber jugo de cereza ácida puede facilitar un poco el sueño reparador para la gente que sufre de insomnio, supuestamente porque promueve el triptófano, uno de los componentes de la melatonina, la hormona reguladora del sueño.

El triptófano es un aminoácido que se encuentra en muchos alimentos, como los lácteos y el pavo, esa es una de las razones que suelen darse para explicar por qué tantos de nosotros nos sentimos adormilados después del festín del Día de Acción de Gracias. Sin embargo, el triptófano tiene que cruzar la barrera hematoencefálica para causar un efecto somnífero, y en la presencia de otros aminoácidos encontrados en alimentos termina compitiendo para ser absorbido, casi siempre sin éxito. Hay estudios que muestran que comer alimentos ricos en proteínas como la leche y el pavo por sí solos de hecho reduce la capacidad del triptófano para cruzar la barrera hematoencefálica.

Una manera de reforzar la absorción del triptófano es acompañar los alimentos que lo contienen con carbohidratos. Esa combinación estimula la liberación de insulina, que hace que los aminoácidos rivales sean absorbidos por los músculos, lo cual a su vez facilita que el triptófano cruce hacia el cerebro, dijo Marie-Pierre St-Onge, profesora adjunta de medicina nutricional en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia y directora del Sleep Center of Excellence en esa misma universidad.

St-Onge ha dedicado años al estudio de la relación entre la alimentación y los patrones del sueño. Su trabajo sugiere que en vez de enfatizar uno o dos alimentos específicos con propiedades que supuestamente inducen el sueño, es mejor enfocarnos en la calidad general de nuestra dieta. En un ensayo clínico aleatorio, ella y sus colegas reclutaron a 26 adultos sanos y controlaron sus comidas durante cuatro días; les dieron platillos normales preparados por nutriólogos mientras monitoreaban cómo dormían por la noche. Al quinto día, se les permitió a los sujetos comer lo que quisieran.

Los investigadores descubrieron que comer más grasas saturadas y menos fibra proveniente de alimentos como vegetales, frutas y granos enteros provocaba reducciones en el sueño de ondas lentas, que es la fase más profunda y restauradora del sueño. En general, los ensayos clínicos también han descubierto que los carbohidratos tienen un impacto significativo en los patrones del sueño: la gente suele quedarse dormida con mucha más rapidez en la noche cuando consume una dieta con altos contenidos de carbohidratos en comparación con una dieta alta en grasas o proteínas. Eso quizá se deba a que los carbohidratos ayudan al triptófano a cruzar al cerebro con mayor facilidad.

No obstante, la calidad de los carbohidratos es importante. De hecho, pueden ser un arma de doble filo en relación con el sueño. St-Onge ha hallado en sus investigaciones que cuando las personas comen más azúcar y carbohidratos simples —como pan blanco, bagels, pastelillos y pasta— se despiertan con más frecuencia a lo largo de la noche. En otras palabras, comer carbohidratos quizá te ayude a conciliar el sueño más rápido, pero es mejor consumir carbohidratos “complejos” que contienen fibra, pues estos podrían ayudarte a dormir de manera más profunda y reparadora.

“Los carbohidratos complejos proporcionan un nivel más estable de azúcar en la sangre”, dijo. “Así que, si los niveles de azúcar en la sangre son más estables en la noche, esa podría ser la razón por la que los carbohidratos complejos se asocian con mejores patrones de sueño”.

Un ejemplo de régimen alimentario que podría ser óptimo para mejorar los patrones de sueño es la dieta mediterránea, la cual le da preferencia a alimentos como vegetales, frutas, nueces, semillas, legumbres, granos enteros, mariscos, carne blanca, yogur, hierbas y especias y aceite de oliva. Extensos estudios observacionales han revelado que las personas que siguen este tipo de régimen alimentario son menos propensas a padecer insomnio o dormir poco tiempo, aunque se necesita investigar más a fondo para confirmar la correlación.

