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Siete años en una embajada: el extraño aislamiento de Julian Assange

BRUSELAS.— La imagen de Julian Assange, barbudo y demacrado, resistiéndose al arresto mientras los oficiales de la policía de Londres lo arrastraban por la calle, fue el espectáculo que marcó el final de siete años de confusión dentro de la Embajada de Ecuador, donde vivía con su gato en una pequeña habitación. Durante su permanencia en la sede diplomática ecuatoriana se proclamó como el más famoso refugiado político.

Desde hace mucho tiempo, Assange, de 47 años, se ha convertido en un símbolo de las operaciones para revelar secretos. El grupo de internet que fundó, WikiLeaks, publicó comunicaciones clasificadas del gobierno estadounidense, así como correos electrónicos pirateados por la inteligencia rusa que estaban destinados a afectar la candidatura presidencial de Hillary Clinton.

Aunque fue arrestado la mañana del jueves por las fuerzas de seguridad británicas por haber violado las condiciones de la libertad bajo fianza, Assange fue inmediatamente acusado en Estados Unidos por conspiración para ingresar a una computadora del gobierno.

Para sus partidarios, Assange es un mártir y defensor de la libertad de expresión. Para el gobierno de Estados Unidos, es un paria y un lacayo del Kremlin. Pero fue el radical cambio de opinión del gobierno de Ecuador lo que, al final, afectó más su situación.

El activista se había convertido en un huésped indeseado.

Desde el pequeño edificio de ladrillos rojos continuó dirigiendo su grupo de Internet, realizó conferencias de prensa ante cientos de admiradores desde un balcón, montaba su patineta por los pasillos y fue el anfitrión de un desfile de visitantes, incluidas Lady Gaga y Pamela Anderson, de quien se rumoreaba que era su novia y le llevaba sandwiches veganos.

El jueves, Anderson escribió una serie de mensajes en Twitter en los que calificaba la detención como una “vil injusticia” y dijo que el Reino Unido y Estados Unidos eran “demonios, mentirosos y ladrones”.

En entrevistas con The New York Times en 2016, como parte de un largo análisis de sus vínculos con Rusia, Assange negó cualquier relación con la inteligencia rusa, en particular en lo relacionado con los correos electrónicos filtrados de los demócratas. Según Assange, Clinton y los demócratas estaban “provocando una histeria neomacartista en torno a Rusia” y afirmó que no hay “pruebas concretas” de que lo que publica WikiLeaks venga de las agencias de inteligencia, pese a que también indicó que aceptaría gustosamente ese material.

Por pequeños que fueran los espacios que Assange ocupaba en la embajada, ubicada cerca de la famosa tienda por departamentos Harrods, no obstaculizaron su deseo de permanecer en el centro de atención.

Assange tenía una oficina equipada con una cama, una lámpara solar, un teléfono, una computadora, una cocina, una ducha, una caminadora y estanterías. Hace tres años, una persona familiarizada con la vivienda la definió como “una estación de servicio con dos asistentes”.

Vaughan Smith, quien durante mucho tiempo apoyó a Assange y lo ayudó a pagar la fianza, dijo que “Julian es un tipo grande, de huesos grandes, y llena la habitación física e intelectualmente”.

“Es una pequeña embajada con un pequeño balcón”, agregó, “pequeña, caliente y con poco flujo de aire, y debe ser muy difícil para todos los que están allí”.

Pero desde ahí, Assange recibió durante años a una corte de diversas personalidades famosas y admiradores, entre ellos la estrella del fútbol Eric Cantona, y Nigel Farage, el actual presentador de radio que apoya el Brexit y exdirector del Partido de la Independencia del Reino Unido.

Sin embargo, el aislamiento de Assange se estaba agotando, dijo un amigo el jueves, especialmente durante los largos y solitarios fines de semana en una embajada esencialmente vacía que no podía dejar.

Incluso sus amigos lo han descrito como difícil, un narcisista con una visión sobredimensionada de su importancia y un desinterés en asuntos mundanos como la higiene personal.

Se sentía profundamente deprimido y se preguntaba si simplemente debía irse, dijo uno de sus amigos que habló con la condición de mantener su anonimato. Y las relaciones con sus anfitriones se estaban volviendo profundamente tensas, incluso contradictorias.

Una copia de una carta de 2014 de Juan Falconí Puig, en ese entonces embajador de Ecuador en el Reino Unido, al Ministerio de Relaciones Exteriores, vista por The New York Times, describía el creciente resentimiento entre los diplomáticos y Assange por su comportamiento en la embajada.

Entre las principales preocupaciones de Falconí resaltaban la inclinación de Assange por montar una patineta y jugar fútbol con los visitantes. La patineta, según Falconí, “dañaba pisos, paredes y puertas”.

