Solicitantes de asilo tendran que esperar en Mexico mientras se resuelven sus casos

Fuente New York Times

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“Juez federal dise que la violencia domestica y de pandillas deberian ser razones validas para pedir asilo en los Estados Unidos
El gobierno de Estados Unidos comenzará a enviar a quienes soliciten asilo en su territorio a México para que esperen ahí la resolución de sus casos.

Estados Unidos había intentado desde hace meses que las autoridades mexicanas accedieran a hospedar a estos migrantes; este jueves 20 de diciembre el nuevo gobierno de México aceptó con cierta renuencia.

La secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kristjen Nielsen, dijo que con ello quieren evitar que las personas usen el trámite de asilo como excusa para pasar a Estados Unidos y quedarse ahí de manera ilegal.

“Hoy anunciamos medidas históricas para que la crisis de inmigración ilegal quede bajo control”, dijo. “Los extranjeros que intenten aprovecharse del sistema para ingresar ilegalmente al país ya no podrán desaparecerse en Estados Unidos, donde muchos no acuden a sus citas en tribunales”.

Nielsen acotó en un comunicado: “La política de ‘capturar y soltar’ ahora se convertirá en ‘capturar y regresar’”.

La nueva política representa el esfuerzo más audaz del gobierno de Trump para desincentivar que la gente solicite asilo en Estados Unidos, después de otras medidas como la separación familiar, que después fue revertida con una orden ejecutiva debido al furor que provocó.

El tema migratorio también ha aumentado las tensiones en la relación de México y Estados Unidos, en parte porque las restricciones de la actual Casa Blanca han dejado varados a miles de solicitantes de asilo en pueblos fronterizos de México donde los recursos y los albergues están sobrepasados.

La nueva política, en tanto, aliviaría la presión sobre los agentes fronterizos del lado estadounidense, que desde hace meses denuncian que no se dan abasto por la cantidad récord de familias que buscan refugiarse en Estados Unidos.

Los funcionarios mexicanos dijeron que se enteraron de la decisión estadounidense la mañana del jueves 20 de diciembre por medio de cartas del Departamento de Seguridad Nacional y del actual encargado de negocios en México, John S. Creamer. Las cartas indican que el retorno de los migrantes comenzará de manera inmediata en concordancia con una sección del Acta de Inmigración y Nacionalidad.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE) permitirá el ingreso de los solicitantes, con lo que el país se verá forzado a albergar a miles de personas de otras naciones —particularmente provenientes de Centroamérica— en lo que esperan la resolución de sus solicitudes de asilo.

Un portavoz de la cancillería de México, Roberto Velasco Álvarez, dijo que esto no se debe a un acuerdo formal entre los dos países, sino a “una movida unilateral por parte de Estados Unidos a la que se debe responder”.

Velasco Álvarez dijo que las reglas solo serán aplicables a los nuevos solicitantes, y no para individuos que ya habían ingresado a Estados Unidos con procesos pendientes. En un principio, el gobierno estadounidense no aclaró si esta medida solo era para los nuevos solicitantes.

La decisión de la Casa Blanca se aleja notablemente de la práctica de asilo que ofrecía Estados Unidos desde hace décadas, según expertos en derecho y defensores. El gobierno estadounidense tiene una larga tradición de recibir a las personas que huyen del peligro o la persecución en sus países de origen.

Es muy probable que este programa enfrente resistencia y objeciones en las cortes por parte de activistas y grupos de defensa de derechos humanos. Muchos de estos ya han reclamado que enviar a individuos que huyen de la persecución hacia México, un país con serios problemas de violencia, es desampararlos de nuevo en un sitio peligroso.

“El acuerdo es una violación clara del derecho internacional que contraviene leyes estadounidenses aprobadas por el Congreso y se trata de una respuesta insensible a las familias e individuos que huyen para mantenerse vivos”, dijo Margaret Huang, directora ejecutiva de Amnistía Internacional.

Las personas migrantes que inicien su proceso sí podrán ingresar a Estados Unidos para acudir a las audiencias en tribunales, pero deberán estar en México el resto del tiempo con una visa humanitaria.

La decisión de aceptar a los solicitantes de asilo parece ser una capitulación por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador con Donald Trump, quien hace dos semanas indicó en su cuenta de Twitter que México albergaría a los migrantes que quisieran pedir refugio en territorio estadounidense.

Es muy probable que la decisión de convertir a este país en una sala de espera para las personas migrantes que buscan asilo en Estados Unidos provoque enojo en México.

México es objetivo de buena parte de las quejas de Trump sobre política migratoria; el presidente estadounidense ha acusado a la nación vecina de no hacer lo suficiente para prevenir el cruce ilegal de personas centroamericanas y de otros lugares por medio de su territorio.