Sin embargo, la relación entre una mala alimentación y la falta de sueño es una responsabilidad compartida: los científicos han descubierto que a medida que las personas duermen menos, experimentan cambios psicológicos que pueden alentarlas a recurrir a la comida chatarra. En los ensayos clínicos, los adultos sanos que solo tenían permitido dormir durante cuatro o cinco horas cada noche terminaban consumiendo más calorías y comiendo bocadillos con más frecuencia a lo largo del día. Sentían más hambre y preferían los alimentos dulces.

En los hombres, la falta de sueño estimula los niveles elevados de grelina, conocida como la hormona del hambre, mientras que en las mujeres, restringir el sueño conduce a niveles más bajos de GLP-1, una hormona que indica saciedad.

“Entonces, en los hombres, el sueño corto promueve un mayor apetito y ansias de comer, y en las mujeres se presentan menos señales, lo que hace que dejen de comer”, dijo St-Onge.

También ocurren cambios en el cerebro. St-Onge descubrió que cuando los hombres y las mujeres estaban restringidos a cuatro horas de sueño nocturno durante cinco noches seguidas, tenían una mayor activación en los centros de recompensa del cerebro en respuesta a la pizza de pepperoni, las rosquillas y los dulces en comparación con los alimentos saludables como zanahorias, yogur, avena y frutas. Sin embargo, después de cinco noches de sueño normal, este patrón de respuestas cerebrales más fuertes a la comida chatarra desapareció.

Otro estudio, liderado por investigadores del King’s College de Londres, también demostró que dormir bien puede aumentar tu fuerza de voluntad para evitar consumir alimentos no saludables. Halló que las personas que solían dormir poco y que se sometieron a un programa para dormir más tiempo vieron mejoras en su alimentación. El cambio más asombroso fue que cada día eliminaban unos 10 gramos de azúcar añadida de sus dietas, es decir, unas dos cucharaditas y media.

La conclusión es que la alimentación y el sueño están entrelazados. Mejorar uno puede ayudarte a mejorar el otro y viceversa, lo cual puede crear un ciclo positivo en el que se perpetúen mutuamente, dijo Susan Redline, médica del Hospital Brigham para la Mujer y profesora de medicina del sueño en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard que estudia la alimentación y los trastornos del sueño.

“La mejor manera de abordar la salud es priorizar una dieta saludable y patrones saludables de sueño”, agregó. “Estas son dos conductas de salud muy importantes que pueden reforzarse entre sí”.

Por Anahad O’Connor / NYTimes

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Vida, Salud Y Gastronomía

La orden de Biden para ampliar la vacunación en medio de una crisis de coronavirus en EE.UU.

GETTY IMAGES

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dio este jueves un nuevo paso en su intento de ampliar la vacunación contra el coronavirus en el país en medio de un alza de casos, hospitalizaciones y muertes.

Biden anunció que exigirá la vacunación a los empleados públicos del gobierno y a los trabajadores de las grandes compañías. Si no, deberán someterse a tests semanales.

La covid-19 ha matado ya a 650.000 estadounidenses y hay hospitales en todo el país que están al máximo de su capacidad.

Biden había prometido un «verano de libertad» en el que el virus quedaría superado, pero la variante delta y el alto porcentaje de personas que siguen sin vacunarse, entre otros motivos, han hecho que los casos y las hospitalizaciones sigan al alza.

En un discurso hecho desde la Casa Blanca, Biden pidió al Departamento de Trabajo que exija a todas las empresas privadas de 100 o más trabajadores que les ordene a sus empleados la vacunación o les requiera un test al menos una vez a la semana. Se estima que 80 millones de trabajadores entran en esta categoría.

Las empresas que no cumplan se enfrentan a miles de dólares de multa.

«Esto no se trata de libertad o de elección personal, sino de protegerse a uno mismo y a los que nos rodean», dijo Biden.

«Esta es la apuesta de Biden de usar el gobierno para dar un giro a la situación», analizó Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en Estados Unidos.