El embajador dijo que los juegos de fútbol habían destruido el equipamiento de la embajada. Cuando un agente de seguridad detuvo el juego y se llevó el balón, Assange “comenzó a temblar, a insultar y a empujar al agente”, mientras reclamaba el balón y luego “se lo lanzó”.

La carta decía que Assange invitó a un reportero de televisión que lo iba a entrevistar y le había mostrado al visitante las instalaciones más confidenciales de la embajada.

En un momento dado, según la misiva, Assange usó la configuración de la alarma en un megáfono “para atraer a la policía” y grabar la presencia de los oficiales para la entrevista.

“Esta última acción, en medio de la noche, fue un claro intento de molestar a la policía”, escribió Falconí.

En otra ocasión, según la carta, Assange “golpeó violentamente la puerta de la sala de control de la embajada” y exigió de manera “amenazadora” que uno de los guardias saliera a hablar con él.

Los guardias salieron, solo para ser acosados ​​por Assange, quien les gritó y los empujó, según detallaba Falconí.

La larga presencia de Assange en la embajada —mucho después de que Rafael Correa, el presidente ecuatoriano que le concedió el asilo político hubiera sido reemplazado— finalmente sobrepasó al gobierno ecuatoriano. El presidente Lenín Moreno, elegido en 2017, explicó la decisión en Twitter y en un video.

“Ecuador decidió soberanamente retirar el asilo diplomático a Julian Assange por violar reiteradamente convenciones internacionales y protocolo de convivencia”, dijo el mandatario ecuatoriano.

También acusó a Assange de haber instalado “equipos electrónicos y de distorsión” prohibidos, de acceder a los archivos de seguridad de la embajada sin permiso, de bloquear las cámaras de seguridad y de haber maltratado a su personal, incluidos los guardias.

En marzo del año pasado, el gobierno ecuatoriano interrumpió su acceso a internet y dijo que había violado un acuerdo para dejar de comentar o intentar influir en la política de otros países.

El gobierno también limitó el acceso de sus visitantes y le exigió que limpiara su baño y cuidara de su gato. En octubre, Assange demandó al gobierno ecuatoriano alegando que estaban violando sus derechos.

Contrató al jurista español de derechos humanos, Baltasar Garzón, quien presentó una demanda contra el gobierno ecuatoriano en sus propios tribunales, diciendo que se habían violado los derechos de Assange. También presentó una segunda queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Ambos casos fueron rechazados por los funcionarios, y además enfurecieron al gobierno de Moreno.

Una filtración reciente de documentos relacionados con Moreno, que el gobierno atribuyó a WikiLeaks, molestó aún más a los funcionarios. Se trata de un conjunto de correos electrónicos, mensajes de texto y fotos –conocidos en Ecuador como los Papeles INA–, que llevan el nombre de una compañía vinculada al hermano del presidente.

Los documentos filtrados, publicados por primera vez por un sitio de noticias ecuatoriano independiente, describían la vida extravagante del mandatario y su familia que incluía cenas lujosas, relojes caros y viajes alrededor del mundo.

También se divulgaron mensajes de texto entre la esposa del presidente contándole a sus amigos sobre los viajes familiares a Suiza y Nueva York y fotos privadas de Moreno, incluida una en la cama de una habitación de hotel con un platillo de langosta. WikiLeaks negó su participación en las filtraciones, aunque promovió la historia en su cuenta de Twitter.

Días más tarde, Moreno dijo que Assange violó “demasiadas veces” los términos de su asilo y que Assange no puede “hackear y meterse en las cuentas o en los teléfonos privados”.

“Finalmente”, dijo Moreno en su declaración anunciando el retiro del asilo, “hace dos días, WikiLeaks, la organización de Assange, amenazó al gobierno de Ecuador. Mi gobierno no tiene nada que temer y no actúa bajo amenazas”.

Moreno pareció referirse a un esfuerzo de WikiLeaks por revelar la escala de la vigilancia hacia Assange dentro de la embajada.

El editor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, dijo en una conferencia de prensa reciente que Assange había sufrido un “espionaje extenso” y que Ecuador formaba parte de un plan para extraditarlo a Estados Unidos.

“Lo que hemos determinado es que la seguridad ha monitoreado cada uno de sus movimientos y cada reunión con los visitantes”, dijo Hrafnsson. “También sabemos que hubo una solicitud para entregar los registros de visitas y las grabaciones de video de la embajada”.

“Creemos que este material fue entregado al gobierno de Trump”, agregó Hrafnsson.

Hrafnsson también afirmó que el espionaje era parte de un complot de extorsión de 3 millones de euros contra Assange que involucraba grabaciones de sexo.

