La selección nacional de Ecuador continúa fortaleciendo su proyecto rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 y lo hizo con una importante victoria por 2-1 sobre Arabia Saudita en un compromiso amistoso internacional que dejó múltiples conclusiones positivas para el cuerpo técnico y para una afición que sigue ilusionándose con el futuro de La Tri.
Redacción y Fotos por Elvis Sosa
Desde los primeros minutos del encuentro, Ecuador mostró una propuesta ofensiva dinámica, apostando por la posesión del balón, la presión alta y las transiciones rápidas que han caracterizado al equipo durante los últimos años. Frente a una Arabia Saudita organizada y disciplinada, los ecuatorianos supieron mantener la paciencia para encontrar espacios y generar peligro constante sobre el arco rival.
La insistencia ecuatoriana tuvo recompensa al minuto 35 cuando Jackson Porozo apareció para abrir el marcador. El defensor aprovechó una acción a balón parado para enviar el balón al fondo de la red y desatar la celebración de sus compañeros. El gol representó un premio al dominio que Ecuador había mostrado durante buena parte del primer tiempo y permitió que el equipo se fuera al descanso con una ventaja merecida.

En la segunda mitad, Ecuador mantuvo la intensidad y continuó buscando ampliar la diferencia. Apenas al minuto 51 apareció Anthony Valencia para marcar el segundo gol del encuentro. La anotación confirmó el gran momento del joven futbolista, considerado una de las promesas más importantes del fútbol ecuatoriano. Su capacidad para generar desequilibrio y aparecer en momentos determinantes volvió a quedar en evidencia con una definición que puso el marcador 2-0.
Con dos goles de ventaja, Ecuador manejó el ritmo del partido con inteligencia, controlando la posesión y evitando que Arabia Saudita encontrara espacios para reaccionar. Sin embargo, el conjunto asiático no bajó los brazos y siguió intentando acercarse en el marcador.

La recompensa para Arabia Saudita llegó en el minuto 87 gracias a Sultan Mandash, quien logró descontar cuando el encuentro se acercaba a su final. Aunque el gol añadió algo de dramatismo a los últimos minutos, la reacción saudita llegó demasiado tarde para cambiar el destino del compromiso.
El pitazo final confirmó el triunfo ecuatoriano por 2-1, un resultado que deja sensaciones muy positivas de cara a los próximos desafíos internacionales. Más allá del marcador, Ecuador mostró solidez defensiva, capacidad ofensiva y una interesante combinación entre experiencia y juventud.

La actuación de jugadores como Jackson Porozo y Anthony Valencia refleja la profundidad del talento ecuatoriano, una característica que podría convertirse en una de las principales fortalezas del equipo durante el proceso mundialista. El cuerpo técnico seguramente valorará no solo la victoria, sino también la capacidad de competir con intensidad durante gran parte del encuentro.
Este triunfo representa un paso más en la construcción de una selección que aspira a consolidarse entre las más competitivas del continente. Ecuador sigue acumulando experiencia, ajustando detalles tácticos y fortaleciendo la confianza colectiva en una etapa crucial de preparación rumbo a la máxima cita del fútbol mundial.


