Foto: Fifa.com
Por Juan Carlos Diez para La Voz Internacional de New York
Inglaterra derrotó 6-4 a Francia en el Hard Rock Stadium de Miami por el tercer puesto del Mundial 2026, consolidando uno de los partidos más memorables, vibrantes e históricos de las Copas del Mundo. Este espectacular choque de potencias europeas rompió récords históricos y dejó una huella imborrable gracias a una increíble e inesperada feria de goles en territorio estadounidense. El vibrante duelo cumplió con creces las altas expectativas de los aficionados globales reunidos en el estado de Florida.
El primer tiempo se transformó en un monólogo absoluto por parte de los «Tres Leones», quienes se marcharon al descanso con un contundente 4-0. Declan Rice abrió el marcador apenas iniciado el encuentro tras conectar un potente remate de primera intención. Minutos después, un preciso cabezazo del defensor Ezri Konsa amplió la distancia. Posteriormente, Bukayo Saka capitalizó el desconcierto galo firmando un sensacional doblete que desarmó por completo el planteamiento táctico inicial impuesto por el seleccionador francés Didier Deschamps.
Sin embargo, el complemento transformó la eliminatoria en un verdadero caos de emociones cruzadas y adrenalina pura. Francia reaccionó de forma furiosa tras realizar ajustes clave e introducir revulsivos desde el banquillo. Liderados por su máxima estrella, Kylian Mbappé, los galos recortaron distancias de manera dramática. Con sus anotaciones en Miami, Mbappé se convirtió oficialmente en el máximo goleador histórico en fases finales de la Copa del Mundo, superando la mítica marca establecida por el astro argentino Lionel Messi. Los goles de Bradley Barcola y Ousmane Dembélé incrementaron la tensión del compromiso, colocando el marcador 5-4 en un tramo final dramático.

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En medio de la incesante presión francesa y los latentes fantasmas de una remontada épica, un penal provocado por las proyecciones de Djed Spence fue convertido con absoluta frialdad por Bukayo Saka, firmando así su hat-trick personal y otorgando un respiro vital al conjunto británico. Finalmente, cuando el partido agonizaba en el largo tiempo de descuento y los franceses atacaban con desesperación, el mediocampista Jude Bellingham sentenció el 6-4 definitivo mediante un letal contragolpe.
Como dato sumamente interesante, este enfrentamiento de diez goles se consagró oficialmente como el partido por el tercer puesto con mayor cantidad de anotaciones en toda la historia de los Mundiales de la FIFA, superando el mítico triunfo de Francia sobre Alemania Occidental por 6-3 en el torneo de Suecia 1958.

