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¿Telegram y Signal podrían ser el nuevo refugio de los extremistas y radicales?

Glenn Harvey

En algún momento, las aplicaciones de mensajería cifrada que protegen la privacidad de las conversaciones en línea fueron herramientas especiales que eran usadas, principalmente, por personas que trabajaban en profesiones en las que se valoraba la confidencialidad como el derecho, el periodismo y la política.

Ahora todo el mundo las usa. En el último mes, decenas de millones de personas han descargado los programas de mensajería privada Telegram y Signal, lo cual convirtió a estos dos servicios en las aplicaciones más populares del mundo. Entre los nuevos usuarios se encuentran grupos de extrema derecha a los que se les prohibió publicar en Facebook y Twitter tras el asalto al Capitolio de Estados Unidos.

El cambio a la mensajería privada ha renovado el debate sobre si el cifrado es un arma de doble filo. Aunque la tecnología impide que se espíe a la gente, también puede facilitar que los delincuentes y quienes difunden información errónea hagan daño sin ser descubiertos.

Así que hemos decidido repasar las diferencias entre las redes sociales públicas y las aplicaciones de mensajería privada para analizar sus pros y sus contras.

BRIAN CHEN: ¡Hola, Kevin! Llevas bastante tiempo en la madriguera de la desinformación. Hay muchos comentarios entre periodistas y académicos sobre la migración masiva de las redes sociales públicas como Facebook y Twitter hacia los servicios de mensajería privada. En general, existe una preocupación respecto a que la desinformación sea aún más difícil de combatir en los canales privados.

¿Puedes explicarnos lo que está pasando?
KEVIN ROOSE:
¡Puedo intentarlo! En el mundo de los extremistas y de los teóricos de la conspiración que sigo, se ha producido una especie de frenética migración masiva desde grandes plataformas como Facebook, Twitter y YouTube, a medida que esos servicios toman medidas contra la desinformación y los discursos de odio. Muchas de las figuras más importantes de ese mundo —incluyendo grupos como los Proud Boys y los teóricos de la conspiración QAnon— se han trasladado a plataformas más privadas, donde hay menos peligro de ser excluidos.

Así que ahora existe el debate sobre si es bueno que todos estos personajes desagradables de la escoria de internet desaparezcan de las grandes plataformas sociales o si es peligroso que se congreguen en espacios donde los investigadores, los periodistas y las fuerzas del orden no pueden vigilarlos tan fácilmente.

¿Me expliqué bien?
CHEN: Perfecto. Así que la migración se dirige hacia Signal y Telegram. Estas aplicaciones ofrecen un “cifrado de extremo a extremo”, que, en la jerga de ese mundo, es una frase que sirve para describir los mensajes que se codifican con el fin de que sean indescifrables para cualquiera que no sea el remitente o el destinatario.
La ventaja evidente es que se garantiza la privacidad de las personas. La posible desventaja es que es más difícil para las empresas y las fuerzas de seguridad responsabilizar a los difusores de desinformación y a los delincuentes porque sus mensajes no serán accesibles.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Te preocupa?
ROOSE: Sinceramente, no.

Obviamente, no es bueno para la seguridad pública que los neonazis, las milicias de extrema derecha y otros grupos peligrosos encuentren vías para comunicarse y organizarse y que esas vías impliquen cada vez más la encriptación de extremo a extremo. Llevamos años viendo que esto ocurre, desde el Estado Islámico, y sin duda dificulta las cosas para las fuerzas del orden y los funcionarios de la lucha antiterrorista.

Al mismo tiempo, hay un beneficio real en sacar a esos extremistas de las plataformas principales donde pueden encontrar nuevos simpatizantes y aprovechar la mecánica de difusión de esas redes para extender sus mensajes a millones de extremistas potenciales.

Analizo esa situación como una especie de modelo epidemiológico. Si alguien está enfermo y corre el riesgo de contagiar a otros, lo ideal es sacarlo de la población general y ponerlo en cuarentena, incluso si eso significa ponerlo en un lugar como un hospital, donde hay un montón de otros enfermos.

Es una metáfora bastante mala, pero se entiende lo que quiero decir. Sabemos que cuando están en las grandes plataformas de la corriente principal como Facebook, Twitter y YouTube, los extremistas no solo hablan entre ellos. Reclutan. Se unen a grupos que no tienen nada que ver e intentan sembrar teorías conspirativas en ellos. En cierto modo, prefiero tener a mil neonazis curtidos haciendo cosas malas juntos en una aplicación de chat cifrado que tenerlos infiltrados en mil grupos locales diferentes de apreciación canina o lo que sea.