La policía británica arrestó el jueves a Assange por cargos de haber violado las condiciones de la libertad bajo fianza después de su arresto en 2010 por una orden sueca.

Los suecos querían interrogar a Assange por denuncias de conducta sexual inapropiada y violación. Temiendo ser extraditado a Estados Unidos, en junio de 2012, Assange solicitó asilo político en la embajada de Ecuador.

En mayo de 2017, después de muchos intentos por detener a Assange y finalmente entrevistarlo sobre esos cargos, Suecia se rindió y retiró su orden de arresto.

Assange también ofendió gradualmente a algunos de sus primeros partidarios, como Edward Snowden y la heredera Jemima Goldsmith Khan. Sufría de deficiencia de vitamina D, problemas dentales y depresión. Para algunos, se convirtió en una especie de broma, y ​​muchos se burlaron de su miedo a la extradición.

Pero hubo momentos en que miles de simpatizantes aplaudieron su trabajo y lo que muchos consideran como su martirio en nombre de los derechos individuales y la libertad en Internet. A veces cientos de personas se reunían fuera de la embajada, para escucharlo desde ese pequeño balcón.

Los oficiales de la policía británica llegaron el jueves alrededor de las 09:15 a. m. a la embajada, donde el embajador se ofreció a entregar la documentación de Assange revocando su asilo. Pero no fue fácil porque se resistió al arresto y tuvo que ser contenido por los oficiales, quienes lucharon por esposarlo y recibieron ayuda de los agentes fuera de la embajada.

“Esto es ilegal, no me voy”, les dijo, de acuerdo con el relato dado en el Tribunal de Magistrados de Westminster, donde más tarde apareció Assange, con su cabello plateado atado en un moño, una larga barba blanca, y luciendo un traje azul marino.

Afuera, una multitud de cámaras apuntaba hacia la entrada, y un grupo de manifestantes coreaba débilmente “Assange libre, libre, libre”.

Después de que llegó a la corte, un partidario lo saludó desde el público. Assange lo miró y levantó el brazo para saludarlo.

Mientras esperaba a sus abogados, Assange leía un libro que levantó para que los medios lo vieran: Historia del Estado de Seguridad Nacional, de Gore Vidal.

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Guatemala, el país centroamericano donde 14 niñas quedan embarazadas todos los días

Según Unicef, ser niño en Guatemala es "una condición de alto riesgo". / AFP

Ser niña en Guatemala ya era complicado antes de la llegada del coronavirus.

Pero el riesgo de terminar siendo víctima de la violencia sexual solamente ha aumentado con la pandemia.

Según datos del Observatorio de los Derechos de la Niñez, al menos 5.133 niñas de entre 10 y 14 años resultaron embarazadas el año pasado en el país centroamericano.

Esto es un promedio de 14 al día.

Y el observatorio de la Coordinadora Institucional de Promoción de Derechos de la Niñez (Ciprodeni) también registró 111.216 embarazos de jóvenes entre 15 y 19 años.

Esto equivale a más de 12 embarazos adolescentes por hora, en su inmensa mayoría también atribuibles a la violencia sexual, como destaca el secretario ejecutivo de Ciprodeni, Otto Rivera.

“De acuerdo con la Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, sostener relaciones sexo-genitales con cualquier persona menor de 18 años es tipificado como violación”, explica Rivera.

“Y en el contexto de la pandemia este tipo de delitos es todavía más severo”, le asegura a BBC Mundo.

Multiplicar por tres
Por lo pronto, las cifras de Ciprodeni hasta el mes de julio de este año recogen 2.289 embarazos entre niñas de 10 a 14 años y 51.548 para el grupo de edad de 15 a 19.

Mientras que el Observatorio en Salud Reproductiva (OSAR) ya sumaba 77.847 embarazos infantiles y adolescentes al 16 de septiembre.

El confinamiento -que según Rivera está exponiendo a más menores a más riesgo- puede sin embargo haber afectado la detección de muchos otros embarazos, por lo que las cifras reales podrían ser más altas.

Ciprodeni, por ejemplo, dice ya haber detectado una reducción en el número de denuncias por violencia intrafamiliar en los últimos meses.

“En el mismo marco de la pandemia se incrementaron los casos, sabemos de casos, pero al mismo tiempo se redujeron las denuncias, porque los órganos jurisdiccionales no funcionaron en el horario habitual”, asegura Rivera.

Y el secretario ejecutivo de la coordinadora también comparte una hipótesis de trabajo que hace todavía más evidente la gravedad del problema de la violencia sexual contra la niñez y adolescencia guatemaltecas.

