Redacción LVDH
La crisis energética global ha golpeado con fuerza el bolsillo de los hondureños y la estructura de costos de las empresas. El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) advirtió que los constantes incrementos en los derivados del petróleo están restando competitividad al país y elevando peligrosamente los costos de producción.
14 semanas de incrementos imparables
En lo que va del 2026, Honduras ha experimentado una escalada de precios sin precedentes. Según el reporte económico, los combustibles han subido entre 27 y 61 lempiras por galón en apenas tres meses y medio.
El impacto en la bomba:
- Gasolina Súper: Inició el año en L99.05 y hoy se cotiza a L134.07 (un alza de L35.02).
- Queroseno: Es el derivado más afectado, con un incremento brutal de L61.54, pasando de L77.44 a L138.98 por galón.
Jenny Antúnez, oficial de política económica del COHEP, explicó que al ser Honduras un país netamente importador, la guerra en el Medio Oriente tiene una repercusión directa e inevitable.
“Tener combustibles más altos nos quita competitividad frente a otros países, eleva los fletes y la capacidad para competir en mercados internacionales”, señaló Antúnez.
Riesgo para la inversión pública
La experta también advirtió sobre el «efecto dominó» en las finanzas del Estado. Mantener los subsidios con precios tan elevados genera una presión insostenible sobre el espacio fiscal. Esto podría derivar en una reducción del gasto público y, lo más preocupante, en una caída de la inversión pública, limitando el desarrollo de infraestructura y servicios básicos.
Para el sector empresarial, el encarecimiento de la energía y el transporte de mercancías se traduce en un aumento inevitable del costo final de los productos, afectando directamente el poder adquisitivo de las familias hondureñas.