CHEN: ¡Ya veo adónde quieres llegar!

Cuando abres Facebook o Twitter, lo primero que ves es tu línea de tiempo, un canal general de actualizaciones que incluye las publicaciones de tus amigos. Pero también puedes ver publicaciones de desconocidos si tus amigos las comparten o si ellos les dan me gusta.

Cuando abres Signal o Telegram, ves una lista de las conversaciones que tienes con individuos o grupos de personas. Para recibir un mensaje de alguien que no conoces, esa persona tendría que saber tu número de teléfono para ponerse en contacto contigo.

Así que, para completar nuestra analogía, Facebook y Twitter son esencialmente miles de millones de personas que se agolpan en un enorme auditorio. Las aplicaciones de mensajería cifrada como Signal y Telegram son como grandes edificios con millones de personas, pero cada una de ellas vive en una habitación privada. La gente tiene que llamar a la puerta de los demás para enviar mensajes, por lo que difundir información errónea supondría un mayor esfuerzo. En cambio, en Facebook y Twitter, una información errónea puede hacerse viral en segundos porque todas las personas de ese auditorio pueden oír lo que gritan los demás.

ROOSE: Cierto. Facebook y Twitter son los grandes auditorios llenos de gérmenes y Signal y Telegram son los dormitorios universitarios. Definitivamente, puedes enfermar a tu compañero de habitación, pero contagiar a toda tu planta va a requerir cierto esfuerzo.

CHEN: Confieso que me preocupa Telegram. Aparte de la mensajería privada, a la gente le encanta usar Telegram para chats de grupo: hasta 200.000 personas pueden reunirse dentro de una sala de chat de Telegram. Eso me parece problemático.

ROOSE: Creo que las restricciones de las grandes plataformas harán más difícil que estos grupos se reúnan al aire libre. Pero comparto tu preocupación de que las aplicaciones encriptadas se conviertan, básicamente, en enormes redes sociales bajo la sombra. Estas aplicaciones están diseñadas para la mensajería de uno a uno, pero la adición de funciones como el reenvío, combinada con los grandes límites en el tamaño máximo de los chats, las hace vulnerables a los mismos tipos de efectos de contagio colectivo que las grandes plataformas de difusión.

Es interesante observar que WhatsApp ha restringido el reenvío de mensajes precisamente por esta razón. La gente lo utilizaba para difundir información errónea a miles de personas a la vez y estaba creando un montón de caos en lugares como la India. No estoy seguro de por qué Telegram no ha hecho algo similar, pero parece que es algo que tendrán que abordar, además de quizá reconsiderar sus límites actuales de tamaño de las habitaciones.

¿Te preocupa Signal?
CHEN: No me preocupa tanto Signal. Al igual que WhatsApp, Signal establece un límite para que puedas reenviar mensajes a solo cinco personas a la vez. Así que a los propagadores de desinformación les costaría mucho tiempo hacer que un mensaje se convierta en viral. Además, Signal limita los chats de grupo a un máximo de mil personas. Eso es grande, pero no tan grande como un chat de grupo de Telegram.

Por cierto, me comuniqué con Signal y Telegram.

Moxie Marlinspike, fundador de Signal, dijo que el riesgo de que la desinformación se convierta en un gran problema en la aplicación es mínimo, porque dentro de ella la gente no está expuesta a algoritmos como los de Facebook, que sacan a la luz las publicaciones de otras personas y alimentan la propagación de la desinformación.

Telegram no ha respondido a las múltiples peticiones para hacer comentarios. El sitio web de la empresa no contiene ningún texto sobre los límites del reenvío de mensajes. Eso me pone nervioso.

Aunque me preocupa Telegram en general, es importante señalar que los chats de grupo no están cifrados de extremo a extremo. Tampoco los mensajes reenviados. Así que, si Telegram o las autoridades policiales quisieran investigar el contenido de un gran chat de grupo, podrían hacerlo, en teoría. Si Telegram se convierte en el próximo foco de desinformación, no estaremos indefensos. Es posible que esté destruyendo nuestra analogía, ¡pero habrá métodos para el rastreo de contactos!

ROOSE: Cierto. Y el resto de los no extremistas podemos descansar un poco más tranquilos sabiendo que nuestros canales no serán invadidos por grupos como los Proud Boys y los neonazis, ¿porque al menos Facebook, Twitter y YouTube están haciendo un poco más de filtrado de las cosas malas? Tal vez no sea un cubrebocas N95 perfectamente ajustado, pero al menos es un calentador para el cuello.