“En Ciprodeni estimamos que solo una niña o adolescente de cada tres que son abusadas o violadas resulta embarazada”, le dice a BBC Mundo.

“En otras palabras no es que en lo que va del año se haya abusado o violado a 77.847 niñas y adolescentes. Eso lo tenemos que multiplicar por tres”, sugiere Rivera.

“Vidas silenciadas”
Esas cifras explican por qué la investigadora de Flacso Guatemala Ana Lucía Ramazzini se refiere al problema como “otra epidemia”.

Pero Ramazzini destaca además el impacto biológico, social y psicológico que esa violencia, y los embarazos que produce, tienen sobre niñas y adolescentes.

Durante una investigación suya de 2015, por ejemplo, nueve de cada 10 adolescentes embarazadas entrevistadas dijeron haber dejado de estudiar y de participar en espacios de organización comunitaria.

Y más recientemente Ramazzini coordinó una investigación sobre la relación entre embarazos no deseados y suicidios en Guatemala, un problema que cree no está recibiendo la atención que se merece.

Según la socióloga guatemalteca, en el país no hay cifras confiables sobre el tema, porque “cuando llega muerta un mujer en edad fértil no se le hace la prueba de embarazo”.

La investigadora, sin embargo, logró establecer que, en 2017, la mitad de los suicidios de mujeres adolescentes en el departamento de Alta Verapaz habían sido de mujeres embarazadas.

Mientras que en países como El Salvador una investigación de 2006 encontró que el suicidio fue la tercera causa de muerte materna, especialmente entre las adolescentes.

“Las adolescentes embarazadas tienen un riesgo de suicidio tres veces mayor que las adolescentes que no están embarazadas”, le dice Ramazzini a BBC Mundo.

Con pocas opciones
Los testimonios recogidos para la investigación “Vidas sesgadas” evidencian los riesgos para la salud mental de los embarazos no deseados productos de la violencia.

Pero la interrupción de los mismos no está contemplada en la legislación guatemalteca.

“Hubo un proyecto de Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, y uno de los artículos iba en ese sentido, pero fue rechazada en el 2018”, explica Ramazzini.

Y para Carlos Gómez, subsecretario de Protección y Acogimiento a la Niñez y Adolescencia de la Secretaría de Bienestar Social de Guatemala, es altamente improbable que esta opción se legalice.

“Aquí hay un actor muy importante que son las iglesias y las iglesias no son partidarias de los abortos”, le dice a BBC Mundo.

Gómez, sin embargo, asegura que el Estado guatemalteco sí reconoce el impacto de este tipo de embarazos sobre la salud mental de niñas y adolescentes.

“Con las niñas que hemos tenido nosotros bajo protección en nuestros albergues, una de las principales acciones que se hacen es sensibilizar. Y todas han decidido tener a ese bebé”, ofrece como ejemplo.

“¿Y qué pasa si esa niña no quiere tener a su bebé? Para eso existe una institución en Guatemala que se llama la Comisión Nacional de Adopciones”, agrega.

“En discusión”
Gómez destaca además la existencia de una Política Pública de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, que considera clave para confrontar el problema.

Pero también reconoce que la misma “todavía está en discusión”, a pesar de que Guatemala lleva años con una de las tasas de fecundidad infantil y adolescente más altas de la región latinoamericana.

Y ese retraso retrata las diferencias de opiniones sobre la forma de encarar el problema que seguramente ha limitado la capacidad de respuesta de Guatemala.

Para Ramazzini, por ejemplo, un elemento clave detrás de los altos índices de embarazo infantil y adolescente es la falta de una efectiva educación integral en sexualidad, un tema que sin embargo todavía es considerado tabú por muchos sectores.

“En nuestro país se piensa que educar en sexualidad es solo educar en sexo y relaciones sexo-genitales, cuando estamos hablando de una educación integral en sexualidad que es clave para la vida”, lamenta Ramazzini.

“Tiene que ver con relaciones de respeto, con compromisos a largo plazo, con consentimiento, con identificar estas relaciones de violencia, con desmontar esta idea de ser hombre que pasa por apropiarse de los cuerpos de niñas y adolescentes”, explica.

Según Ramazzini, en el Ministerio de Educación de Guatemala existe desde hace años una estrategia sobre el tema.

“Pero hay muchas resistencias. Hay sectores antiderechos y de oposición que se niegan a que esto se implemente”, le dice a BBC Mundo.

Y, para mientras, el número de niñas y adolescentes embarazadas crece y crece.

Por: Arturo Wallace
BBC News Mundo

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Bukele vs El Faro: qué hay detrás del enfrentamiento del popular presidente de El Salvador

Nayib Bukele es el presidente más joven de la historia de El Salvador. / GETTY IMAGES

Uno de los mandatarios más populares de América Latina parece haberle declarado la guerra a uno de los medios de comunicación más prestigiosos de la región.