Se estima que hay un 25% de adultos en el país que siguen sin vacunarse. Y eso está teniendo un impacto no sólo sanitario, sino en la recuperación económica del país y en la imagen de Biden como gestor de la pandemia, por lo que ahora parece dispuesto a hacer uso de todo su poder ejecutivo.

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Vida, Salud Y Gastronomía

Por qué tanta gente ha perdido interés en su trabajo

GETTY IMAGES

No había pasado mucho tiempo desde el inicio de la pandemia cuando Danielle, una maestra de 31 años en una escuela pública en Nueva Jersey, EE.UU., se dio cuenta de que casi todo lo que amaba de su trabajo había desaparecido.

«Todavía amaba enseñar, pero las circunstancias no me permitían hacer mi trabajo de la forma en que quería hacerlo», cuenta.

«La forma en que creo que los estudiantes aprenden mejor es hablando entre ellos y haciendo preguntas y no pudimos hacer nada de eso. No se les permitía trabajar en grupo, apenas hablaban. Fue horrible».

Ella nunca dudó de que enseñar era su vocación antes de la pandemia, pero Danielle comenzó a sentir rechazo cuando tenía que ir a trabajar.

A lo largo del último año y medio, muchos empleados se sintieron de manera similar con trabajos que alguna vez amaron y cuyas tareas se volvieron notablemente diferentes.

Algunos encontraron que se incrementó el desinterés preexistente, mientras que otros descubrieron un nuevo nivel de disgusto en sus posiciones o con sus obligaciones.

Y aunque no todos los trabajadores tienen que amar su empleo, mantener un relación positiva, o al menos neutral, es clave para que muchos transiten su día laboral satisfactoriamente.

Millones de trabajadores que ahora están en conflicto con sus profesiones se encuentran en situaciones difíciles.

Puede ser desconcertante estar en un trabajo con el que ya no te sientes conectado, especialmente si no tienes una alternativa en el horizonte.

También es difícil saber si estás atravesando una fase de desinterés o si tu chispa se está apagando de forma permanente.


McDonald’s contrata a jóvenes de 14 años para afrontar la escasez de trabajadores en Estados Unidos

HOTLUNCHPAM/ REDDIT

Un local de McDonald’s en Oregón, Estados Unidos, está llamando a jóvenes de 14 y 15 años a solicitar empleo en el restaurante en medio de una aguda escasez de trabajadores en el sector.

Restaurantes de comida rápida y otros negocios en todo el país están teniendo problemas para llenar sus vacantes, a pesar de que las restricciones por la pandemia se están suavizando.

Ante este panorama, la franquicia de la ciudad de Medford colocó una pancarta en el exterior del local hace dos semanas, urgiendo a los más jóvenes a presentarse.

Desde que el restaurante hizo la oferta, que cumple las leyes laborales del estado, ha habido un aumento de las solicitudes de empleo.

Heather Kennedy, que maneja el restaurante de Medford, le dijo a la publicación Business Insider que la actual falta de personal «no tiene precedentes» en los 40 años que su familia lleva gestionando franquicias de McDonald’s.

En un principio, intentó atraer más trabajadores subiendo el salario mínimo del restaurante a US$15 la hora, pero esto no generó suficiente interés.

Sin embargo, Kennedy contó que recibió más de 25 solicitudes nuevas desde que abrió sus puertas a los menores de 16 años.

Protección laboral para los menores

McDonald’s no es la primera cadena de comida rápida que les pide a los jóvenes que llenen los huecos de personal.

Franquicias de Burger King y Wendy’s pusieron anuncios similares recientemente.

Y la cadena texana Layne’s Chicken Finfers está promocionando a empleados adolescentes o de veintipocos años a puestos directivos, dada la falta de trabajadores con más experiencia.

Las leyes laborales de Estados Unidos varían de estado a estado.

En Oregón, a partir de los 14 años las personas pueden trabajar en empleos no peligrosos, como la hostelería, siempre que sus horarios sean limitados para que puedan asistir a la escuela y que reciban el tiempo de descanso adecuado.

