Por Elvis Sosa
Dos mundos, un estadio y millones de miradas. La visita de Tom Brady a Milán se convirtió en un fenómeno global cuando coincidió en San Siro con Zlatan Ibrahimović, actual asesor de AC Milan.
El histórico estadio de San Siro fue el escenario donde dos leyendas de disciplinas distintas compartieron un momento que rápidamente se volvió viral. Brady, considerado uno de los mejores quarterbacks en la historia de la NFL, asistió como invitado especial al partido del Milan y fue ovacionado por los aficionados rossoneri.
Antes del encuentro, el ex mariscal de campo saludó a Ibrahimović en un intercambio lleno de respeto y camaradería. Zlatan, siempre protagonista, le obsequió una camiseta personalizada del Milan con el número 12, en homenaje al dorsal icónico de Brady en el fútbol americano.
El momento trascendió más allá del simple saludo. Brady animó a la afición, interactuó con el público y dejó claro su entusiasmo por vivir la experiencia del fútbol europeo desde uno de sus templos más emblemáticos. La imagen de ambos ídolos juntos simbolizó el cruce de dos culturas deportivas gigantes.
Redes sociales explotaron con fotos y videos del encuentro, celebrando la unión entre el fútbol americano y el fútbol europeo en una noche que quedará marcada como un choque de titanes fuera del campo.