Y los “ataques” del presidente salvadoreño Nayib Bukele en contra del portal digital local El Faro han hecho sonar campanadas de alerta en todo el continente.

“La Fundación Gabo me envió una carta firmada por más de 500 periodistas y escritores alarmados por los ataques de Nayib Bukele a la prensa en El Salvador”, informó la semana pasada el relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza.

“Denuncian retaliación a El Faro por su investigación sobre negociación gobierno-maras. Vamos a dar seguimiento”, detalló Lanza vía Twitter.

Ya antes organizaciones gremiales y de defensa de la libertad de prensa y los derechos humanos, como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Artículo 19 y el Comité para la Protección de Periodistas, entre muchas otras, también habían hecho sonar la alerta.

Y en una rara muestra de consenso entre demócratas y republicanos en Washington, congresistas de ambos partidos ya le habían escrito a Bukele para manifestarle su preocupación por lo que está ocurriendo en el país centroamericano.

“El periodismo de primera calidad de El Faro es respetado no solo en El Salvador sino por la comunidad internacional”, le recordaron los congresistas y senadores demócratas a Bukele.

“Su credibilidad ha sido atacada por su gobierno a través de artículos anónimos en medios administrados por su gobierno. Adicionalmente, nos preocupa enormemente la agresiva auditoría que su Ministerio de Finanzas está haciendo de las cuentas de El Faro en lo que parece ser un esfuerzo por intimidarlo“, se lee en la misiva.

Patrón recurrente

Esto, sin embargo, no evitó que el pasado 25 de septiembre Bukele utilizara una cadena nacional de radio y televisión para volver a arremeter contra varios medios independientes e informar que El Faro estaba siendo objeto de una investigación “por evasión de impuestos y lavado de dinero”.

“Algunos periodistas dicen que este gobierno ataca a la prensa; nosotros estamos comprometidos con la libertad de expresión, pero algunos pasan publicando una sarta de mentiras y lo que nosotros hacemos es desmentirlos. Eso no es violar la libertad”, dijo también el mandatario durante la comparecencia.

“¿Quiere decir que cualquier lavador de dinero, narcotraficante o evasor fiscal, solo tiene que poner un periódico y entonces ya nadie puede investigarlo?”, preguntó por Twitter al día siguiente, cuando la investigación ya había sido denunciada por muchos como un nuevo ataque en contra del periodismo.

Para Natalie Southwick, coordinadora del Programa para Centro y Sudamérica del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), hay sin embargo muchos elementos que sugieren que eso no es lo que está ocurriendo en el caso de El Faro.

“Es potestad de un gobierno realizar auditorías. Pero cuando tienes a un presidente anunciando investigaciones dudosas sin previo aviso en una conferencia de prensa, y siempre está atacando a los mismos periodistas y a los mismos medios, hay razones de sobra para preocuparse. Como mínimo eso evidencia un patrón de intimidación”, le dice a BBC Mundo.

“Desde que Bukele llegó al poder cada vez parece más consciente de las herramientas que puede utilizar como mandatario para tratar de intimidar y acosar a los medios que percibe como críticos y las ha estado empleando cada vez con más frecuencia. Y es una táctica que hemos visto utilizar a otros líderes políticos en la región”, advierte.

De hecho, como destaca el director de El Faro, José Luis Sanz, esta no es la primera vez que las cuentas de la publicación salvadoreña —ganadora de numerosos reconocimientos internacionales— están siendo investigadas por las autoridades locales.

“En 2018, con el gobierno del FMLN, nos lanzaron tres auditorías simultáneas, del Ministerio de Hacienda, del Ministerio del Trabajo y del Ministerio de Economía”, le dice Sanz a BBC Mundo.

“Claramente formaban parte de un intento de amedrentarnos. Y las superamos todas“, afirma.

Reacio a la crítica

Por ese entonces, destaca Sanz, Bukele “aplaudía el trabajo de El Faro y lo reivindicaba frente a los partidos políticos que estaban en el poder y nos criticaban”.

“Pero eso cambió en el momento en el que ganó las elecciones“, asegura el periodista.

“Empezó con medios más pequeños y en septiembre tuvo un primer gesto público de censura al no dejar entrar a una conferencia de prensa a periodistas de Factum El Faro. Y luego empezaron fortísimas campañas de acoso en redes a diferentes periodistas, incluidos los nuestros, y reacciones muy agresivas a cualquier publicación que lo cuestionara”, relata Sanz.

Según el director de El Faro la actitud no fue motivo de sorpresa.

