Por Elvis Sosa
La Premier League vivió uno de sus capítulos más intensos con una nueva edición del clásico de Mánchester, donde el Manchester United se impuso con autoridad 2-0 al Manchester City en un duelo cargado de tensión, estrategia y emociones en Old Trafford.
Tras una primera mitad equilibrada y disputada en el mediocampo, el partido se destrabó en el complemento gracias a la eficacia del conjunto local. Cuando el encuentro parecía encaminado a un empate sin goles, apareció Bryan Mbeumopara romper el cero al minuto 65, culminando una jugada colectiva que desató la euforia en las gradas. El tanto golpeó anímicamente al City, que no logró reaccionar con claridad.
Once minutos más tarde, el United terminó de sentenciar el encuentro con el gol de Patrick Dorgu al 76’, quien aprovechó un desajuste defensivo para definir con precisión y sellar una victoria que refuerza las aspiraciones del equipo rojo en la temporada. El 2-0 fue el reflejo de un segundo tiempo donde los locales mostraron mayor contundencia y determinación.
Desde lo táctico, el Manchester United supo neutralizar los circuitos ofensivos del City, limitando sus opciones de peligro y obligándolo a recurrir a disparos lejanos y centros poco efectivos. La defensa local se mostró sólida, mientras que el mediocampo ganó duelos clave que inclinaron el desarrollo del partido.
Con este resultado, el United mejora su balance en la temporada (9 victorias, 8 empates y 5 derrotas) y se mantiene firme en la pelea por los puestos altos de la tabla. Para el Manchester City, que llegaba con un mejor registro (13-4-5), la derrota representa un duro golpe en un tramo decisivo del campeonato.
El clásico de Mánchester volvió a demostrar por qué es uno de los partidos más esperados del fútbol inglés: intensidad, rivalidad histórica y un resultado que puede marcar el rumbo de la Premier League 2025-26.