Sin embargo, parece ser algo inusual, ya que la edad media de un empleado de McDonald’s en EE.UU. es de 27 años, según datos del sitio especializado en empleos Zippia.

Por: BBC News Mundo

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Vida, Salud Y Gastronomía

La peruana Pía León, elegida la mejor chef del mundo por The World’s 50 Best Restaurants

La chef peruana Pía León.CENTRAL RESTAURANTE

Hace tiempo que su nombre y su trabajo resuenan en el mundo gastronómico. Este miércoles, la peruana Pía León se ha convertido en la mejor chef femenina del mundo, según la prestigiosa lista The World’s 50 Best Restaurants. La cocinera, de 34 años y al frente de Kjolle, en el distrito limeño de Barranco, fue durante 10 años jefa de cocina de Central, ubicado en el mismo edificio y del que es copropietaria junto a Virgilio Martínez, su pareja, con el que además regenta Mil, un proyecto en los Andes a 3.680 metros de altura.

“Ahora, León está lista para subir al escenario mundial y obtener el reconocimiento que se merece”, ha manifestado la organización del certamen al fallar el galardón, que ha destacado que con León y Martínez al frente, Central —a donde ella llegó después de pasar por el hotel Ritz de Nueva York y Astrid y Gastón, también en Lima, del reputado Gastón Acurio— se convirtió durante tres años consecutivos en el mejor restaurante de Latinoamérica. En 2015, León decidió poner en marcha su propio establecimiento para expresar sus “propias ideas” y tener su “propia voz”, tal y como desvela en un vídeo publicado en Twitter con motivo de la distinción. Kjolle abrió sus puertas en 2018 y, al año siguiente, logró colarse en el puesto número 21 de los 50 mejores restaurantes de la región. Mientras que el hilo conductor de Central, en el que se engrandeció la figura de León, se basa en la gastronomía peruana según diferentes altitudes, la propuesta personal de Kjolle —cuyo nombre hace referencia a un árbol que crece en alturas extremas— pone en valor ingredientes de todo el país como el loche (un tipo de calabaza) y la cocona (una planta amazónica) a través de un menú degustación de siete elaboraciones y la posibilidad de comer a la carta.

León, que ya fue nombrada en 2018 la mejor chef de Latinoamérica por la misma lista, ha asegurado sentirse “sorprendida” por la votación en un vídeo difundido en la cuenta de Twitter de The World’s 50 Best y ha afirmado estar feliz porque su trabajo y el de su equipo sean reconocidos. Para la chef, que se sintió atraída por la gastronomía desde muy pequeña y ve en su profesión una forma de ofrecer felicidad a los demás, su objetivo al frente de Kjolle es que los comensales “puedan aprender sobre biodiversidad peruana”.

La categoría en la que ha sido premiada León y en la que fueron distinguidas otras profesionales como Elena Arzak y Daniela Soto Inés no está exenta de polémica, ya que algunas cocineras cuestionan que deba existir un reconocimiento específico para las mujeres. Una posición que comparte, por ejemplo, la chef catalana Carme Ruscalleda, que rechazó el título. “No sentí que rechazaba un premio, lo hice porque creí que defendía que no tenían que reírse en nuestras narices. Me carteé mucho con ellos, les quería hacer entender que nos hacía mal a las mujeres. ¿Qué será lo próximo? ¿El mejor cocinero de color?”, explicó en 2019 en una entrevista en El País Semanal. Una afirmación con la que se mostró de acuerdo María José San Román, impulsora en 2018 de la asociación Mujeres en gastronomía, para dar visibilidad al talento femenino.

POR: HELENA PONCINI – EL PAIS

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Vida, Salud Y Gastronomía

Secretaría de Salud anuncia los horarios de vacunación para Cortés del 5 – 9 de julio

La regional de salud del departamento de Cortés informó este domingo la programación para la vacunación en los 12 municipios.

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