“Sabíamos que Bukele iba a tratar de atacar a El Faro en uno u otro momento, porque odia perder el control de la narrativa y no soporta ninguna crítica“, le dice a BBC Mundo.

“Pero no esperábamos que lo hiciera con este nivel de abuso de poder y utilizando de una forma tan descarada las instituciones del Estado”, admite Sanz, quien asegura que las acusaciones de evasión fiscal y lavado de dinero son absolutamente infundadas.

BBC Mundo trató de obtener la versión del gobierno salvadoreño sobre el tema, pero el secretario de prensa de la Presidencia, Ernesto Sanabria, no respondió a dos solicitudes de entrevista.

Pero en el análisis de Sanz el problema de fondo es que mientras Bukele llegó al poder enarbolando la bandera del cambio, las investigaciones de El Faro y otros medios y periodistas que también han sido objetos de ataques sugieren que “el presidente millenial” se parece a sus predecesores mucho más de lo que le gustaría admitir.

“Empezó con medios más pequeños y en septiembre tuvo un primer gesto público de censura al no dejar entrar a una conferencia de prensa a periodistas de Factum El Faro. Y luego empezaron fortísimas campañas de acoso en redes a diferentes periodistas, incluidos los nuestros, y reacciones muy agresivas a cualquier publicación que lo cuestionara”, relata Sanz.

Según el director de El Faro la actitud no fue motivo de sorpresa.

“Sabíamos que Bukele iba a tratar de atacar a El Faro en uno u otro momento, porque odia perder el control de la narrativa y no soporta ninguna crítica“, le dice a BBC Mundo.

“Pero no esperábamos que lo hiciera con este nivel de abuso de poder y utilizando de una forma tan descarada las instituciones del Estado”, admite Sanz, quien asegura que las acusaciones de evasión fiscal y lavado de dinero son absolutamente infundadas.

BBC Mundo trató de obtener la versión del gobierno salvadoreño sobre el tema, pero el secretario de prensa de la Presidencia, Ernesto Sanabria, no respondió a dos solicitudes de entrevista.

Pero en el análisis de Sanz el problema de fondo es que mientras Bukele llegó al poder enarbolando la bandera del cambio, las investigaciones de El Faro y otros medios y periodistas que también han sido objetos de ataques sugieren que “el presidente millenial” se parece a sus predecesores mucho más de lo que le gustaría admitir.

“Una de las cosas que más nervioso pone a Nayib Bukele es que constantemente le recordamos que en términos de corrupción, en términos de abuso de poder, en términos de falta de compromiso con la memoria histórica y con las víctimas (de la Guerra Civil salvadoreña) y en términos de relación con las pandillas, está repitiendo los pasos de los gobiernos anteriores“, afirma Sanz.

“Y esa fue la gota que derramó el vaso”, dice del reportaje con el que El Faro denunció una supuesta negociación entre la administración Bukele y la Mara Salvatrucha.

Repercusiones internacionales

“Las pandillas no son solo un gran poder y la violencia un gran problema, sino que es un tema que toca nervio, que le pone en una situación comprometida internamente y además tiene connotaciones complejas en su relación con EE.UU.”, explica Sanz.

De hecho, la supuesta negociación con las pandillas —que Bukele niega tajantemente— fue explícitamente mencionada en la carta enviada en la que los congresistas republicanos le dicen estar preocupados “por lo que parece ser un lento pero claro alejamiento del Estado de derecho y las normas de la democracia” en el país centroamericano.

Y no son los únicos que piensan eso: para Rosental Alves, director del Centro Knight para el Periodismo en las Américas, los aparentes ataques contra El Faro también ahondan las dudas sobre lascredenciales democráticas del mandatario.

“Un claro acoso fiscal como este es común en dictaduras, no en democracias”, escribió Alves.

Y hasta medios internacionales que en un inicio se habían mostrado menos críticos con Bukele, como Vice News —uno de los pocos a los que el mandatario salvadoreño les ha concedido una entrevista— han mostrado su decepción por lo que consideran su “deriva autoritaria”.

“El presidente hipster de El Salvador está atacando a la prensa”, fue el titular de un reciente reportaje de Vice.

Por: Arturo Wallace
BBC News Mundo

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Conflicto de la basura entre Honduras y Guatemala

Honduras asegura que ha recogido más de 550 toneladas de basura en los últimos 11 días. / CORTESÍA SANDRA CÁRDENAS CEM)

Cuando salió de su casa hace un par de semanas, poco antes de que apareciera el sol, Julio Rodríguez se dio cuenta que esa mañana no iba a poder pescar.