Muy bien, ahora retiro de modo oficial esa metáfora.

CHEN: Quiero terminar con una nota de optimismo, lo cual es raro en mí. Las aplicaciones de mensajería privada son un punto positivo. Todas las aplicaciones y dispositivos que se conectan a internet tienen el potencial de espiarnos, así que necesitamos de manera desesperada poder tener acceso a herramientas que garanticen la privacidad de nuestras conversaciones en línea. No vamos a dejar que los villanos arruinen esas tecnologías.

Brian X. Chen es columnista de tecnología de consumo. Reseña productos y escribe Tech Fix, una columna sobre cómo resolver problemas relacionados con la tecnología. Antes de unirse al Times en 2011, reporteó sobre Apple y la industria inalámbrica para Wired. @bxchen

Brian X. Chen y 

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La red social de Donald Trump, atacada antes de su lanzamiento

La aplicación de Truth Social, anunciada en la galería de Apple | CHRIS DELMAS (AFP)

Donald Trump anunció este miércoles la puesta en marcha de una nueva red social llamada Truth Social (Verdad Social). Al cabo de dos horas, la versión privada de esta página similar a Twitter —que expulsó al mandatario a principios de este año— fue profanada por un grupo de cibercriminales vinculado a Anonymous, informa The New York Times.

Los asaltantes crearon cuentas falsas para el expresidente, entre las que se encuentra Ron Watkins, teórico de referencia para las conspiraciones de QAnon, y Jack Dorsey, fundador de Twitter. Desde la cuenta de Trump, publicaron imágenes de cerdos defecando y diatribas llenas de insultos dirigidas a Dorsey, según se ha podido ver en capturas de la página distribuidas en otras redes sociales. Según los cibercriminales, el ataque forma parte de sus esfuerzos en la “guerra en internet contra el odio”.

Según explicaba el comunicado oficial con que se anunció Truth Social, el objetivo de esta plataforma es “crear un rival del consorcio de medios progresistas y luchar contra las grandes tecnológicas de Silicon Valley, que han usado su poder unilateral para oponerse a voces en Estados Unidos”.

La incipiente red social había abierto una lista de espera en la galería de aplicaciones de Apple, para invitar a los usuarios a unirse al sitio antes del lanzamiento. Según explicó Aubrey Cottle, pirata informático vinculado a Anonymous, al New York Times, esta publicación sirvió de punto de partida para lograr acceder al sitio. Una vez detectado el ataque, los desarrolladores de Trump Media&Technology —la empresa que gestiona Truth Social— bloquearon la creación de nuevas cuentas y cerraron la plataforma de desarrollo en respuesta al ataque.

El expresidente ya había intentado lanzar un blog personal en mayo, como respuesta a su expulsión de distintas redes sociales, pero cerró un mes después como resultado del poco alcance que lograban las comunicaciones lanzadas desde ese foro. Un rastreo del Washington Post reveló que las menciones a Trump se habían desplomado un 95% desde que sus cuentas en Twitter o Facebook fueran suspendidas.

Fuente: El Pais

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Frances Allen, la primera mujer que ganó el Nobel de la computación

CORTESÍA: IBM

Quizás el nombre de Frances Allen no sea muy conocido entre el gran público, pero para los entendidos, ella fue quien «allanó el camino para las aplicaciones eficientes y ultrarrápidas de hoy», y quien «ayudó al hardware a comprender al software».

Así lo explica en un artículo Cade Metz, autor y periodista de Tecnología de The New York Times.

Por su parte, Janet Abbate, profesora asociada del departamento de Ciencia y Tecnología de la Sociedad en la Universidad Politécnica de Virginia (EE.UU.) y autora de Recoding Gender: Women’s Changing Participation in Computing («Recodificar el género: la participación cambiante de las mujeres en la informática»), se lo dice así a BBC Mundo:

«Cada vez que usas una aplicación que te responde instantáneamente, Fran Allen es una de las personas a la que puedes agradecer esa experiencia sin esfuerzo».

Pasaron 40 años antes de que a una mujer se le otorgara el Premio Turing, considerado como el Nobel de la computación. El primero fue entregado en 1966 y fue en 2006 cuando se le otorgó a la primera mujer: Frances Allen (1932-2020).

El trabajo de Allen se refleja en «casi todos los sistemas de software que cualquier persona usa: cada aplicación, cada sitio web, cada videojuego o sistema de comunicación, cada computadora del gobierno o de un banco, cada computadora dentro de un automóvil o de un avión», explicó Graydon Hoare, creador del lenguaje de programación Rust, en el artículo de Metz.

