Una rebelión demócrata fuerza a publicar documentos secretos de Kavanaugh que la Casa Blanca prohibió mostrar

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El miércoles fue un oasis en el Comité Juidicial del Senado y el jueves en cambio regresó el drama de la confirmación de Brett Kavanaugh como magistrado de la Corte Suprema.

La tercera y última jornada de comparecencia del juez empezó igual de tumultuosa que la primera, con los senadores enfrascados en un debate sobre el manejo secreto de información que los demócratas consideran que no debe ser clasificada y ocasiones explosiones de manifestantes entre el público asistente.

Los demócratas, con el senador por New Jersey Cory Booker a la cabeza, retomaron la queja con la que el primer día pospusieron durante hora y media el arranque formal de la nominación sobre las decenas de miles de documentos que se han suministrado al comité solo para su consumo y los millones del historial de Kavanaugh que ni siquiera fueron solicitados.

Tras un pulso con el presidente del panel, el republicano Chuck Grassley, se aceptó liberar a unos pocos miles, aunque los mismos solicitantes dijeran luego que era imposible revisarlos en el receso de la tarde para usarlos en sus preguntas al aspirante a magistrado de la Corte Suprema.

Booker había amenazado con publicar correos electrónicos confidenciales sobre “perfiles raciales”, pese a reconocer que estaría “conscientemente violando” la ley.En efecto, poco despúes lo hizo,argumentando que las comunicaciones escritas cuando Kavanaugh estaba en la Casa Blanca de George W. Bush, no representan alguna amenaza a la seguridad nacional.

El senador republicano por Texas John Cornyn le recordó que eso podría implicar su expulsión del Senado por violación de las normas, a lo que Booker le respondió con un desafiante: “Hagámoslo”. Inmediatamente el demócrata fue apoyado por otros colegas ante la velada amenaza de su expulsión.

Pero cerca de una hora despúes del intercambio con Cornyn,Booker publicó en su cuenta Twitter los que identificó como 4 documentos confidencialeesque usó, indebidamente, durante su cuestionamiento al nominado del presidente Donald Trump la noche del miércoles.

Los mails presentados por Booker representan un intercambio que tuvo Kavanaugh con colegas de la Casa Blanca en 2002 con relación a regulaciones del Departamento de Transporte que garantizaban protecciones a minorías dentro de las llamada políticas de “acción afirmativa”.

La noche del miércoles Booker confrontó al nominado con esas opiniones y sugirió que había un dejo racista en su opinión, al sugerir que los cuatro jueces conservadores de la Corte de aquellos años podrían anular ese tipo de regulaciones en favor de normas “racialmente neutrales”.

También la senadora por Hawaii, Mazei Hirono, presentó documentos que fueron entregados para uso exclusivo del comité, en los que Kavanaugh discute sobre la conveniencia de considerar un grupo protegido como sucede con las tribus originarias americanas a los nativos del archipiélago del Pacífico.

El miércoles Hirono recriminó al candidato su desconocimiento de la situación del estado 50 de la unión estadounidense y que se permitiera opinar sobre situaciones que el juez no tiene la información necesaria para hacer análisis, según dijo la senadora demócrata.

El veterano senador Orrin Hatch, republicano de Utah, lamentó que los demócratas estuvieran convirtiendo esta nominación en “un circo” y expresó preocupación por el precedente que establece para futuros procesos.

“Quiero defender a los circos. Los circos suelen ser entretenidos.Este circo no es entretenido, ni apto para gente joven”, bromeó poco después el senador republicano Lindsey Graham, criticando la decisión de los demócratas de intentar postergar las discusiones.

El aborto

La noche del miércoles, ya finalizada la segunda sesión de audiencias,The New York Timespublicó otros correos electrónicos de Kavanaugh que parecen contradecir la postura que ha expresado al decir que considera que Roe vs Wade, la decisión de la Corte Suprema que en 1973 autorizó el aborto en todo el país, está protegido por varios precedentes y no es susceptible de ser derogada.

En un correo electrónico que envió cuando era asesor legal de la Casa Blanca, Kavanaugh pone en duda que Roe vs Wade sea “la ley establecida” que indicaba un documento que estaban corriendo en el equipo presidencial.

“No estoy seguro que todos los académicos legales se refieran a Roe como ley establecida a nivel de la Corte Suprema ya que la Corte siempre puede derogar sus precedentes, y tres magistrados de la Corte lo harían”, escribió Kavanaugh, en lo que se interpreta como una referencia a tres jueces considerados conservadores de la época.

Este jueves, la senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, preguntó al nominado si ahora él creía que era “ley establecida”.

Kavanaugh respondió diciendo que en esa comunicación no se estaba refiriendo a su opinión, sino a las de “académicos”.

El miércoles había dicho durante su comparecencia precisamente que consideraba que varios precedentes legales adoptados por la Corte protegían la decisión sobre el aborto.

“Como juez,eso es un importante precedente de la Corte Suprema. Por ‘eso’ me refiero a Roe vs Wade y Planned Parenthood vs. Casey. Han sido reafirmados muchas veces. Casey es precedente sobre precedente”, dijo Kavanaugh sumando el último caso, de 1992, que indica que las regulaciones que se hagan al aborto no deben imponer cargas indebidas sobre la mujer.

Una de las mayores preocupaciones de los grupos progresistas es que Kavanaugh ayude a formar una mayoría conservadora en la Corte que logre derogar el derecho al aborto, uno de los objetivos no ocultados de los republicanos de las últimas décadas.

De hecho, la mayoría de las decenas de personas que se han levantaado a proferir gritos en contra del nominado han hecho referencia al aborto y los derechos de la mujer a la salud reproductiva.

La tercera jornada ha sido un poco menos activa con relación a esos ciudadanos que deciden expresar su opinión y que son arrestados por la policía del Capitolio, ya que ese tipo de manifestaciones está prohibido en las sesiones parlamentarias.

Para principios de la tarde habían sido sacados una docena de manifestantes, comparado con la cincuentena que en promedio fueron arrestados en las dos sesiones previas.

La polémica de lo secreto

Los demócratas han sido muy críticos de la decisión de la mayoría republicana de limitar a unos 600,000 los documentos a revisar del historial de Kavanaugh, incluyendo su tiempo como miembro de la fiscalía especial que investigó a Hillary Clinton, su trabajo en la Casa Blanca de Bush y, desde 2006, su trabajo como juez de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia.

Los Archivos Nacionales habían advertido al comité que se trata de millones de documentos y que no podría tenerlos disponibles antes de finales de octubre, pese a lo cual la mayoría republicana decidió ponerle fecha a la audiencia.

Grupos progresistas han urgido a la bancada demócrata que se hagan públicos los más de 140,000 documentos que ha recibido el comité pero que no han sido autorizados para ser del dominio público.

Los 21 senadores del Comité que participan en la audiencia pueden leer esos documentos, pero no pueden hacerle cuestionamientos a Kavanaugh en el transcurso de sus interrogatorios que son abiertos al público y se transmiten por televisión.