De nada le valió haber preparado las redes, las cuerdas, las carnadas y los anzuelos desde la otra noche. Incluso de lejos, antes de llegar a la costa, supo que así no podría salir: una nata inconfundible llenaba de un olor agrio el municipio de Omoa, en la costa del Caribe de Honduras.

“Toda la arena, todo estaba lleno de basura, por donde estaba mi bote, por todos lados. Así tiras la red y se te rompe porque lo que sacas es basura”, cuenta a BBC Mundo.

Desde inicios de septiembre, varias localidades del litoral y la Bahía de Omoa de Honduras (uno de los principales destinos turísticos del país) se han visto afectadas, otra vez, por la repentina llegada de toneladas de basura, una situación que ha creado tensiones por años con la vecina Guatemala.

El Motagua, un caudaloso río que atraviesa ese último país, arrastra cada día montones de desechos que en muchas ocasiones, como ahora, desembocan en el Caribe hondureño y recalan en los pueblos de la costa como islas de plástico, ropas viejas y mugre de todo tipo.

Ahora, en medio de la pandemia que ha paralizado la economía y que ha dejado más de 2.300 muertos y 76.000 contagios en Honduras, grupos ambientalistas y de derechos humanos temen que la situación pueda agravar las condiciones de pobreza y la exposición a enfermedades de las miles de personas que viven el área.

Sobre todo, de los pescadores artesanales, como Rodríguez, y los cientos de personas que viven del turismo.

“Ahorita, además de este problema con la pandemia tenemos que lidiar con el problema de la basura”, dice Rodríguez.

“El daño que nos ha hecho ha sido devastador. Estamos viviendo de milagro, tratando de ver cómo mantenemos a nuestras familias, porque ya casi no salimos porque los peces se están alejando por la basura”.

“Esto ha sido un golpe duro para nosotros. Yo siempre viví honrado de mi trabajo. Con estas manos. Pero ya el poco dinero que nos queda tenemos que guardarlo para los medicamentos”.

De acuerdo con cifras del gobierno de Honduras, en los últimos 11 días, las autoridades han recolectado unas 550 toneladas de desechos que han recalado en las costas y que han llegado incluso hasta Roatán, una isla del Caribe conocida por sus playas paradisiacas y sus arrecifes casi vírgenes.

“Para que se tenga una idea, solo en dos días, en el fin de semana, se recogieron 144 toneladas de basura”, dice a BBC Mundo Liliam Rivera, la responsable por el Ministerio de Ambiente de Honduras de lidiar con el tema.

“Aunque esto suele suceder cada cierto tiempo, este es, en mi criterio, el peor impacto que hemos tenido en los últimos cinco años. Era un tsunami de basura. Daban ganas de llorar”, agrega.

Tras el recalo de los desechos, los gobiernos de ambos países sostuvieron la pasada semana un reunión bilateral, pero el domingo Honduras dio un ultimátum al país vecino para que encuentre una “solución definitiva” al problema.

Sin embargo, dadas las condiciones de las dos naciones -entre las más pobres de América Latina- muchos ambientalistas e incluso, los funcionarios de ambos gobiernos entrevistados por BBC Mundo, dudan que una solución definitiva sea posible sin ayuda internacional.

Las causas del problema
Las responsabilidades detrás de la basura que llega frecuentemente al Caribe de Honduras han sido por años causas de disputa entre los dos gobiernos y motivos de tensiones bilaterales.

Tegucigalpa asegura que la mayor parte de los desechos que recalan en sus costas se origina en la nación vecina, mientras Guatemala cuestiona que varios municipios hondureños también contribuyen al problema.

En esta ocasión, sin embargo, el gobierno guatemalteco reconoció que se debió a una falla en una barda industrial que colocaron a inicios de año como “medida paliativa” para frenar el flujo de basura hacia Honduras.

“Debido al aumento de los caudales, porque hemos tenido un invierno particularmente fuerte, las aguas fueron exageradas en el río Motagua y esto provocó que colapsara la barda industrial”, explica a BBC Mundo el ministro de Ambiente de Guatemala, Mario Rojas Espino.

De acuerdo con el ministro, su gobierno solicitó a la Contraloría del país una investigación para determinar las causas detrás del fallo de la barda, que costó casi US$2 millones y fue inaugurada hace solo ocho meses.

A la vez, indicó que un equipo técnico trabaja en su reparación desde inicios de esta semana.

“Esperamos muy pronto tener esta barda ya en funcionamiento y que pueda servirnos para evitar que siga arrastrando basura durante el invierno”, dice.

Pero en Honduras creen que reparar la contención no resuelve el problema a largo plazo y que Guatemala necesita asumir posiciones más fuertes para solucionarlo de forma terminante.