Por: Margarita Rodríguez
BBC News Mundo

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Tecnologia

¿Dejarías que un abogado robot te defendiera?

¿Podría tu próximo abogado ser un robot?

Suena descabellado, pero lo cierto es que los sistemas de software de inteligencia artificial (IA) -los programas de computadora que pueden actualizarse y «pensar» por sí solos- están siendo cada vez más utilizados en el entorno legal.

Joshua Browder describe su aplicación DoNotPay como «el primer abogado robot del mundo».

Ayuda a componer declaraciones legales. Le dices al bot de charla cuál es tu problema (como una apelación contra una multa por mal estacionamiento) y te sugiere lo que cree que es el mejor lenguaje legal para utilizar al respecto.

«Los usuarios pueden teclear su versión de una disputa en sus propias palabras, y el software tiene una máquina con un modelo de aprendizaje que cuadra la manera legal de expresarla», explica.

Browder, de 24 años, y su compañía están basados en Silicon Valley, California, pero los orígenes de la empresa se remontan a 2015, en Londres, cuando tenía solo 18 años.

«En la última etapa de mi adolescencia en Hendon, al norte de Londres, yo era un pésimo conductor», cuenta. «Recibí una cantidad de costosas multas por mal estacionamiento que, como seguía en la secundaria, no podía pagar».

Tras mucha investigación, Browder dice que encontró la mejor manera de impugnar esas multas. «Si sabes lo que debes decir, puedes ahorrar mucho tiempo y dinero».

En lugar de copiar y pegar los mismos documentos una y otra vez, asegura que le pareció que era «la labor perfecta para un software». Así que creó la primera versión de DoNotPay («NoPagues«, en español) en unas semanas en 2015.

«Realmente solo era para impresionar a mi familia», cuenta.

Pero, desde entonces, la app se ha propagado por Reino Unido y EE.UU., y ahora te puede ayudar a escribir cartas sobre asuntos como reclamos de seguros, solicitud de visas de turista, quejas a una empresa o autoridad local, reembolso del dinero de unas vacaciones que ya no puedes tomar o cancelar la suscripción a un gimnasio.

Browder afirma que los últimos dos usos se dispararon durante la pandemia.

Ahora, DoNotPay se jacta de tener 150.000 subscriptores de pago. Y aunque tiene sus críticas como las de quienes dicen que el consejo legal no es suficientemente preciso, el año pasado recibió un premio del Colegio de Abogados de EE.UU. por aumentar el acceso al ámbito legal.

Bowder aseguratener una tasa de éxito en general de 80%, que se reduce a 65% para las multas de mal estacionamiento porque «algunas personas son culpables».

Quizá pienses que los abogados humanos temen que la IA se entrometa en su campo. Pero algunos lo reciben con beneplácito, pues el software puede servir para buscar y ordenar rápidamente grandes cantidades de documentos de casos.

Una de esas abogadas es Sally Hobson, del bufete de abogados en Londres The 36 Group, que trabaja en casos criminales.

Recientemente uso la IA en un complejo juicio de asesinato. El caso implicaba tener que analizar rápidamente más de 10.000 documentos.

El software realizó la tarea cuatro semanas más rápido de lo que le hubiera tomado a los humanos, ahorrando casi US$70.000 en el proceso.

El uso de AI para asistir a abogados «se está volviendo la norma y ya no es algo raro», dice Eleanor Weaver, directora ejecutiva de Luminance, que produce el software que Hobson usó.

Más de 300 otros bufetes legales en 55 países lo utilizan, trabajando en 80 idiomas.

«Antes tenías una cantidad de tecnologías [de inspección de documentos] que no iban más allá de búsqueda de palabras clave, como teclear «Control-F» en tu portátil», indica Weaver.

En cambio, dice que el sofisticado software que existe actualmente puede conectar palabras y frases asociadas.

Pero la IA no sólo está ayudando a los abogados a revisar la evidencia documental. Ahora también les puede ayudar a preparar y estructurar su caso, así como buscar cualquier precedente legal relevante.

Laurence Lieberman, quien dirige el programa digital de disputas del bufete legal Taylor Wessing en Londres, usa ese tipo de software, el cual ha sido desarrollado por la firma israelí Litigate.

«Cargas el sumario del caso y tus alegatos, y entra y resuelve quiénes son las figuras clave», señala.

«Y luego la IA los vincula a todos, y arma una cronología de los eventos clave y las explicaciones de qué sucede en qué fechas».

