Juan Carlos Diez para La Voz Internacional de New York
España venció 2-1 a Bélgica en el SoFi Stadium de Los Ángeles por los cuartos de final del Mundial 2026. El combinado de Luis de la Fuente superó un examen de máxima exigencia táctica y emocional para avanzar a las semifinales, donde se medirá ante Francia.
El encuentro comenzó con la tónica esperada: una España adueñada de la posesión (68%) y un bloque belga replegado que apostaba por las transiciones rápidas comandadas por Jeremy Doku. La medular española, gobernada con maestría por Rodri, enfrió el ímpetu inicial de los «Diablos Rojos». La recompensa llegó al minuto 30, cuando Fabián Ruiz rompió su sequía goleadora internacional con un remate letal tras cazar un rebote. Sin embargo, la ventaja desató una desconexión defensiva. Antes del descanso, en el minuto 41, Timothy Castagne sirvió un centro preciso para que Charles De Ketelaere firmara el empate con un espléndido cabezazo, venciendo la resistencia de Unai Simón.
En la segunda mitad, el choque se volvió espeso y físico. La paridad se vio sacudida al minuto 71 con la dolorosa lesión de Thibaut Courtois. El ingreso del joven arquero suplente, Senne Lammens, alteró la seguridad en la zaga belga. España insistió estirando el campo, pero careció de contundencia en los últimos metros frente a la resistencia contraria.

Cuando la prórroga parecía inevitable, Luis de la Fuente movió el banquillo e introdujo a Mikel Merino al minuto 86. Solo dos minutos después, un potente disparo de media distancia de Pau Cubarsí no pudo ser controlado por Lammens; Merino, en estado de gracia y reviviendo su idilio con los goles agónicos, tomó el balón suelto para enviarlo al fondo de las mallas. Los minutos finales demandaron heroísmo defensivo puro: Aymeric Laporte sacó un balón sobre la línea de gol en el minuto 90 y Cubarsí despejó in extremis un balón suelto tras un choque entre Simón y Romelu Lukaku.
España demostró que, más allá de su vistoso fútbol de control, posee el oficio y la madurez necesarios para sufrir en el escenario más grande del planeta. Logró neutralizar la influencia de Kevin De Bruyne en el mediocampo gracias al despliegue colectivo. Para Bélgica, la derrota marca un fin de ciclo definitivo para varias de las figuras de su generación dorada. La Roja estira su racha invicta a 37 partidos y se postula con argu

