Por Elvis Sosa
El Albacete Balompié protagonizó una de las grandes sorpresas de la temporada al imponerse 3-2 al Real Madrid CF en la Ronda de 16 de la Copa del Rey 2025-26, en un partido vibrante, cargado de emociones y decidido en los últimos instantes.
Desde el inicio, el conjunto manchego mostró personalidad, intensidad y una clara intención de competir de igual a igual ante uno de los gigantes del fútbol mundial. El premio a esa actitud llegó al minuto 42, cuando Javi Villar apareció en el área para definir con precisión y adelantar a Albacete, desatando la euforia en las gradas.
La reacción madridista no tardó en llegar. En tiempo añadido de la primera mitad (45’+3’), el joven talento Franco Mastantuono igualó el marcador con una acción de gran calidad, permitiendo que el Real Madrid se fuera al descanso con el empate y con sensaciones de control pese a las dificultades planteadas por el rival.
La segunda parte fue un intercambio constante de golpes, con ambos equipos buscando el arco contrario sin especular. Al minuto 82, Jefté volvió a adelantar al Albacete con un gol que reflejaba el esfuerzo colectivo y la fe del equipo local en su plan de partido. Sin embargo, cuando el encuentro parecía inclinarse definitivamente para los manchegos, el Real Madrid volvió a demostrar su espíritu competitivo.
Ya en el 90’+1’, Gonzalo García marcó el 2-2, un tanto que parecía condenar el duelo a la prórroga y que silenció momentáneamente al estadio. Pero el fútbol tenía reservada una última escena épica.
En el 90’+4’, nuevamente Jefté emergió como el héroe de la noche al anotar el 3-2 definitivo, culminando una actuación inolvidable y sellando una clasificación histórica para el Albacete. El gol desató la locura total y confirmó una de las eliminaciones más impactantes del torneo.
Con este resultado, el Albacete avanza a los cuartos de final, firmando una de las páginas más memorables de su historia reciente en la Copa del Rey, mientras que el Real Madrid se despide de la competición de manera inesperada, dejando abierta la reflexión sobre una noche en la que el corazón y la eficacia superaron al favoritismo.