Entretanto, Bruce Braude, jefe de tecnología de Deloitte Legal, el brazo legal del gigante de la contaduría Deloitte, dice que el sistema de software TAX-I puede analizar datos judiciales históricos para apelaciones de casos fiscales similares.

La empresa sostiene que puede predecir correctamente cómo se determinará una apelación el 70% de las veces.

«Ofrece una manera más cuantificable de tus probabilidades de éxito, que puedes usar para determinar si debes proceder o no», afirma Braude.

Pero dado que la IA puede escribir documentos legales o asistir a abogados humanos, ¿llegará el momento en que veamos abogados robots o incluso jueces robots?

«Creo que, la verdad, no estamos ni cerca de eso», asegura Weaver.

Pero otros como el profesor Richard Susskind, que preside el grupo de asesoría de IA del Alto Magistrado de Justicia de Inglaterra, no están tan seguros.

Susskind dice que en la década de los 80 estaba realmente horrorizado ante la idea de un juez computarizado, pero que ya no piensa igual.

Indica que incluso antes del coronavirus, «Brasil tenía una acumulación de más de 100 millones de casos jurídicos, y no hay posibilidad de que jueces y abogados humanos puedan sacarse de encima una carga de ese tamaño».

De manera que si un sistema de IA puede de manera precisa (digamos con un 95% de probabilidades) predecir el resultado del fallo de un tribunal, él dice que tal vez deberíamos empezar a pensar en manejar esas predicciones como determinaciones vinculantes, especialmente en países que tienen tanta acumulación de casos atrasados.

Por: Padraig Belton – BBC News

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Tecnologia

WhatsApp: cómo funciona el nuevo servicio de la aplicación que hace desaparecer fotos y videos

La aplicación ahora permitirá a sus usuarios hacer que las fotos o los videos que les envíen a sus contactos desaparezcan después de que los vean.

Una vez que el destinatario abra la imagen, la opción «ver una vez» la eliminará, sin guardarla en el teléfono.

Según WhatsApp, la función tiene como objetivo «dar a los usuarios aún más control sobre su privacidad».

Sin embargo, grupos defensores de la infancia han expresado su preocupación de que los mensajes de desaparición automática puedan ayudar a encubrir evidencia de abuso sexual infantil.

Controversia
La Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Niños (Nspcc) ya había mostrado su desacuerdo con la empresa matriz de WhatsApp, Facebook, por el uso de mensajes cifrados.

Tal cifrado significa que la policía no puede ver los mensajes «en tránsito», solo el remitente y el receptor pueden hacerlo.

Pero el borrado automático de mensajes podría significar que los dispositivos incautados en redadas policiales tampoco contengan pruebas.

«Esta característica de vista previa podría poner a los niños en un riesgo aún mayor al brindarles a los delincuentes otra herramienta para evitar la detección y borrar la evidencia, cuando los esfuerzos para combatir el abuso sexual infantil ya se ven obstaculizados por el cifrado de extremo a extremo», dijo Alison Trew, una de las líderes de la organización benéfica de seguridad en línea.

WhatsApp, por su parte, defiende que la opción potenciará la privacidad de sus consumidores habituales, diciendo que podría usarse para fotos desechables pero personales, como cuando alguien se prueba ropa en una tienda y le pregunta a un amigo cómo se ve o cuando se envía una contraseña a alguien.

«No todo lo que compartimos debe convertirse en un registro digital permanente», dijo la empresa.

«En muchos teléfonos, simplemente tomar una foto significa que ocupará espacio en el rollo de la cámara para siempre».

Nuevo mensaje
Los usuarios sabrán que un mensaje es de «ver una vez» porque la vista previa se ocultará y se mostrará un gran icono con el número «1» en su lugar.

Sin embargo, al igual que los mensajes que desaparecen en otras aplicaciones como Snapchat, es posible que un usuario tome una captura de pantalla o grabe la pantalla del mensaje cuando se abre por primera vez, o filme una pantalla con otra cámara.

La función también viene con otras limitaciones:

  • Las fotos no se guardarán de forma automática en la galería del teléfono.
  • Los archivos no se pueden reenviar, guardar, compartir ni destacar.
  • Expirará si no se abre en dos semanas.

WhatsApp introdujo una función de mensajes que desaparecen en noviembre.

Esta opción borra los mensajes de texto tanto para el remitente como para el destinatario después de siete días y se ha vuelto una de las áreas de preocupación en algunos países, como Reino Unido.

La ley británica considera que la información relacionada con «discusiones o decisiones sustantivas» debe mantenerse registrada para el archivo histórico.

Por: BBC News Mundo

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