“Estas bardas solo retienen los residuos flotantes, pero no los que van por debajo, como los microplásticos y otros desechos más pequeños. Entonces las aguas del Litoral y de la Bahía de Omoa van a seguir contaminados si ellos no toman otro tipo de medidas definitivas”, asegura Rivera.

“Estamos hablando de un problema que nos afecta a lo largo de 45 kilómetros de nuestra línea costera. Es una pesadilla para nuestros pescadores artesanales, para el turismo y la salud de la población y por eso necesitamos una solución definitiva”, agrega.

Como parte de la reunión de la pasada semana, ambos países acordaron un plan de acción a corto, mediano y largo plazo que va desde la restauración de la barda hasta alianzas con empresas internacionales o programas de restauración de la cuenca del Motagua.

Pero grupos ambientales señalan que no es la primera vez que los dos gobiernos hacen planes de este tipo y que solo se vuelven a recordar cuando una nueva oleada de basura llega a las costas del Caribe de Honduras.

Por: Lioman Lima – @liomanlima
BBC News Mundo

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Caravanas de migrantes: sale desde Honduras la primera en tiempos de coronavirus

La caravana de migrantes que salieron en la noche de Honduras consiguió ingresar este jueves en Guatemala. / AFP

Tras meses de inactividad con motivo de la pandemia, el fenómeno de las caravanas de migrantes centroamericanos que tratan de llegar a Estados Unidos se reanudó este miércoles.

Tras una convocatoria publicada en redes sociales, cientos de personas salieron la pasada noche desde la ciudad de San Pedro Sula, en el norte de Honduras, en dirección a Corinto, en la frontera con Guatemala.

En la caravana se puede ver caminando a hombres, mujeres y niños que cargan con mochilas con sus pertenencias. Muchos de ellos usan cubrebocas.

Aseguran que huyen de la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades en su país, acentuadas por la actual pandemia de covid-19.

El grupo comenzó su viaje a pocas semanas de que se celebren las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el 3 de noviembre.

La caravana migrante desde Centroamérica más numerosa se formó hace dos años, poco antes de las elecciones de mitad de período en el país norteamericano, y se convirtió en uno de los temas principales de discusión en la campaña de aquellos comicios.

Llegaron a Guatemala
Pese a las restricciones de movilidad entre países por el coronavirus, la caravana confía en poder transitar por Guatemala y México hasta llegar a su destino final.

De hecho, Guatemala abrió su frontera terrestre hace solo dos semanas y exige que cualquier extranjero presente una prueba PCR o de antígeno con resultado negativo.

Cientos de ellos llegaron en la mañana de este jueves a la frontera El Florido, en el límite con Guatemala. “Queremos pasar”, gritaban.

En la caravana se puede ver a familias completas caminando, cargados con sus pertenencias. / AFP


El Instituto de Migración guatemalteco confirmó que “realiza coordinaciones con más de 40 instituciones” para poder atender la caravana.

Sin embargo, cientos de personas acabaron rompiendo la barrera policial dispuesta en la frontera e ingresaron corriendo a territorio guatemalteco.

Advertencias de México
El Consulado de México en San Pedro Sula emitió un comunicado este miércoles aclarando que el país “no promueve ni permitirá el ingreso irregular de caravanas de personas migrantes”.

El Instituto Nacional de Migración mexicano, por su parte, advirtió este jueves de sanciones a todos aquellos que ingresen sin cumplir con los protocolos de salud derivados de la actual pandemia.

“El Código Penal Federal establece que será sancionado de tres días a tres años de prisión y hasta 40 días de multa, quien a sabiendas que está enfermo de un mal grave en período infectante, ponga en peligro de contagio la salud de otro”, se lee en el texto.

El covid-19 había detenido los habituales flujos migratorios desde Centroamérica hacia el norte.

Durante la pandemia, Estados Unidos cerró sus fronteras e incrementó el uso de deportaciones exprés (en días o incluso horas) para quienes trataban de ingresar a su territorio sin posibilidad de que pudieran pedir asilo.

La última caravana llegó al sur de México el pasado mes de enero, aunque sus miembros fueron detenidos en estaciones migratorias y posteriormente deportados tras tratar de cruzar la frontera.

Tras recibir presiones y críticas por parte de EE.UU. sobre su política migratoria, México desplegó el año pasado a miles de miembros de la Guardia Nacional en su frontera sur para frenar la migración hacia el norte.

También aceptó que solicitantes de asilo en EE.UU. esperen en suelo mexicano a sus citas ante la Corte. Desde entonces, miles de personas aguardan en ciudades de la frontera norte como Tijuana, Matamoros o Ciudad Juárez a que se resuelva su situación migratoria.

Por: BBC News Mundo, Ciudad de México

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